El 'hot pot', tradición china para paladares arriesgados

El 'hot pot', tradición china para paladares arriesgados

Además de su bufé de barra libre de comida, Mamá China ofrece esta exótica experiencia en Bogotá.

AUTOPLAY
'Buffet y hot pot' de comida china en BogotáUna olla hirviente prepara ingredientes que incluyen lengua de cerdo.
Restaurante Mamá China

Camila Betancurt

Por: Liliana Martínez Polo
17 de enero 2020 , 03:47 p.m.

Como muchos platos tradicionales, el célebre 'hot pot' chino tiene orígenes humildes. Así lo cuenta Sendy Zhang, al frente del restaurante Mamá China, cuya oferta principal es un abundante bufé a precio cómodo, pero que este año estrenó esta experiencia culinaria en Bogotá, a manera de especial.

Familias numerosas chinas ponían una olla gigante, comunal, con un caldo de huesos que no era para tomárselo, sino para cocinar allí trocitos pequeños de lo que hubiera: vegetales, raíces, pasta, vísceras. La gente pasaba horas en torno a ese caldo, conversando, cocinando los bocaditos y “pescándolos” en la olla a los pocos minutos de cocción.

“El hot pot tradicional es una olla grande para todo el mundo –subraya Zhang–, pero nosotros trajimos el hot pot individual”.

Zhang importó desde su país las ollitas de hot pot, que incorporan su propia llama por debajo, pensando en agradar a los comensales chinos en Bogotá. La sorpresa para ella fue que más de un bogotano, sobre todo el que ha viajado y lo ha probado en el país asiático, lo ha pedido.

Para los nuevos en el tema, Zhang hace de maestra y da las instrucciones para disfrutar el plato: comienza con la puesta de la olla encendida, con el caldo en ebullición, sobre la mesa.

Alrededor ponen un mosaico de bocados para degustar: pueden ser hongos shitake, tofus en muchas formas (desde frito hasta en nata, lo cual puede ser un descubrimiento para algunos), trozos de pulpo, camarones, pasta y menudencias: “Lo que ustedes conocen como mondongo”, explica Zhang.

Restaurante Mamá China

La mesa de hot pot de Mamá China, justo para comenzar la experiencia.

Foto:

Mauricio Moreno / EL TIEMPO

Una vez puesta la mesa, lo primero es preparar la salsa. Mamá China tiene una barra de ingredientes: vinagre, ají, pasta de maní, de ajonjolí; incluso, azúcar, un total de 10 elementos que varían. Cada uno arma su salsa en una taza, la recomendación es que sea abundante porque la salsa acompañará el hot pot (aunque hay opción de ir por más).

El hot pot tradicional es una olla grande para todo el mundo –subraya Zhang–, pero nosotros trajimos el hot pot individual

Una vez en la mesa, con salsa en mano, se tienen los palillos y un colador. La idea es tomar bocaditos de los platos puestos en la mesa (se pueden cocinar hasta cogollos de lechuga o papas cortadas en finas láminas) y echarlos al caldo. Pasado un breve lapso, estos se rescatan de la olla con los mismos utensilios. Antes de llevarlos a la boca, se pasan por un baño en la salsa.

Cada bocado tiene un tiempo distinto de cocción. Dice Zhang que el cordero – un infaltable en este plato, servido en láminas finísimas– no puede estar más de 10 segundos en la olla, por eso aconseja introducirlo en el colador para facilitar sacarlo a tiempo. Otros alimentos pueden quedarse un rato más sin problema.

Los ingredientes de mar que integran el hot pot del restaurante vienen de Riohacha y Cartagena, con el debido cuidado para que lleguen frescos (sin haber sido congelados) al restaurante.

Una recomendación para disfrutar el hot pot: ser abierto a probar sabores poco comunes, como el de la lengua de cerdo y caracol. En segundo lugar, hay que disponer de tiempo y ojalá, tener buena compañía. “Nosotros podemos pasar cuatro o cinco horas conversando y comiendo, y a veces no nos damos cuenta de cuánto comimos”, explica Zhang sobre la usanza china.

Un bufé ilimitado
Restaurante Mamá China

La mayoría de los comensales van a Mamá China por su bufé que permite comerse todo lo que se pueda en dos horas. Tiene cerca de 80 opciones.

Foto:

Mauricio Moreno / El Tiempo

La experiencia tiene dos precios: 65.000 pesos, entre semana, y 70.000 u 80.000, los fines de semana, porque sábados, domingos y festivos son los días en los que se añaden platos especiales de sushis, mariscos y más variedad de postres.

Como atractivo adicional: pedir el hot pot da acceso también al bufé de all you can eat (en el que una persona puede servirse lo que quiera a lo largo de dos horas).

Y si un cliente prefiere ir a la fija y tomar el bufé solamente, el precio también varía entre 25.900 pesos, entre semana, y 31.900, los fines de semana, aunque tiene un atractivo happy hour, de 19.900 pesos, entre 5 y 10 p. m., todos los días.

Se puede disfrutar de cerca de 80 preparaciones (incluidos cerdo y pollo agridulce –que tanto les gusta a los colombianos–, pasta, arroz, lumpias, variedad de sushis y algunos ingredientes crudos que el comensal puede seleccionar para que el chef los prepare al wok o a la parrilla).

Solo hay una norma de la casa con respecto al bufé: no dejar desperdicios. Si se dejan, el restaurante cobra una multa de 20.000 pesos.

Dónde y cuándo

Mamá China. Calle 93A n.° 11-27. Abierto todos los días, de 11:30 a. m. a 10 p. m.
‘Happy hour’ de bufé: 19.900 pesos por persona, todos los días de 5 a 10 p. m.

LILIANA MARTÍNEZ
CULTURA EL TIEMPO
lilang@eltiempo.com

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