Corona Mundi: La Cultura de la Salud / la Salud de la Cultura

Corona Mundi: La Cultura de la Salud / la Salud de la Cultura

No es la primera vez que la Humanidad se enfrenta a una peste... a una pandemia.

Paramédicos crean cápsula de protección
Foto:

Juan Pablo Rueda Bustamante / El Tiempo

Por: Álvaro Restrepo
28 de abril 2020 , 08:56 a.m.

"Preferimos morir en un mundo de hambre que en un mundo de aburrimiento", (Preferiamo morire in un mondo di fame che in mondo di noia), escribían los jóvenes italianos en los muros de la ciudad de Pisa en los 70. Medio siglo más tarde, ya estamos leyendo en los muros de las ciudades de Kenya... y de Colombia: "Preferimos morir en un mundo de coronavirus que en un mundo de hambre".

Hace unos días nos despertamos con las predicciones aterradoras de la FAO acerca de "hambrunas de proporciones bíblicas" que se anuncian para el planeta durante este fatídico 2020. Hablan de cifras espeluznantes: 265 millones de seres humanos que están en riesgo de morir de física hambre a causa de las diferentes anomalías sociales, políticas, económicas que la pandemia ha agravado en el mundo. Si bien el nuevo virus es en sí mismo una enfermedad del cuerpo, la vieja hambre es una enfermedad del alma: moral, atávica.

En un planeta fértil y pródigo a la vez como el nuestro, que se debate entre la opulencia obscena de pocos y la escasez patética de muchos, es normal que aparezca una enfermedad como la que hoy nos azota. Y no estoy hablando de un castigo divino: estoy hablando de un castigo humano - ¡demasiado humano! - auto infligido y merecido. Un mundo tan moralmente insostenible e inviable en sus aberraciones e "injusticias consagradas", no pareciera tener la posibilidad ni el derecho de sobrevivir.

Sin embargo, hoy quiero unir mi voz a la de los profetas optimistas y oportunistas (en el buen sentido, los que ven oportunidades en las crisis.) No es la primera vez que la Humanidad se enfrenta a una peste...a una pandemia, pero sí es la primera vez que, en tiempo real, la vivimos juntos como especie: interconectados, además del internet, por el miedo, el encierro, la soledad... Por primera vez tenemos conciencia de que estamos todos amenazados. Nadie está a salvo y para sorpresa de muchos, los órganos tradicionalmente más fuertes y saludables del cuerpo planetario están siendo - por ahora - los más afectados.

¿Más de 50.000 muertos y 25 millones de desempleados en los EE. UU.? Tal como tituló Nicholas Kristof una de sus últimas columnas en el New York Times: "Esta pandemia está trayendo otra consigo." En otras palabras, llegó preñada.

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Pero decía al inicio de que quería unirme al coro de los optimistas/oportunistas: ("…pesimista en el pensamiento / optimista en la acción…", Gramsci). La humanidad está valorando (quiero creerlo) como nunca antes lo que el Arte y la Cultura le aportan a la vida cotidiana de los seres humanos: el consuelo y solaz que la música, el cine y la literatura principalmente nos están ofreciendo en estos días de cuerpos confinados, son extraordinarios.

En el 2019, por primera vez (y como si se tratara de una extraña premonición de lo que el 2020 nos traería), la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un estudio muy profundo – que pasó desapercibido - acerca del impacto y beneficios que las prácticas artísticas y culturales tienen en la salud y el bienestar integral de los seres humanos. Y lo titularon justamente así: Evidencias del papel que las artes tienen en el mejoramiento de la salud y el bienestar.

Comparto el enlace para quienes quieran consultarlo.
(https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/329834/9789289054553-eng.pdf)

Varios gobiernos en el mundo reconocen que las manifestaciones artísticas y culturales hacen parte de los renglones fundamentales de una sociedad, de las necesidades básicas. Algunos dirán que hoy estamos hablando de enfermedades del cuerpo y de hambre física y que la cultura y las artes son un lujo, un adorno, algo accesorio. “No sólo de pan vive el hombre”, dice un adagio también bíblico y que hoy cobra más vigencia que nunca. Alimento espiritual, riqueza interior y derecho a la belleza: de eso se trata.

Por eso, lo que la cultura le aporta a la salud debe ser reconocido por la sociedad y retribuido por el Estado. Salud para que los cultores y los artistas - de quienes emana este alimento que hoy sentimos tan vital - puedan con dignidad ejercer su importante labor. Varios manifiestos se han publicado en estos días en el país pidiéndole al Gobierno colombiano este reconocimiento y apoyo urgente (más allá de la política naranja y de unos decretos insuficientes).

Ayer firmé, junto a muchos artistas y trabajadores de la cultura, una carta dirigida al presidente Duque, que fue liderada por la recién posesionada directora del Instituto de Cultura y Patrimonio de Cartagena, Saia Vergara Jaime, para pedir un reconocimiento efectivo y decidido a este gremio, que este Gobierno se precia tanto de respetar y valorar.

Transcribo cinco propuestas concretas de esta carta al Presidente así como un enlace para conocer el contenido integral de la misma:

1. Realizar una caracterización y una actualización del censo del sector cultural con apoyo de las secretarías e institutos de cultura del país.

2. Crear un fondo de emergencia para las artes y la cultura que pueda suplir la ausencia de los espacios donde desarrollar el trabajo cultural en tiempos de Covid-19 con recursos adicionales que no provengan del mismo sector cultural, ya de por sí tan golpeado.

3. Que el Estado asuma el pago, de manera temporal, el pago de las cotizaciones en salud de las y los artistas y gestores culturales, hasta que se pueda retomar el trabajo cultural con normalidad.

4. Ofrecer microcréditos de fácil acceso para emprendedores culturales y trabajadores freelance de la cultura de todos los estratos.

5. Ofrecer sin costo paquetes de datos en celulares y conexión domiciliaria a Internet para trabajadores y trabajadoras de la Cultura. “

Un sector cultural saludable como condición sine qua non para que los beneficios de la cultura se irradien en el estado de la salud y bienestar mental, espiritual y físico de los ciudadanos, en un momento sin precedentes de incertidumbre y de zozobra para la humanidad.

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Adenda
Propongo, como bálsamo para descoronar y descorazonar al virus, esta Aria de Cecilia Bartoli (Sovvente il sole)
Andromeda Liberata de A. Vivaldi
https://youtu.be/_JZ2mFos63o 

ÁLVARO RESTREPO

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