'Pedro Nel Gómez rompió el referente de lo bello'

'Pedro Nel Gómez rompió el referente de lo bello'

EL TIEMPO habló con el curador de la exposición 'Relato de nación' del artista antioqueño.

Exposición 'Relatos de Nación' de Pedro Nel Gómez

Más de 80 obras del artista Pedro Nel Ospina se podrán ver en el Museo Nacional.

Foto:

EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda

Por: Maria Camila Botero
16 de julio 2019 , 04:45 p.m.

Hay un artista colombiano que durante mucho tiempo ha sido rezagado de la historia del arte del país. Su propuesta expresionista incluyó un lenguaje moderno que causó incomodidad en algunos personajes de la época (década de los 30), lo que lo hizo blanco de muchas críticas que catalogaron su técnica como “feísta” y “carente de talento”.

Con el fin de reivindicar y darle el lugar que le corresponde en el arte colombiano a Pedro Nel Gómez, el Museo Nacional presentará desde el miércoles 3 de abril, la exposición ‘Relatos de Nación’  que irá hasta el 16 de junio, a propósito de los 120 años del natalicio del pintor.

La propuesta artística de Gómez quebranta la línea tradicional que se seguía en las  décadas de los 30 y 40, porque rompe el referente de lo que era considerado bello en ese momento. Retrata la realidad del país sin máscaras y algunos  episodios  en la historia donde la sociedad tuvo una incidencia muy fuerte para enfrentarse a los poderes establecidos.

“¿Quién quiere tener un muerto decorando la sala cuando hay corazones de Jesús o vírgenes del Carmen tan bonitas? Nadie. Porque no es un arte decorativo. Es un arte que cumple una función social y relata episodios de la historia nacional. Eso la vuelve una obra fea así la acuarela sea técnicamente impecable”, asegura Diego Arango, curador de la exposición.

Además de pintor, Gómez (1899-1984) fue muralista, escultor, ingeniero civil, arquitecto y urbanista; asimismo se convirtió en una de las figuras artísticas antioqueñas más importantes del siglo XX. Sin embargo, según Arango, no se le ha reconocido que introdujo un lenguaje moderno en la pintura colombiana.

Para Laureano Gómez, presidente de Colombia entre 1950 y 1951, el expresionismo que Pedro Nel reflejaba en sus obras, quería “disimular la ignorancia del dibujo, la carencia de talento de composición, la pobreza de la fantasía y la falta de conocimiento de la técnica…”.

El protagonista de esta exposición  vivió en Italia, donde un adquirió esa visión moderna del arte que se estaba creando en ese país y en Europa. 

“Hay unas pinceladas, gestos y maneras de tratar las figuras que lo separa de ese lenguaje tradicional. En su trabajo en la acuarela abandona la proporción y escala  lo que lo lleva a hacer unas figuras deformes que se conocen como el feísmo de Pedro Nel”, explica Arango.

El artista tenía un deseo por retratar las problemáticas nacionales, razón por la que al regresar a Colombia se integró con un grupo de intelectuales de la época que proponían pintar la realidad del país desde un lenguaje universal.

A partir de ese momento las pinturas de Gómez dejan ver una “idea de renovación social y política con el ascenso del liberalismo en el país”, afirma el curador. Lo cual se evidencia en la exposición de más de 80 de sus piezas.

‘La República’, reflejo de la nación del momento
Mural 'La República' realizado por Pedro Nel Gómez

Exposición en el Museo Nacional del mural 'La República' realizado por Pedro Nel Gómez. 

Foto:

EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda

Existen más de 3.400 obras registradas del autor. Sin embargo, hay algunas colecciones particulares de las que no se tiene el dato exacto. Además de eso, pintó 2.000 metros en mural al fresco, lo que, según cuentas del curador, representa más de 30 enormes pinturas en diferentes paredes del país.

Una de sus obras más representativas es el mural  'La República',  según la investigación que ha hecho Diego Arango, en este enorme mural realizado en 1937, Pedro Nel quiso reflejar su mirada demoliberal (democracia liberal) en la que “la república puede ayudar si se orienta bien a resolver los grandes problemas del país", afirma.

De esta manera, Arango destaca unos puntos claves que el autor quiso transmitir con su obra: Las cabezas en bronce que están encima de Simón Bolívar representan la alegoría de las cinco repúblicas que este libertó. Ahí se encuentra el hito fundacional, las leyes y los derechos humanos.

