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La historia de 'The Father', la película que le dio el Óscar a Hopkins
Anthony Hopkins

Anthony Hopkins (der.) interpreta a Anthony, un hombre mayor con demencia, y Olivia Colman, a Anne, la hija de Anthony.

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Sean Gleason

La historia de 'The Father', la película que le dio el Óscar a Hopkins

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Sean Gleason

El director y dramaturgo francés Florian Zeller habla sobre esta cinta, que se estrena el martes.

La realidad se empieza a fracturar paulatinamente, pedacito a pedacito. Las cosas dejan de estar en el lugar en el que usualmente estaban. Cambian las paredes de lugar. El desgaste es tal que hasta los rostros se confunden, dejan de ser las caras que acariciamos, que besamos, y se convierten en las caras de alguien distinto, alguien desconocido. Un hijo, una hija, un padre o una madre que son extraños, que rechazamos porque vemos en ellos peligro, pero el peligro está en la propia mente.

La película The Father (El padre) presenta justamente ese viaje interior en la historia de un hombre de 80 años cuya percepción de la realidad se quiebra poco a poco ante nuestros ojos. Pero también narra la historia de Anne, su hija, quien intenta acompañarlo en el laberinto psicológico y emocional de la vejez.

Una reflexión amorosa sobre la frágil y fluctuante condición humana; un drama intenso y conmovedor que se anida en la verdad de nuestras propias vidas. La película es una adaptación de la exitosa obra teatral con el mismo nombre, escrita por el dramaturgo francés Florian Zeller y estrenada en París en 2012. La película se llevó en los Premios Óscar 2020 dos galardones: mejor actor (Hopkins) y guion adaptado. Obtuvo además 6 nominaciones.

(Lea también: Anthony Hopkins gana el Bafta a mejor actor por 'The Father')

EL TIEMPO habló con Zeller antes de los premios, pero la película se estrena el próximo 15 de junio en las salas de Cine Colombia.

Le fue bastante bien en su debut, ¿cuál fue el principal reto que enfrentó?

Hubo muchos retos, ya de por sí hacer una película es muy retador. Pero diría que el principal fue hacerlo parecer lo más cinematográfico como fuera posible porque The Father es la adaptación de una de mis obras. Entonces tuve que encontrar una forma visual para contar esa historia y hacer lo que solo el cine puede hacer.

¿Qué cree que hace que tanta gente se conmoviera con la película?

Es difícil de saber. Diría que probablemente el tema. Cuando empecé a escribir esta obra, hace diez años, no tenía ningún plan de hacer una película. Incluso no estaba seguro de que la audiencia estuviera dispuesta para un viaje tan emocional. Fue más un intento de explorar mi propia experiencia en este camino. Porque la historia trata de un hombre que pierde sus barreras y yo, personalmente, fui criado por mi abuela, que fue casi mi madre. Ella empezó a sufrir de demencia cuando yo tenía 15. Era muy joven. Entonces yo sé cómo es pasar por un proceso tan doloroso como este y encontrarse a uno mismo en una posición en la que uno no puede hacer nada; puedes amar a alguien y entiendes que eso no es suficiente. Pero también sabía que, infortunadamente, no soy el único. Todo el mundo tiene una abuela, o un abuelo o alguien que tiene que lidiar con este dilema de: qué haces con la gente que amas cuando empiezan a perder la cordura. No era contar mi historia, sino era más compartir emociones.

Por su actuación, Hopkins se llevó un Óscar en la categoría de intérprete masculino protagonista.

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Fotos: Cortesía Cine Colombia

¿Cómo se sintió al ver la respuesta de la audiencia?

Yo me sentí muy emocionado y conmovido cuando vi la respuesta de la audiencia. Primero lo presentamos en París y luego en otros países, y era la misma reacción después de cada interpretación. Me di cuenta de que era algo catártico para la gente. Entonces, para responder a tu pregunta, lo que puede explicar el éxito de esta historia es porque hay algo catártico en ello. El arte en general, pero en particular las películas están acá para hacernos recordar que no estamos solos y que somos parte de algo más grande que uno mismo. Hay una consolación en experimentar esa fraternidad. Pero también creo que no es solo el tema de la historia. Es también, espero, la forma como es contada la historia. Espero que The father no sea solo una historia sino también una experiencia sobre lo que significa perderlo todo, incluyendo tu propia mente. Quería que esa experiencia fuera original.

La película es como una especie de juego mental, lo confunde a uno...


Sí, es como un juego. Pero al tiempo espero que sea algo más. Es decir, es cierto que quiero poner a la audiencia en una posición única. Que tenga que cuestionarse quién es tal personaje, y tal otro, si es el mismo de antes. Mi intención es que la audiencia esté activa, no pasiva. Y poner a ejercer el cerebro de la audiencia, que intente entender la historia y unir todas las piezas, trate de lograr la combinación correcta para entender el sentido. Eso es algo muy importante para mí, pedirle a la audiencia que sea parte de la narrativa. Siento que la audiencia es muy inteligente y también es que yo, como espectador, eso es lo que amo. No sentarme a ver una historia ya contada. Estás en lo correcto, es un juego y es una experiencia. Pero en mi visión tienes que llegar a algo más.

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¿Cómo así?

