En qué anda pensando el creador de ‘Los puros criollos’

En qué anda pensando el creador de ‘Los puros criollos’

Su rostro no es conocido, pero sus programas sí lo son, y mucho. Él es Néstor Oliveros Machado.

Néstor Oliveros, creador de Los puros criollos

Néstor Oliveros, creador de 'Los puros criollos' 

Foto:

Abel Cárdenas. EL TIEMPO

Por: Myriam Bautista
28 de octubre 2019 , 08:36 a.m.

Es un niño grande o un adulto con sonrisa y mirada pícaras. Ahora con su cabeza de pelo blanco amarillento, su deseo durante años parece, a lo lejos, un adolescente atolondrado. Pero no. Es un hombre muy centrado y concentrado, dedicado de tiempo completo a inventar programas de televisión amenos, divertidos, didácticos y muy originales.

Nació en Alvarado, un caliente pueblo del Tolima, donde vivió una infancia y adolescencia rodeado de naturaleza tropical y gente buena que escucha rancheras y trata de sacudirse de esa herencia de la violencia de los años 50 y de la reciente, enquistada en los palos de mango y, por necio que parezca, en la mente de algunos.

Tal vez para olvidar esa cotidianidad abrumadora, Néstor Oliveros decidió que se haría actor. Se vino a la capital a estudiar en la Escuela Nacional de Arte Dramático (Enad). Sin embargo, inquieto y diletante como es él, se marchó sin el grado.

Me gané una beca para México, en la universidad Veracruzana, en artes escénicas. Estuve seis semestres. Quedé prendado de ese país, de sus gentes. De vacaciones en Bogotá me presenté para una beca que ofrecía el Icetex con la Embajada de Brasil, para la universidad Federal de Bahía, en 1987, y me aceptaron. Ciudad maravillosa, pero el país vivía grave inestabilidad económica, así que me regresé a los dos años. Llegué en la época de exámenes de admisión en la Nacional, me presenté a cine y televisión y clasifiqué. Soy de la segunda promoción”.

Finalmente recibió un diploma. Su proyecto de grado fue la adaptación de la bogotanísima novela Sin remedio, del periodista Antonio Caballero. Hizo, con su grupo, un argumental en el que llevaba la voz cantante. Pero por ser un trabajo colectivo debieron rotarse la dirección, la producción, el sonido. El proyecto fue exitoso. Le condonaron el préstamo-beca, que en esa época se entregaba a los alumnos de provincia: un salario mínimo mensual. Los casetes con la película, de manera desafortunada, se le perdieron en uno de sus tantos trasteos.

(Le puede interesar: Bieri contraataca y la Fundación para la Libertad de Prensa responde)

Dos especializaciones posteriores, una en la Javeriana y otra en el Rosario, y su estudio de temas diversos todos los días lo hacen disciplinado y metódico, menos con el dinero que se le va de las manos en segundos.

La primera convocatoria a la que se presentó como profesional fue a una beca de Colcultura para hacer un documental. Se la ganó. Hizo una película de 40 minutos, que nombró Las macheteras. Recordó ahí las peleas de borrachos en los pueblos del Tolima, donde cualquier desavenencia la resuelven con el machete y, entonces, los vecinos refieren el hecho como: “En la machetera de anoche…” De esos lances quedan lisiados y hasta muertos.

El inolvidable Pepe Sánchez, laureado director de televisión, con quien Oliveros hizo las prácticas, lo recomendó en la programadora RCN. Allí hizo la codirección de la serie Hombres y llevó la continuidad.

(Lea también: La polémica con 'Los puros criollos' que enreda al gerente de RTVC)

Convocatorias

Luego de que RCN se volvió canal privado, Néstor Oliveros se interesó en la televisión pública, en la cual le encanta trabajar porque siempre están en la búsqueda de contenidos originales. La primera serie que lleva su nombre y apellido en la dirección y el guión es un programa infantil, Wanana, como se llaman los indígenas chocoanos en los que se basa el programa. Trabajó con un español que hizo la animación dibujo a dibujo como se hacía antes, dice.

