Invasión naranja / El Condimentario

Invasión naranja / El Condimentario

La creciente ola de los domicilios ha contagiado a Bogotá y al país entero.

Margarita Bernal

Margarita Bernal.

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Cortesía

Por: Margarita Bernal
27 de julio 2019 , 11:20 p.m.

La cara de Bogotá ha cambiado. Hoy está inundada de ciclas y motos con grandes maletines color naranja fosforescente. Los vemos en los parques, calles, andenes, tiendas, farmacias, restaurantes y supermercados. Hacen parte del paisaje y de la cotidianidad de la ciudad. La creciente ola de los domicilios contagió a Bogotá y al país.

Si bien el modelo de negocio de esta empresa naranja ha sido criticado y tiene cosas por mejorar, como brindar espacios de descanso, baños y mayores beneficios y garantías a sus domiciliarios, no hay duda de que tanto para los usuarios como para la industria gastronómica y demás establecimientos vinculados ha sido útil e importante. Esta tendencia de pedir comida para llevar ha obligado a montones de restaurantes a subirse al bus de la modernidad con todo lo que significan estas aplicaciones y sus nuevas formas de vender, empacar y preparar. Con la filosofía de ‘se le tiene’, es fácil saciar casi que cualquier capricho culinario. En mi caso han sido de lechona, hígado encebollado, cuchuco con espinazo, banana ‘split’, ceviche, tacos, arepa’e huevo y arroz con leche. La realidad es que antes era imposible calmar los antojos con tal eficiencia y rapidez. También me ha dado la oportunidad de conocer y probar la comida de sitios que ni sabía que existían, y esto es de vital ayuda e importancia para el crecimiento y visibilidad de pequeños emprendedores. Debo admitir, como usuaria muy activa de este servicio, que con la cultura de hacer todo a través de un clic me he vuelto un tanto más perezosa y sedentaria.

Por otro lado, a pesar de los múltiples beneficios que ofrece, es inaudito el comportamiento y falta de civismo de algunos, por no decir muchos, de sus domiciliarios. ¿Recuerdan el antiguo eslogan del alcalde Peñalosa ‘Andenes para la gente’? Tristemente, hoy se convirtió en ‘andenes para los tenderos’. Son un peligro. Y cuidadito con atreverse a hacerles un reclamo, porque se gana su palabrota, mala cara y pistolazo. Lamentablemente, por ningún lado se ven las sanciones legales o educación al respecto. Cómo hace de falta la cultura ciudadana de Antanas Mockus, que ya es solo un mero recuerdo, y ni las autoridades se mosquean al respecto. Esperemos no se pongan las pilas gracias a un trágico accidente.

Lástima que esa lámpara de Aladino que hace realidad todos nuestros deseos gastronómicos también nos deja un sabor amargo con la invasión del espacio público y la escasa cultura de sus ‘magitenderos’. Confiemos en que todo se solucionará, ya que es un magnífico y útil servicio. Buen provecho.

De postre: cumple 10 años Carmen en Medellín. Imperdible, sabroso y recomendado. Cra 36 n.° 10A-27.

MARGARITA BERNAL
Para EL TIEMPO

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