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Un vegetariano salvaje, en 'El Caldero de Sancho'
Mesa Salvaje

Pizza toast sencilla de Mesa Salvaje, en Bogotá.

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Instagram @mesasalvaje

Un vegetariano salvaje, en 'El Caldero de Sancho'

Pizza toast sencilla de Mesa Salvaje, en Bogotá.

Mesa Salvaje es un ejemplo de la evolución y variedad de los restaurantes de cocina vegetariana.

Al comienzo solamente iba a los restaurantes vegetarianos por curiosidad: para saber qué tan variada podía ser la carta de un lugar en el cual estaban vedadas las proteínas animales, a las que estábamos tan acostumbrados los colombianos.

Era extraño comer sin carne, y muchos sentían que quedaban mal alimentados si en su plato no había un trozo de res, de pollo, de cerdo o de pescado. Todo lo demás les resultaba un simple acompañamiento… eso que los españoles llaman guarnición, y que, precisamente, se define como “complemento”.

Con el tiempo, sin embargo, empecé a encontrar restaurantes vegetarianos –e incluso veganos– con platos sorprendentes. La demanda, cada vez mayor, de cartas con una atractiva oferta culinaria que no tenga carne ha llevado a la creatividad de los cocineros.

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Tanto así que incluso recetas que hace algunas décadas nadie habría imaginado en el repertorio vegetariano, como las hamburguesas, ahora resultan casi infaltables en estos restaurantes que se niegan a emplear ingredientes animales por razones de salud, de gusto, de protección al medio ambiente o porque consideran crueles las prácticas de crianza y sacrificio de muchas especies.

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Lo cierto es que un buen falafel, por ejemplo, puede dar pie a una hamburguesa maravillosa. Así lo he comprobado varias veces. Y lo acabo de confirmar nuevamente en un restaurante llamado Mesa Salvaje, que ocupa una esquina acogedora de Chapinero Alto.

La hamburguesa, que lleva una salsa de chipotle que le sienta muy bien, es uno de los platos fijos de la carta, al lado de un par de ensaladas –la Mediterránea me gustó mucho–. Los demás platos principales varían cada día. Así, se puede uno encontrar, por ejemplo, con unos rollitos de berenjena rellenos de ricota con salsa napolitana, con unos tacu tacu de portobello, unas croquetas con paté de champiñones, un emparedado de vegetales a la parrilla, un encocado de zapallo o unos arancini –esas croquetas de risotto que son un verdadero manjar–.

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Eso para hablar de la hora del almuerzo, aunque uno de los sellos de Mesa Salvaje son sus desayunos, con variedad de sándwiches de huevo y tostadas muy tentadoras. No tengo entre mis planes volverme vegetariano, pero sí los tengo de volver pronto a este restaurante.

Mesa Salvaje
Diagonal 55 No. 4 – 14
Tel: 314-442 9115

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SANCHO
Crítico Gastronómico
Elcalderodesancho@yahoo.com

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