Secciones
Síguenos en:
‘Oh, gloria inmarcesible para el Gordo Benjumea’
AUTOPLAY
Así era Carlos 'el gordo' BenjumeaEl actor y comediante falleció a los 80 años.
Carlos Benjumea con Pacheco, su gran amigo, y el actor Gregorio Pernía, en la telenovela 'La madre'.

Canal RCN

‘Oh, gloria inmarcesible para el Gordo Benjumea’

Falleció el gran actor, uno de los sellos de la televisión, el cine y el teatro nacionales.

“Recuerdo que después del grado de actuación, salimos del Teatro Colón, donde fue la ceremonia, y bajamos por la calle 10.ª, callados, hasta llegar a la esquina de la carrera 7.ª, en la plaza de Bolívar. Allí nos miramos y dijimos: ‘Ya somos actores, ¿ahora qué hacemos?’ ”.

Fue en 1962 y en ese grupo, además de Carlos Benjumea, estaban Gustavo Angarita, Consuelo Luzardo y Luis Fernando Orozco. Todos fueron grandes.

De ese grupo, Orozco falleció el 2020 y ayer fue Carlos ‘Gordo’ Benjumea, ese actor que, sin duda, era parte de las familias colombianas que crecieron con su imagen bonachona, que se rieron con sus actuaciones cómicas, que alabaron sus personajes dramáticos y que lo querrán por siempre.

Era el Gordo al que amaron los gordos, porque los representaba y justificaba, pero al que no pocos siguieron con más atención cuando, por salud, tuvo que bajar de peso y se sorprendieron por su disciplina.

Desde hace algún tiempo, Benjumea tenía problemas de diabetes y también necesitaba regularmente diálisis. Contaba que sus males se debieron a la mala alimentación y a comer en deshoras. Pero eso no acabó con su buen humor y su entereza. En algún momento tuvo la oportunidad un trasplante de riñón, pero como le contó a la revista Bocas, prefirió que ese riñón lo recibiera un joven de 17 años que estaba en la lista de espera.

Durante un tiempo largo de sus últimos años vivió en Girardot, con su esposa, la productora Liz Yamayusa, y recibían la visita constante de sus hijos, Paola, Luis Eduardo y Álvaro Fabián, y de los actores Ernesto y Marcela, los dos hijos de su primer matrimonio con Julia Plazas.

Su nuera, la actriz Katherine Vélez, el pasado 6 de mayo subió a su cuenta de Instagram un video del Gordo en el que el actor contaba con mucho humor sus experiencias en teatro. “Yo no entendía donde estaba parado, pero las cosas salían siempre”. También, que en una ocasión estuvo en el coro de una ópera italiana que vino de visita.

Para este inmenso actor –al que hay que despedir con un ‘Oh, gloria inmarcesible’–, como dice el crítico de televisión Ómar Rincón, “la actuación cierra y encierra todo. Actuar es un placer. Ya me cuesta más trabajo, porque fueron mucho años de gastar zapatos en los escenarios. Pero hoy estoy halagado con lo que he hecho: drama, tragedia, comedia, farsa, teatro político. He caminado todos los caminos”, le dijo a EL TIEMPO hace cuatro años, cuando fue reconocido con el premio Víctor Nieto a Toda una Vida, del Festival de Cine de Cartagena.

Ese día, sus hijos hablaron de su legado, de las enseñanzas recibidas, de su quehacer en los medios, donde fue desde aprendiz hasta propietario de una programadora (Coestrellas), para luego volver como un obrero más.

Carlos Julio Benjumea Guevara nació el 27 de enero de 1941 en Bogotá y desde niño tuvo historias que se salían de cualquier libreto. Entre otras cosas, siempre dijo que para mandarlo rápido a prestar el servicio militar, por su rebeldía y sus ganas de ser teatrero, su familia hizo alterar la fecha de nacimiento y argumentaba que había llegado a un batallón a los 14 años “y como era medio acuerpado, pensaron que tenía más edad”.

En The Suso’s show contó que hizo la primera comunión en tres ocasiones: “La primera vez yo vi a mi abuela que fue y sacó la lengua, yo dije: si ella la saca, yo también y ¡tan! me chantaron el ‘hostiazo’. La segunda vez fue un poquito más dramática porque ya fue con el colegio, la real. Y cuando presté el servicio militar obligatorio, dije ‘yo no voy a esa cosa de disparar balas y todo eso’, a mí nunca me gustó, entonces la única solución era decir que no era católico ni había hecho la primera comunión, pero un mayor me persiguió y la hice por tercera vez, vestido de soldado, con moño y cirio en la mano”.

Su último personaje en la televisión fue el de psicólogo en Un bandido honrado, en el 2019. En el 2016 y 2019 fue el abogado Hernando Cabal en la primera y segunda temporadas de La ley del corazón, una caracterización creada para él por la libretista Mónica Agudelo.

