Se cumple un año de las denuncias contra Harvey Weinstein

Se cumple un año de las denuncias contra Harvey Weinstein 

La caída del magnate y el nacimiento del MeToo generaron un cambio de actitud frente al acoso.

Harvey Weinstein

Harvey Weinstein entra a la corte de Manhattan para ser juzgado por los cargos de abuso sexual.

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Eduardo Muñoz Álvarez / AFP

Por: AFP
04 de octubre 2018 , 09:21 a.m.

"La historia suena tan buena que quiero comprar los derechos para la película": Harvey Weinstein reaccionó con esa arrogancia al artículo del 'New York Times' que hace un año desmontó su imperio de abuso sexual.

No tenía idea de la magnitud que tendría esta historia publicada el 5 de octubre. Cinco días después, la revista 'The New Yorker' agregó más leña al fuego con contundentes denuncias de violación, que se remontaban a décadas.

Así se fueron multiplicando las acusaciones contra quien fuera llamado un "monstruo". Mujeres, incluidas grandes estrellas de Hollywood, salieron de las sombras para compartir su dolorosa experiencia con este hombre que fue considerado un dios en la industria, con el poder de construir o destruir carreras en el mundo del entretenimiento.

Y se aseguraba de que sus víctimas lo supieran para obligarlas a callar. Ashley Judd, Gwyneth Paltrow, Kate Beckinsale, Uma Thurman y Salma Hayek lo han acusado de diferentes agresiones, desde acoso sexual a violación, como Asia Argento. La hija del célebre director de giallo Darío Argento también quedó en el otro lado de la moneda, pues recibió acusaciones de abusos por parte del actor Jimmy Bennett cuando este era menor de edad.

Por otro lado, Lucia Evans, Rose McGowan y Paz de la Huerta. Mira Sorvino y Ashley Judd aseguran que Weinstein acabó con sus carreras por no acceder a sus insinuaciones.

Hasta ahora solo ha sido imputado ante la justicia de haber agredido sexualmente a tres mujeres. Weinstein, de 66 años, se declaró "no culpable". Si es juzgado y hallado culpable, puede ser condenado a cadena perpetua.

Sin embargo, Hollywood ya lo condenó. Fue expulsado de la Academia del cine de Estados Unidos y The Weinstein Company (TWC), el estudio que fundó con su hermano Bob y que ganó 75 premios Óscar, terminó en la bancarrota y vendido a un fondo de inversiones.

Su matrimonio con la diseñadora de modas Georgina Chapman, con quien tuvo dos de sus cinco hijos, también terminó. Y de las cenizas del imperio que construyó aquel muchacho de Queens, nacieron movimientos como el #MeToo y el Time's Up y a un cambio cultural de actitud ante este tipo de conductas, no solo en Hollywood sino en la política: el proceso para confirmar al juez Brett Kavanaugh a la Corte Suprema de Estados Unidos es el mejor ejemplo.

Las revelaciones en su contra destaparon además una olla que salpicó a famosos como los actores Kevin Spacey, Louis C.K. y Morgan Freeman, y más recientemente al expresidente de la televisora CBS Leslie Moonves.

Weinstein ya no es el "sheriff de esta asquerosa ciudad sin ley" llamada Hollywood, como solía llamarse. Ahora aparece esposado en la corte de Nueva York donde las cámaras lo siguen con el mismo frenesí de sus desfiles en las alfombras rojas del espectáculo.

Harvey Weinstein

Varias mujeres de Hollywood impulsaron el movimiento 'Time's Up'.

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Agencias

Aún es un tipo corpulento de 100 kilos, un poco intimidante. Lo defiende Benjamin Brafman, famoso por representar a celebridades, políticos y hasta miembros de la mafia.

Pero ya no tiene el poder que le permitía citar a actrices en cuartos de hotel, donde las recibía apenas cubierto con una bata de baño e invitaba a dar o recibir masajes y a que lo vieran masturbarse.

