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Música para cine: esa labor clave de la que poco se sabe
Compositor colombiano David Murillo

El compositor paisa David Murillo ha escrito partituras para series y películas de Netflix.

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Cortesía del artista

Música para cine: esa labor clave de la que poco se sabe 

Compositores e intérpretes ven con esperanza su trabajo en este campo artístico de la producción.

Hay secuencias de películas que se quedaron grabadas en la memoria colectiva, no solamente por lo que se ve, sino gracias a las melodías que se escuchan. Basta con mencionar la primera escena de Chariots of Fire, en la que Vangelis convierte un entrenamiento por la playa en una gesta épica; o, sin demeritar la estupenda saga de ciencia ficción que constituye Star Wars, muchos hablan del inolvidable tema que John Williams compuso para acompañar los créditos de las películas. Ni hablar de la música que suena en la despedida sin retorno, al cierre de la bellísima Cinema Paradiso, de Tornatore, una obra maestra del fallecido Ennio Morricone.Es la magia del sonido al servicio del cine. Se trata de un campo en el que figuran cientos de músicos, compositores, arreglistas, instrumentistas y cantantes. Es una sociedad que lleva a cabo un importante trabajo en la pantalla del que poco se habla.

“La música es una de las expresiones más poderosas del audiovisual, no solo por su facultad expresiva, sino porque es un elemento capaz de cambiar nuestra percepción sobre la imagen”, comenta Erica Acuña, fundadora y directora de MusiKamía, sitio web especializado en música para cine.

Hace unas semanas, el Festival de Cine Fantástico de Sitges, en España, le concedió uno de sus premios de honor más importantes a Oriol Tarragó, el catalán responsable del diseño sonoro de Lo imposible, El orfanato, Un monstruo viene a verme y Jurassic World, entre otros títulos.

La música es como el actor invisible –como la denominan varios autores– porque está transmitiendo una serie de información y de mensajes de naturaleza emocional, que no son evidentes desde lo visual

“Esto se ha convertido en una parte fundamental de las películas, una labor que en cambio el público entiende a duras penas”, apunta Tarragó. “Poca gente puede explicarlo. Actualmente lo que no vemos no lo percibimos, somos una sociedad que no deja espacio a sentir, y por eso lucho: por que el espectador sienta a través del sonido”.

En esa tarea están desde el 2017 un grupo de músicos en el país a través de Mucine, la Asociación Colombiana de Compositores de Música para Cine. Desde allí han desarrollado procesos pedagógicos no solamente para el público, sino dentro del mismo gremio, en donde existe mucha desinformación con respecto a su trabajo.
Hasta hace poco, directores y productores acudían a bibliotecas de sonidos y canciones en internet, o se le pedía a cualquier músico que escribiera una partitura como ambientación. La musicalización de una película era un detalle menor.

“Aún suceden algunas cosas así, pero desde la Asociación intentamos enseñar procesos, a vincular al compositor, en lo posible, desde el comienzo. En este trabajo, la presión del tiempo es una constante, pero uno aprende a manejar sus herramientas y a saber a qué puede comprometerse”, explica María Linares, una de las más destacadas compositoras de música para cine en la actualidad. Esta bogotana es miembro fundador de Mucine, y entre sus créditos audiovisuales cuenta con las partituras para la película mexicana El deseo de Ana y los documentales El niño de arena y El legado del maestro, así como la popularísima canción que identificó la serie web Susana y Elvira –Nuestro one se embolató–.

Compositora colombiana María Linares

La compositora colombiana María Linares.

Foto:

Cortesía Ángela Serrano

Una protagonista más

A lo largo de la historia del séptimo arte, algunos nombres se han convertido en leyendas de la composición de música cinematográfica: Ennio Morricone, John Williams, Hans Zimmer, Alexandre Desplat, James Newton Howard, Nino Rota, Johan Johansson, Thomas Newman o Rupert Gregson Williams, por mencionar algunos.

Todos, desde distintos puntos y con variadas intenciones, y gracias a sus diversos estilos, han llevado a la pantalla melodías inolvidables. “La música es como el actor invisible –como la denominan varios autores– porque está transmitiendo una serie de información y de mensajes de naturaleza emocional, que no son evidentes desde lo visual”, comenta Daniel Velasco, otro reputado compositor y orquestador bogotano, responsable de la musicalización de filmes, series y documentales como Vecinos inesperados, Siempre bruja, Key-la y La semilla del silencio.

Compositor colombiano Daniel Velasco

El compositor y orquestador bogotano Daniel Velasco.

Foto:

Cortesía del artista

Además de manejar la presión de escribir música y canciones contra el reloj, estos artistas deben lograr una conversación clara y fluida con productores y cineastas. “Ellos saben de música por experiencia, más que por estudio. Uno no puede comunicarse desde una terminología muy especializada, debe buscar hablar desde el cine”, acota Velasco.

Los compositores llegan a los proyectos en distintas etapas: son muy pocos los que acompañan las producciones desde su concepción y la mayoría se suma en el locked picture (un primer corte en la edición). A partir de ahí abordan su escritura musical no solamente desde la historia y los diálogos, sino a partir de los colores, los sets, las texturas y las composiciones de planos. “Mi concepción de lo que hago es que soy la colaboradora de otro artista, así que me involucro al máximo, busco la información necesaria para conectar las ideas y que la música potencie lo visual”, agrega Linares.

La música es una de las expresiones más poderosas del audiovisual, no solo por su facultad expresiva, sino porque es un elemento capaz de cambiar nuestra percepción sobre la imagen

Para David Murillo, un paisa que vive en Los Ángeles, donde ha escrito la música para películas independientes y series de Netflix –como la recientemente estrenada comedia dramática Se busca papá–, explica que su reto más grande es “encontrar la esencia de la historia y manejar un balance de música interesante pero no distrayente. Son en realidad muchos los detalles que se tienen en cuenta para una música cuyo propósito es hacerte sentir, pero no desviar tu atención”.

En Colombia la música hecha para cine suena bien. “Cada vez más, los directores acuden a la música por una necesidad creativa y a personas especializadas en hacer música para la imagen”, agrega Acuña.

En este panorama alentador, María Linares dice que hay mucho potencial y “necesitamos que los proyectos se queden aquí, que se den cuenta de que se puede hacer música original de forma muy profesional, con gente de todos los perfiles: los que hacen canciones, los orquestales, de música pop, electrónica, sinfónicos, folclóricos y experimentales”.

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Sofía Gómez G. 
Redacción Cultura
En Twitter: @s0f1c1ta

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