Hay tantas contradicciones que tienes que encontrar tu propio camino hacia el sentido. Pero llega un momento en el que no es posible seguir haciéndolo y tienes que aceptar que tu cerebro no es capaz de entender todo. No hay una combinación correcta. Siempre hay una pieza que falta, y está hecha a propósito porque yo quería que la audiencia experimentara la imposibilidad de entender todo. Cuando aceptas que no puedes entender, puedes dejarlo ir. Y cuando lo dejas ir, como lo hace el protagonista, puedes entender toda la historia en otro nivel, que es un nivel más emocional y más profundo, pero también más simple. Aunque la narrativa de la película tiene algunos puntos complejos o caóticos, creo que al final todos entienden de qué trata, cuáles son las emociones, de qué estamos hablando. Es un juego que tiene que llevar a algo puramente emocional y simple. La simplicidad en términos de emociones es probablemente lo más difícil de alcanzar.

Es miedoso pensar que la mente puede ser el peor enemigo...

Lo que es muy perturbador es cuando no estás seguro de qué es real y que este es un viaje con mucha ansiedad. Yo quería que la audiencia fuera a través de ese viaje y sintiera la ansiedad, pero también la rabia o el sentimiento de peligro que puedes sentir cuando no estás seguro de qué es real o qué no lo es. Para lograr esa experiencia uso mucho el set. Cuando empecé a escribir el guion, yo determiné que debía ser grabado en un set. Y tomé la decisión muy al comienzo de que quería grabar en un estudio porque como director, cuando uno está en un estudio, puede hacer lo que quiera: quitar un muro, cambiar las proporciones, los colores, las decoración de forma muy fácil. Y yo quería usar esas posibilidades para jugar con la desorientación de la audiencia, quería que los espectadores experimentaran esa sensación de angustia, cuando no puedes confiar en tu propia mente. Y decía que usé el set para crear esa incertidumbre porque, como notaste, al comienzo de la película estamos dentro del apartamento de Anthony, no hay duda sobre eso; sin embargo, paso a paso en el fondo se empiezan a ver algunos cambios, algunas metamorfosis en el set. Algunas veces es nada, solo una pieza de decoración que desaparece... Entonces no puedes saber qué pasa, pero sabes que algo pasa. Entonces, al tiempo que se reconoce el espacio, sabes dónde estás, pero al tiempo no estás completamente seguro de dónde estás. Y es una forma de usar el set para generar esta experiencia, el miedo de cuando no puedes confiar en tu propia mente.

Mi intención es que la audiencia esté activa, no pasiva. Y poner a ejercer el cerebro de la audiencia, que intente entender la historia y unir todas las piezas

Pareciera como si la historia la hubiera escrito para que Anthony Hopkins la interpretara...

Sí, para mí él es el más grande de todos los actores vivos. Esa es la razón por la que quería tanto que fuera él. Esa es la razón por la que hice la película en inglés. Yo soy francés y mi inglés no es perfecto. Fue más difícil para mí, pero quería trabajar con él. También sabemos que Anthony es un hombre muy inteligente, siempre en control de las situaciones, y sería muy perturbador ver precisamente a ese hombre perdiendo el control. El reto que tuvimos con Anthony fue lograr que se convirtiera en alguien más. Yo no llegué a pedirle algo en lo que es bueno, el reto era explorar un nuevo territorio emocional y llegar a este lugar frágil y vulnerable. Fue sobre explorar lo que él no sabía sobre sí mismo como hombre y como actor. Por eso es que yo estaba tan interesado en trabajar con él. Fue muy valiente y generoso porque no era un papel fácil, no era crear un personaje e imitar a un hombre con una enfermedad. Lo que yo le pedí es solo que fuera enfrente de la cámara un hombre con una enfermedad, no quería un personaje ficcional ni que actuara, la frase que usamos en la grabación fue: ‘no se requiere actuación’. Era una forma de lograr esta simplicidad y en orden, para lograr ser auténtico y poderoso como fuera posible, sus emociones y sus miedos, y al final terminar con la mortalidad con la que tenía que lidiar.

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La relación entre los protagonistas es dolorosa, pero al tiempo hay mucho amor...

Es que nunca es simple. Y tratar de hacer arte es también tratar de aproximarse a la ambivalencia. Es sobre el amor, especialmente sobre cuando el amor está a prueba, y ella es una hija amorosa, trata de afrontar de la mejor forma esta situación tan dolorosa, pero es muy difícil cuando se llega a un punto en el que no se sabe qué hacer, y menos cuando uno se convierte en padre de sus propios padres. No hacemos una película sobre qué debió o no decir o hacer, no es un lugar para respuestas, es solo un lugar para preguntas. Y es sobre compartir las dificultades de esas preguntas. Lo que me movió mucho de la interpretación de Olivia es que ella es tan completa como artista que algunas veces la vez sonriéndole a su padre, y al mismo tiempo ves detrás de esa sonrisa el cansancio y la tristeza, y tienes todos los lados en esa situación tan compleja en una sola cara. Solo grandes actores logran eso. Fue genial para mí porque con la cámara capturamos milagros todos los días.

Con esta historia es imposible no pensar en cómo tratamos a nuestros abuelos...

Cuando miras una película es como mirar un espejo en el que te ves a ti mismo, no necesariamente en el momento, puede ser en el pasado o en el futuro, entonces es una oportunidad para cuestionarte quién eres. Lidias con otras personas en la vida real, por eso el arte es tan importante, es la forma de conocernos mejor.


SIMÓN GRANJA MATIAS 
REDACCIÓN DOMINGO 
@SIMONGRMA

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