‘Shochu’, la bebida baja en calorías que le ganó al sake

‘Shochu’, la bebida baja en calorías que le ganó al sake

A la hora de tomar alcohol, los japoneses ya no piden su tradicional licor, sino este espirituoso.

Shochu

El estadounidense Christopher Pellegrini, que se radicó en Tokio hace 15 años, es una autoridad en la materia. Ofrece sus servicios en Airbnb.

Foto:

Archivo particular

Por: VALENTINA RUDERMAN
11 de agosto 2018 , 05:43 p.m.

Lo que más toman en Japón es té, eso no se discute. Pero muchos creerían que a la hora de elegir alcohol, la mayoría prefiere un trago de sake antes que cualquier otra cosa. Falso. La bebida más popular en casi todo el país es el shochu, una espirituosa de bajas calorías que es muy difícil de clasificar.

La manera sencilla de describirla sería decir que es ‘el vodka japonés’, pero en realidad, como tiene tantas variedades que hacen que cambie su aroma, a veces se parece a un ron, a un whisky y hasta un tequila.

Su sabor hace que se pueda tomar con comida más que otros alcoholes. No invade, acompaña. Por algo es la bebida espirituosa emblemática de Japón. A diferencia del sake, que es un fermentado, el shochu es un destilado que se puede hacer a partir de un montón de materias primas: hay de batata, de arroz, de bambú, de cebada, de aloe vera, de leche, y la lista sigue hasta el infinito. Por eso lo hay dorado, violeta, blanco y transparente, entre otros.

Como todos los destilados (desde el ron hasta el tequila), se suele tomar poco a poco, pero lo más común es beberlo en shots o con un poco de agua tibia. Un trago en un restaurante o bar de Tokio cuesta entre 600 y 1.000 yenes (entre 17 mil y 30 mil pesos). La botella de 1,5 litros puede salir por unos 35 dólares (algo más de 100 mil pesos).

¿El plus? Tiene 0 por ciento de azúcar y el 30 por ciento de las calorías que aportan otros licores, como el vodka: 400 mililitros contienen un total de 30 calorías.

El dato

Así como en los países vitivinícolas se celebra cada etapa de la producción, en Japón hay turismo de shochu. Hay trenes que llevan a regiones productoras y hacen paradas para probar las versiones de cada zona, así como puntos de degustación en diferentes ciudades.

Uno muy recomendado es el de Christopher Pellegrini, que vive en Tokio desde hace 15 años y es experto en esta bebida típica. El estadounidense comparte su sabiduría a través de Airbnb, en una experiencia que cuesta 68 dólares por persona e incluye dos horas de degustación con pasabocas locales.

El lugar de la experiencia es un bar que vale una visita. Se llama Havespi, en el barrio de Shinjuku, y tiene un piso dedicado al sake, otro al shochu y otro a los licores de fruta. Por 30 dólares (87 mil pesos) se puede acceder al lugar, quedarse paseando por los pisos y probar todas las variedades de forma ilimitada. Para evitar sentirse mal al día siguiente, está permitido llevar comida para maridar con el alcohol.

Valentina Ruderman
La Nación (Argentina) / GDA

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