“La serie quedó muy bonita y le fue muy bien. La pasaron desde el 2002 hasta el 2009, era el único programa que tenía señal Colombia para esa franja”.

Luego hizo Cursor.com, para enseñarles a los jóvenes a usar internet. Era un total ignorante del uso de computadores, pero a punta de estudio armó programas entretenidos y con los que se aprende rápidamente.

Los puros criollos, programa de Señal Colombia.

Los puros criollos, una de las creaciones de Néstor Oliveros, que presenta Santiago Rivas.

Foto:

Señal Colombia

Su portafolio ya tenía merecimientos. Entonces respondió a una convocatoria del canal público que buscaba una serie similar a la de su propaganda que afirma que su contenido es ‘Todo lo que somos’. A Néstor se le ocurrió algo así como Los puros criollos y desde la nada, o casi, comenzó a pensar en esos símbolos de la colombianidad contenidos en una empanada, una arepa y que pueden terminar en la chocolatina Jet o en la fritanga, pasando por un sombrero vueltiao o una ruana.

Por esa época la revista Semana abrió sus páginas en la búsqueda del símbolo nacional y esas primeras postulaciones nutrieron a Oliveros para aumentar su cosecha. Hizo el piloto del programa, llenó decenas de formularios, consiguió paz y salvos de todos los organismos de control (Procuraduría, Fiscalía, Contraloría), recolectó certificados de entidades bancarias y de la parroquia de su barrio, y otro sinnúmero de requisitos que piden las entidades públicas para presentar una obra intelectual.

“El presentador que conseguí no me convencía. El plazo vencía un martes. El sábado anterior, con una amiga vimos el piloto una y otra vez y comenzamos a dar nombres hasta llegar al de Santiago Rivas, compañero de Bellas Artes en la Nacional. Me pareció que su figura era la que mejor casaba con el formato que proponía. Lo llamé y le conté la idea. El domingo, a las 8 de mañana, estábamos en el barrio 20 de Julio, en la iglesia del Divino Niño, grabando un episodio. Funcionó muy bien. Reeditamos lo que teníamos. Conseguimos una calificación de 99 sobre 100”.

Hicieron 77 emisiones en las que, como en el mercado de Paloquemao de Bogotá, hay de todo. La mayoría de excelente calidad.

A Oliveros le gustan mucho los programas del florero de Llorente, el de la papa con productores de Boyacá y Santander, el de ponqué Ramo que se hizo como radionovela.
Hace algunos meses, el director de RTVC ordenó sacar del aire a Los puros criollos para castigar a Santiago Rivas, que se expresó públicamente en contra de las nuevas ordenanzas de Señal Colombia. Se armó una polémica que se ventiló por todos los medios.

Si Los puros criollos tenía buen cartel, a partir de las represivas medidas adoptadas su rating aumentó. A donde llegaba Rivas era felicitado y aplaudido. A su creador, Néstor Oliveros, solo poquísimos lo reconocían y le expresaban solidaridad.

Nuevos escenarios

Después de arrancar aplausos con lo criollo y porque es su estilo, Oliveros ideó la serie De donde vengo yo, para el canal regional TelePacífico. Programa con antecedentes.
Como uno de sus sitios favoritos es Chocó, ya que desde que toca con sus pies esa tierra fértil, rica-pobre, su cuerpo experimenta sensaciones maravillosas difíciles de explicar, quiso hacerle un homenaje.

Se fue por cuenta propia. Construyó un relato televisivo sobre los escenarios deportivos que no existen ni siquiera en Quibdó y el único, el estadio de fútbol, lo construyeron a 40 minutos de la capital con los consiguientes problemas para llegar y con irregularidades de todo tipo. El programa recibió elogios en la región.

