Fui yo / Columna de opinión

Fui yo / Columna de opinión

Tomemos las riendas de nuestra vida, seamos consecuentes y coherentes.

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24 de octubre 2017 , 01:08 a.m.

En las épocas de antes, cuando los niños se entretenían con juegos que hoy parecen arcaicos –como el escondite, la bola o la lleva– era casi inevitable que algo se rompiera en la casa. Y casi siempre lo que se iba al piso era lo más valioso para la mamá. “¿Quién hizo esto?”, preguntaba ella. Todos los niños se miraban y, en coro, respondían: “Yo no fui”. Muy rara vez alguno tenía el coraje de asumir la responsabilidad y decir: “Fui yo”. Todos sabían que quien la asumía iba a ser castigado.

Como adultos, pareciera que seguimos sintiendo ese mismo pánico a asumir la responsabilidad por nuestros actos. Los que han ido a terapia, como yo, han pasado por horas de análisis sobre por qué debemos culpar a nuestros padres por todo lo malo que, posiblemente, nos ha pasado. Otros están condicionados a otorgarle la responsabilidad de sus malos hábitos a un legado familiar. Por ejemplo, “es que todos en mi familia somos malgeniados” o “yo soy impuntual porque mi mamá lo era”.

Y ni hablar de los políticos, quienes jamás asumen la responsabilidad de nada. Aun cuando los cojan con las manos en la masa, logran echarle la culpa a alguien más o a un caso fortuito. El señor Harvey Weinstein, quien durante décadas acosó sexualmente a lo que parece son centenares de mujeres, negó en un principio las acusaciones; ahora admite que cometió un error y que necesita ayuda. ¿Será mucho pedir que tenga los pantalones (por primera vez) para decir que se apropia completamente de las responsabilidades de sus hechos? Como él, hay tantos que no logran captar que tuvieron en sus manos la opción de actuar correctamente o no. Nadie más que ellos son responsables por el daño que hicieron.

No le huyamos al peso que esas repercusiones tienen en nuestras vidas y en quienes nos rodean

Hay muchos que solo asumen la responsabilidad de sus actos cuando las cosas van bien. Gerentes de empresas que salen a hacer ruedas de prensa cuando las utilidades son muy buenas y pareciera que trabajaran solitos... pero si las pérdidas son agobiantes, no desperdician un minuto al hablar de “trabajo en equipo”. Tomemos las riendas de nuestra vida, seamos consecuentes y coherentes. Cada decisión, cada acto y cada intención tendrán una repercusión. No le huyamos al peso que esas repercusiones tienen en nuestras vidas y en quienes nos rodean. Paremos ya mismo de buscar responsables. Levantemos la mano y digamos: “fui yo”.

ALEXANDRA PUMAREJO@detuladoconalex

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