No soy un hombre como los demás

No soy un hombre como los demás

Si las mujeres se enamoran de alguien que no quiere mostrar lo que siente no quiero una mujer así.

Mensaje Directo - No soy un hombre como los demás

Cada día a su lado me fui sintiendo más cómodo con ella, comencé a abrirme más y de paso, sin darme cuenta, comencé a ser más cariñoso.

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Ilustración Juan Camilo Melo

18 de septiembre 2018 , 05:34 p.m.

No soy un hombre como los demás. Muchos tienen la creencia de que la forma infalible de conquistar una mujer es alejándose de ella o haciéndose el difícil.

También piensan que ponerlas a dudar sobre si uno tiene interés en ellas o no es una técnica que no falla. No, no soy así.

Yo siempre he sido un hombre transparente. Tanto para rechazar a alguien respetuosamente cuando no me interesa, como para demostrarle todo lo que siento por ella. Para mí eso de querer a medias no existe.

A veces pienso que muchos intentos de relación habrían podido funcionar si hubiese implementando la estrategia que implementan casi todos los hombres. Las mujeres me han confirmado que eso funciona, pero no me tomen a mal: si la mayoría de las mujeres se enamoran de alguien que no quiere mostrar lo que siente pues no quiero una mujer de esa mayoría.

Quiero una mujer especial, que disfrute mi galantería… Y creo que la encontré. La encontré por un medio que ya es convencional en nuestra generación: por una aplicación de citas.

A primera vista la percibí natural, bonita. Era alguien agradable, que te produce confianza. Le pedí su número y empezamos a hablar por Whatsapp.

Unos días después la invité a salir. Quería verla en persona. De pronto, en el fondo no confío en las aplicaciones o he visto demasiados capítulos de Catfish (un programa de MTV que muestra las verdades y mentiras de las relaciones en línea). Fue un miércoles nuestro primero encuentro. Fuimos -casualmente- a cenar sushi, su comida preferida.

Esa noche fue espectacular, hablamos durante horas, al punto que nos echaron del restaurante porque iban a cerrar. La llevé a su casa y estuvimos hablando casi una hora más estacionados frente al conjunto donde ella vivía en ese momento.

Desde esa primera cita, empezamos a hablar prácticamente todos los días. Nos sentíamos cómodos juntos. Una de las cosas que más me gustaba es que las propuestas para encontrarnos venían de ambas partes.

Una vez, por ejemplo, ella se ofreció a acompañarme a un partido del torneo de fútbol que estaba jugando con mi empresa. A la gente le puede parecer muy básico el plan, pero sabiendo que a muchas mujeres no les gustaría hacer esa actividad, a mí me mató su idea. Además, a ella sí le gusta el fútbol, entonces ambos lo disfrutamos.

Cada día a su lado me fui sintiendo más cercano a ella, comencé a abrirme más y de paso, sin darme cuenta, comencé a ser más cariñoso.

A veces pienso que muchos intentos de relación habrían podido funcionar si hubiese implementando la estrategia que implementan casi todos los hombres

Con esta relación me volví más especial. Yo soy de los que envía mensaje de buenos días y también de buenas noches. Me gusta ser detallista, y no solo me refiero a que uno tenga que estar gastando dinero todo el tiempo. Es también estar pendiente, buscar que esa persona esté bien, que sea feliz.

Conocer aquellas cosas que le gustan. Por ejemplo, a ella no le gusta muchos los chocolates, prefiere las gomitas. Entonces, cuando nos encontrábamos yo intento llevar un paquete de gomitas.

Otra cosa que me gusta hacer para ella es escribirle, y no me refiero a poemas o cartas largas, porque no soy escritor, pero a veces le escribía en un post-it con un “Te extraño” o “Me encanta todo de ti”. Pueden ser detalles cursis, pero son bonitos y a ella le gustaban.

Después de algún tiempo, tal vez un mes y medio, ella viajó con su familia a la finca de los abuelos, y perdimos contacto por varios días. Ese fue el momento en que supe que tenía fuertes sentimientos por ella. Me sentía triste al no saber de ella.

Me empeliculé porque como no tenía noticias de ella, creí que yo había hecho algo mal.

Entonces le envié un mensaje diciéndole que esperaba que todo estuviera bien, y que podía contar conmigo. No quería importunarla, pero quería que supiera que estaba pensándola. Finalmente me escribió y resulta que algunas cosas cambiaron en su vida, incluso se trasteó de donde vivía -en casa de su abuela- y se fue a vivir a un apartaestudio que estaba disponible junto a la casa de sus padres.

Por un momento creí que nos habíamos encontrado a destiempo. Entre su trasteo y otras cosas que pasaban en mi vida, la relación no estaba fluyendo bien. Yo estaba bajo mucho estrés y quizás tomé mi relación con ella como el escape. Ella lo notó y le incomodó. Un fin de semana tuvimos algunas discusiones y se alcanzó a vislumbrar la posibilidad de no volver a hablar.

Yo le di espacio y esperé un par de días. La contacté por WhatsApp y le envié una carta donde le explicaba lo que me había pasado, dándome cuenta de mi error en la forma en que me estaba comportando con ella y esperando que eventualmente me perdonara para retomar tal vez una amistad y de ser posible poco a poco llegar a ser algo más.

Desde el día de la carta, hemos vuelto a hablar, a salir, a compartir. Yo le demuestro lo que siento, pero no la presiono y estoy esperando ver si eventualmente ella decide darse una oportunidad conmigo. No sé si eso llegue a suceder, si mi esfuerzo termine dando el resultado que espero, si logre despertar en ella el mismo sentimiento que ella despertó en mí.

Sin embargo, prefiero tener fe y confiar en que si va a suceder. Si soy honesto hay días en que quiero dejar de intentarlo, hay días en los que siento que ella no está dispuesta, también hay días donde pasa todo lo contrario.

Al final creo que si uno quiere que una relación funcione, debe cada día tomar la decisión de hacer su mejor esfuerzo, tiene que elegir a la misma persona cada día, y es lo que yo en este momento estoy haciendo.

Solo el tiempo dirá si la relación que deseo con ella se da, o si por el contrario, por más dolor que me cause, eso no sucederá. Pero no me rindo, ojalá se dé con ella, si no, volveré a lanzarme al agua. Sigo con la fe intacta.

Víctor

.¿Tiene una historia de amor curiosa o poco común? Nos interesa conocerla y publicarla en #MensajeDirecto. Escríbala y envíela a los correos cinmor@eltiempo.com y rafqui@eltiempo.com y lo contactaremos. Debe tener un mínimo de extensión de dos hojas y un máximo de cuatro hojas

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