A cocinar sin acoso / El condimentario

A cocinar sin acoso / El condimentario

La discriminación y el machismo contra mujeres en los restaurantes y la gastronomía, son brutales.

Margarita Bernal.

Margarita Bernal.

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Cortesía Margarita Bernal

Por: Margarita Bernal
28 de octubre 2018 , 12:40 a.m.

La mujer inventó la cocina: al comienzo fueron las madres y abuelas quienes transmitían amor con sus guisos. Luego en las familias pudientes llegaron las empleadas de cocina y con ellas empezó la historia de la ‘cultura’ del acoso de los hombres de la casa. El machismo patriarcal demostrando su poder sobre la mujer al servicio familiar. Sigue siendo costumbre en muchos hogares. Este comportamiento masculino se traslada a la industria gastronómica dominada por varones, muchos de los cuales siguen considerando que la mujer no solo está para el servicio culinario, sino para su servicio sexual obligatorio. El acoso, la discriminación y el machismo contra las mujeres en los restaurantes, y en toda la cadena gastronómica, es brutal.

Horrorizada leí el último artículo publicado en ‘The New York Times’ donde, entre otras, se habla del ‘rape room’ (cuarto de violación) en el último piso de un restaurante neoyorquino al que solo entraban chefs de talla mayor y quienes hacían el 'casting' de las meseras y cocineras de este escabroso lugar. Cada día salen a la luz montones de mujeres que se animan, llenas de coraje y a sabiendas de que pueden perder su trabajo y prestigio, a contar vivencias en un mundo dirigido por hombres. Hombres, quienes curiosamente afirman que gran parte de su amor e inspiración por la cocina viene de sus madres. Les va la madre.

Manoseo, vulgaridad, desprecio, maltrato, insinuaciones y hasta amenazas son algunas de las historias reales que me contaron amigas, cocineras, mujeres apasionadas por este oficio buscando cumplir sus sueños. Y entre tanto, afuera en el comedor, el comensal inocente –ausente y feliz– no se da por enterado de todas las atrocidades que suceden mientras le preparan su ‘steak’ pimienta favorito con puré de papas.

No hay que generalizar –porque no pasa en todos lados–, pero no por esto debemos hacernos los de la vista gorda y tomar la actitud de: ‘cómo no me pasa ni lo hago, lo ignoro’, porque es una realidad incontestable.

El machismo y la discriminación –‘las mujeres para la pastelería o en la cocina fría’– son un hecho a la hora de conformar los equipos de los restaurantes. A ellas les toca más duro que a ellos demostrar su talante y talento para ascender dentro de la jerarquía. Un servicio militar gastronómico frustrante y durísimo.

Los premios Latin America’s 50 Best Restaurants se realizan en Colombia el próximo 30 de octubre. No está de más contar el número de mujeres que desfilarán por los pasillos de la fama de los fogones recibiendo galardones. Las cifras a nivel mundial de los prestigiosos y premiados restaurantes comandados por mujeres son insignificantes comparadas con las de los hombres.

Decían las abuelas que “los hombres en la cocina huelen a caca de gallina”, para ahuyentarlos de sus cocinas, pero todo cambió, ahora “algunos hombres en la cocina quieren comerse a la gallina” y se creen con el derecho. Esos hombres hieden. Dejo esta reflexión sobre la mesa.

MARGARITA BERNAL
Para EL TIEMPO
@MargaritaBernal
www.elcondimentario.com

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