En noviembre, después de que estalló el escándalo, se internó en un centro de rehabilitación para tratar su adicción al sexo y pedía una segunda oportunidad, que todo indica nunca recibirá.

La máquina que construyó para facilitarle acceso a sus presas, y de espías y cómplices para comprar silencios, finalmente se apagó. Le queda el Óscar que ganó como productor de 'Shakespeare enamorado' y los recuerdos de décadas de adulación, de poder, de influencia.

Fue también reconocido por sus contribuciones en campañas contra el sida, la diabetes juvenil y la esclerosis múltiple

La decadencia del imperio Weinstein

Bob y Harvey Weinstein produjeron conciertos antes de fundar en 1979 su primer estudio Miramax, que vendieron a Disney en 1993. El nombre es la combinación de su madre Miriam -que trabajó como recepcionista cuando nació el estudio en principio para distribuir filmes independientes- y su padre Max, un cortador de diamantes y amante del séptimo arte, que inculcó esa pasión a los dos muchachos.

Las películas favoritas de Harvey son 'Luces de la ciudad' con Charles Chaplin y 'Ayuno de amor'. Después de Miramax, vino la TWC, que fundaron en 2005 y que Lantern Capital compró por 289 millones de dólares.

'Chicago', 'El paciente inglés', 'El artista', 'El discurso del rey' son algunos de los filmes que llegaron de su mano a la gloria del Óscar.

El trabajo del 'New York Times' que lo desenmascaró le valió el premio Pulitzer a las periodistas Jodi Kantor y Megan Twohey, que compartieron con Ronan Farrow del New Yorker. Y la película sobre los abusos de Weinstein, aquella que era "tan buena" que quería los derechos, se va a hacer... solo que no será él el productor, sino Brad Pitt.

El nacimiento de #MeToo

Derribó a decenas de hombres poderosos y amenaza la confirmación de un juez a la Corte Suprema: en un año, el #MeToo sacudió a Estados Unidos, pero su impacto a largo plazo, que atiza la polarización del país, permanece incierto.

Un año después de las primeras acusaciones de abusos sexuales contra Harvey
Weinstein, la batalla por la confirmación como juez de la Corte Suprema de Brett Kavanaugh, acusado de haber intentado violar a una joven cuando ambos eran adolescentes, mostró que el #MeToo no se desinfla, sino todo lo contrario.

Las mujeres se han animado a ventilar su rabia por acosos y agresiones que mantuvieron en silencio durante años, humilladas y sin creer que serían escuchadas. Pero ahora se les cree, se les escucha y apoya.

Estas son señales de que las cosas están cambiando. Este año, Bill Cosby, uno de los actores estadounidenses más famosos en el mundo, fue condenado por agredir sexualmente a una mujer en 2004 y sentenciado a al menos tres años de cárcel.

Pero "hay más cuestionamientos que vienen de personas que estiman que el movimiento fue demasiado lejos", subraya Jeanne Zaino, profesora de ciencia política del Iona College en Nueva York.

"Aún estamos en una fase de denuncias", dice. "Es preciso que las instituciones, las empresas trabajen mejor para instaurar reglas (...) y que las cosas puedan ser investigadas sin destruir carreras", sostuvo.

Veinte años después del escándalo Monica Lewinsky, que casi termina en la destitución del presidente Bill Clinton, el #MeToo es sobre todo patrimonio de los demócratas, constata Jean Sinzdak, directora asociada del Centro para las mujeres en política de la Universidad Rutgers.

Los demócratas tienen más mujeres entre sus filas que los republicanos, y estas legisladoras "hablan más, están más escandalizadas", explica.

Una tendencia reforzada por el hecho de que varias mujeres, indignadas por la actitud de Trump, están engrosando el bando demócrata desde los últimos meses.

Con una polarización tal, muchos temen que a pesar de la toma de conciencia que permitió el #MeToo, el movimiento no pueda finalmente saldar la brecha entre hombres y mujeres que perdura en política o en la dirección de empresas. 

AFP

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