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Por fin sabemos qué es la economía naranja
Ómar Rincón, Crítico de televisión

Ómar Rincón, Crítico de televisión.

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César Sánchez Carreño

Por fin sabemos qué es la economía naranja

Columna de opinión de Omar Rincón

Seguíamos sin saber qué era la economía naranja. Pero este virus que estamos viviendo la develó. He aquí su 1, 2 y 3. Y una ñapa.

1. El ideal de la economía naranja es estar en cuarentena. Todos en su casa, todos conectados a internet, todos emprendedores con un celular revolucionando el mundo, creando empresa, innovado.

Esa es la promesa de esta economía. Solo tres aguafiestas: uno, los servicios de internet en Colombia son malísimos (y Mintic, mudo); dos, ser emprendedor es trabajar 24 horas, 7 días a la semana, sin salario, sin seguridad social: uno es la empresa, uno se quiebra y el Estado se “lava las manos”; tres, eso de que una solución digital da billete se demora tiempo y menos del 1 por ciento de ideas triunfa, los únicos que ganan son las empresas tecnológicas como Claro, Amazon, Netflix, Facebook, Google…

2. La economía naranja significa que el talento y la soberanía cultural no importan. Vino el decreto 516 que pasó de 70 a 20 por ciento la obligación de contenidos nacionales en los canales abiertos.

Esto es coherente con la ley Constaín: si a Netflix, Amazon, Claro y demás operadores de televisión internacional no se les obliga a tener contenidos nacionales, pues mucho menos a Caracol, RCN y el 1; entonces, es lógico en aras de la competencia.

Pero, este decreto se hizo para favorecer solo al Canal 1 y pagarle por los favores recibidos de sacar a Noticias Uno, y es que este canal es el único que pone porquerías internacionales en su parrilla (¡ojalá fueran aportes de calidad!); ahora, su porquería la puede expandir al horario de la noche.

Si Caracol o RCN llegan a poner programación internacional, el rating se les cae: ellos saben que lo nacional siempre gana.

Lo más naranja es el desprecio por esto indios colombiches (actores, directores, libretistas, técnicos, managers y productores independientes). Por eso hay que quitarlos por “emergencia sanitaria”: así no nos da oso. Luego, lo naranja es higienizar la pantalla de chibchombiamos.

3. Economía naranja es pobreza para la cultura. Para que los colombiches queden contentos, RTVC abre convocatoria que la llaman pomposamente laboratorio de creación de contenidos sonoros y audiovisuales con el feminista nombre de ‘Con la lavadora al fondo’ (¡qué c*imba de nombre!). Se escogerán 60 proyectos y el valor de la inversión es de $ 177.500.000. Según esto para cada proyecto hay 2’958,333 pesos. ¿De verdad, con este dinero se puede hacer televisión o video o algo?

O sea, para los pobres, pobreza. Además, los contenidos “inspirados en temas sobre el aislamiento preventivo obligatorio”. ¡No hay derecho!

Ñapa: La economía naranja es para el sector tecnológico y no para el artístico o cultural, según las empresas beneficiadas con exención. La cultura poco es naranja.
Propongo, entonces, que el Ministerio de Cultura se adscriba a Mintic por motivos de “emergencia sanitaria”, y solucionada la joda con la cultura, los actores, escritores y todos esos que piensan en libertad.

*Crítico de televisión
orincon61@hotmail.com

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