Ya empacando la maleta para devolverse a Bogotá se encontró con Tostao, uno de los integrantes de ChocQuibTown, a quien le comentó que iba a presentar una propuesta para una serie que pasaría por la televisión regional, con el título de una de sus canciones.

El músico y cantante, tan ingenioso como Néstor, le sugirió comenzar por el equipo de baloncesto Los Cimarrones y le pidió que se asociara con los realizadores del programa de los espacios para el deporte. La risa se hizo carcajada cuando Néstor le contó que él era el padre de esa criatura.

Entonces Néstor Oliveros comenzó su serie. El primer capítulo fue el campeonato de fútbol Amistades del Sur, que dura una semana. Comienza el primero de enero. La gente de las veredas llega en canoas por el río San Juan a Andagoya acompañados de chirimías. Compiten jóvenes desde los 13 años hasta veteranos de 38. El despliegue de talento y pericia no tiene límites. Se juega desde que sale el sol hasta que se oculta, porque en la cancha, que es de tierra, no hay luz.

Los otros muestran los cantos fúnebres, las chirimías y los alabaos; las parteras, y uno más sobre Manuel Saturio Valencia Mena, el último fusilado de Colombia, el 7 de mayo de 1907, símbolo de la resistencia y del racismo, acusado de prenderles fuego a unas fincas.

Los premios

Con Los puros criollos, en 2015 se ganó un premio Simón Bolívar, en la categoría de mejor crónica para TV, por el programa del Renault 4. Y en el 2017 repitió en el mismo apartado con su programa De donde vengo yo, sobre la chirimía.

Vimos el piloto una y otra vez (...) hasta llegar a Santiago Rivas. Me pareció que su figura era la que mejor casaba con el formato que proponía

Para recibir el galardón, en esa oportunidad, contrató a un grupo afincado en Bogotá que toca ese ritmo y se lo llevó al teatro Julio Mario Santo Domingo. Después de una negociación de varios minutos los dejaron seguir, bajo el juramento de que solo tocarían 30 segundos, para no perder el ritmo de la premiación.

Fue un momento espectacular. Néstor Oliveros subió a la tarima y los músicos tocaron. Todo el mundo miró hacia los balcones con alegría. Algunos asistentes y jurados se desplazaron a la casa del premiado para oír a sus anchas esas alegres y nostálgicas chirimías, que nunca se pudieron escuchar en el teatro. Recibió dos Indias Catalinas a mejor programa de entretenimiento y programa deportivo, por la misma serie.

En la última edición del Premio Gabo fue finalista entre 380 participantes procedentes de más de 20 países. Su programa de la fiesta del fútbol en Andagoya recibió merecidos elogios. Es una pieza magistral en la que se mezclan el deporte, las costumbres, la exclusión y las esperanzas y la música con belleza.

Y, hasta ahora, el ‘Óscar’ de todos los galardones que ha obtenido es el premio TAL 2018, que otorga el grupo de Televisión América Latina y que agrupa los canales públicos de la región.

Con motivo del Bicentenario, Canal 13 abrió una convocatoria que Oliveros ganó con una serie sobre la Independencia de seis capítulos. “Es muy buena y divertida. Pero no tengo, hasta ahora, a dónde mandarla para que concurse. No se puede catalogar. No es programa de entretenimiento ni es ficción. Aprendí mucho y me divertí más haciéndola. Como creo que les pasa a todos los espectadores”.

El director y guionista admira a la programadora Echando Globos. “Siempre me descrestan. Su programa infantil El show de Perico es excelente. Lo dirige Carlos Millán. Una programación para niños inteligente y con chispa. No los tratan como imbéciles”.

Experto en llenar requisitos para concursos y convocatorias, pero, sobre todo, a fuerza de ingenio, de convertir los relatos de la dura o bella vida en entretenidos espacios de televisión, Néstor Oliveros no tiene en estos días a quién escribirle ni a dónde inscribirse, pero no deja de pensar y repensar temas que podrían hacer más agradable las jornadas de millones de colombianos.

MYRIAM BAUTISTA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.