La policía y el ejército representan uno de los pilares fundamentales de la república. Así como la mesa del Concejo Municipal de ese proyecto evocan los poderes más importantes que se requieren para renovar una sociedad: ejecutivo, legislativo, la prensa como contrapoder generador de opinión y los intelectuales.

También refleja un grupo de figuras políticas frente a un mapa de la república en la que se ven unos puntos rojos, que indican los yacimientos de petróleo, y una zonas negras, que exponen los territorios que perdió el país por disputas, con el fin de relatar los dramas que ha vivido la nación.

Pero la mayor parte del cuadro está representada por el pueblo. Refleja la lucha de las dragas internacionales que abusan de los mineros nacionales. La revolución por el estudiante asesinado, Gonzalo Bravo Pérez. La manifestación por la conquista del subsuelo como obra de la nación. La maternidad. La industrialización. La Masacre de las Bananeras y el pueblo violento que se mata así mismo.

“A diferencia de la pintura tradicional, Pedro Nel no pinta individuos sino colectivos. No es una mirada que describe a funalito porque es funalito, sino por lo que representa en el conjunto social. Esos procesos sociales hacen que la obra sea vigente hoy en día, ya que tenemos una historia de violencia que no ha cambiado mucho”, opina Arango.

También la mujer es protagonista

La obra rinde un gran homenaje a la mujer.  A algunas las pinta desnudas para presentarlas como víctimas del fenómeno de la violencia, pero esta desnudez no significa debilidad.

“Pedro Nel pinta a la mujer en condición de desnudez como un claro ejemplo de la fuerza biológica de la nación, reconociendo que es el fundamento del desarrollo de la nación. Por eso no las pinta como mujeres debiluchas, sino como mujeres corpulentas y fuertes que luchan contra la imposición y protegen a su familia”, agrega el experto.

Incluso, en la exposición se puede ver a unas mujeres talladas en madera que, según Arango, era el cabecero de la cama de Pedro Nel que en un aspecto simbólico le da abrigo a esas mujeres que se sienten desamparadas.

Primer muralista colombiano 

También fue el primero en retratar temáticas sociales en los muros colombianos. Enormes pinturas que invitan a la sociedad a pensar en la realidad nacional. De hecho, para Arango, es considerado como un referente del grafiti moderno, salvo que se maneja un lenguaje distinto.

En 1935 empezó con los murales del Palacio Nacional, pero la polémica que causaron fue tal que no le permitieron pintar en paredes por un largo tiempo.

De hecho, a raíz de las nuevas técnicas, en 1937 se hizo una exposición de arte degenerado siguiendo las ideas de Hitler. “Se arrastró la obra de Débora Arango y Pedro Nel Gómez para que se destruyera. Por las paradojas de la vida, la exposición fue en lo que hoy es el Museo de Arte Moderno”, cuenta Arango haciendo alusión a lo poco que se ha hablado de este tema.

No fue sino hasta 1953, durante el gobierno de Rojas Pinilla, que Pedro Nel retoma el muralismo.

“Hizo una de las cúpulas más importantes e interesantes en latinoamérica. Eso no se lo hemos reconocido. Los murales en la cúpula del aula máxima (en la facultad de minas de la Universidad Nacional en Medellín) parecen como una Capilla Sixtina, solo que no tiene una temática religiosa, sino social, política e ideológica”, comenta Arango.

Cuando en 1953 llegó a Colombia Marta Traba, una reconocida crítica de arte argentina, “no le importaba el arte deco ni las obras de los nacionalistas, lo único que le gustaba era el arte moderno abstracto e informalista, así que calificó el arte de Pedro Nel como feismo”, añade el curador.

Sin importar las críticas, Pedro Nel hizo una carrera artística muy sólida, e incluso le alcanzó el tiempo para participar en política y realizar proyectos urbanísticos en Medellín, pero sobre todo para pintar, pintar y pintar.

“Hay que trabajar, trabajar y trabajar” es tal vez una de las frases que se le escucha con mayor frecuencia al expresidente y ahora senador, Álvaro Uribe Vélez. Sin embargo, Pedro Nel Gómez ya usaba esa frase en 1934. Incluso,  retomó otra  frase que también lo describe mucho: “Qué hermoso debe ser morir después de una vida de trabajar”.

MARIA CAMILA BOTERO CASTRO
ESCUELA DE PERIODISMO MULTIMEDIA EL TIEMPO

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