Con Agudelo tuvo una gran amistad desde los tiempos de Coestrellas, y la muerte de la guionista lo afectó tanto como la de su gran amigo Fernando González Pacheco.
La ley del corazón es un concepto dramatúrgico muy interesante, raro, pero bueno. Y ha funcionado. Y como Mónica se enfermó hoy y se murió mañana, yo no sabía que ella había hecho para mí este personaje maravilloso. Me enteré por su hermano Felipe Agudelo, quien terminó la novela”, contó.

En el 2016 llevaba cinco años sin hacer televisión, encontró el medio muy distinto y le costó arrancar. Pero se enamoró de su personaje, “que me llevó a conocer un poco el derecho de familia. Al principio, me pareció que no aportaba mucho a la historia, pero leyendo los capítulos me di cuenta de lo equivocado que estaba y de todo lo que ofrece a la ley para la gente”, dijo en este diario.

Allí se encontró con su gran amiga Judy Henríquez y otros actores de la vieja guardia que participaron en los capítulos. Y también con figuras jóvenes, entre ellas el protagonista, Luciano D’Alessandro.

“Fue un maestro, humilde, de verdad, humilde como nadie, y el hombre de los mil y un cuentos. Cuando debíamos esperar en medio de las grabaciones, nos narraba sus historias. Se le va a extrañar un montón, qué gran actor, qué gran persona, nos dio dosis de humildad. Siempre me dije que tenía que aprender de ese maestro y más en esas horas de espera que él tomaba con tanta tranquilidad. Dejó una gran casta de actores, grande su legado”, dijo el actor venezolano.

También fue Nazario Restrepo, un campesino del Eje Cafetero en Allá te espero, un ser maravilloso amante de la tierra y del café, y Julio Motoa en Escobar, el patrón del mal.

El listado de producciones en las que participó fue grande: Amor en custodia, Tiempo final, el Bebé Ismael Dueñas de Hasta que la plata nos separe, un personaje que hizo Fernando Gaitán para él y donde actuó con su hijo Ernesto y su nuera Katherine Vélez; Un ángel llamado Azul, Isabel me la veló, Alicia en el país de las mercancías, La madre, Fuego verde, Don Camilo, Recordarás mi nombre, Antón García, Vendaval, Los Pérez somos así y Yo y tú, entre muchas otras durante más de 50 años de carrera.

Su nombre también brilló en el cine: Perder es cuestión de método, Bonaparte, investigador privado, Padre por accidente, El inmigrante latino, El taxista millonario, Colombia connection, Esposos en vacaciones y El río de las tumbas.

Con su entrañable amigo Fernando González Pacheco, presentó Sabariedades, un programa de concursos y variedades que se hacía desde la Media Torta bogotana en directo.

En teatro participó en Diálogos prostáticos, Doña Rosita la soltera, No me descubras, Cristóbal y El fantasma de Canterville. Tuvo dos salas teatrales: La Casa del Gordo y La Gata Caliente, esta última con su amiga Fanny Mikey, ambas cafés concierto.

Con amigos, porque fue un hombre de amigos, entre ellos Pacheco, Bernardo Romero Pereiro y Gustavo Cárdenas, creó en 1981 Coestrellas, una programadora que hizo producciones inolvidables como Señora Isabel y Camelias al desayuno, Dejémonos de vainas, así como Sabariedades y Ver para aprender.

A principios de este siglo y con la llegada de los canales privados, la televisión como se conocía, con empresas privadas licitando y emitiendo en el espectro público, desapareció en medio de una gran crisis económica.

Benjumea no se amilanó. Siguió trabajando, de nuevo por un sueldo, y regalando maravillosos personajes. “Era uno de esos hombres que tenía estilo, voz, aura propia y hace parte de nuestra memoria nacional... ¡Sonrisa eterna para recordarlo y admiración total por su obra! ¡Qué personaje el Gordo! Sin él la tele nacional no sería la misma”, dice Ómar Rincón.

Y entre las nostalgias por su muerte salen más recuerdos. Como los de la directora Claudia Bernal, quien cuenta que a veces pensaba “que las anécdotas del Gordo eran mentira. Y no. Pero lo que más le admiré fue su imaginación, que volaba con una velocidad asombrosa. Una vez, grabando una serie escrita por Bernardo Romero Pereiro, no se aprendió una escena y cuando le tocó el turno para hablar se inventó un monólogo que no tenía nada que ver. Los actores hicieron un esfuerzo grandísimo para no reírse y él puso su mejor cara de ingenuidad para que no lo regañaran”.

Para la exdirectora de Dejémonos de vainas y Sábados felices, “el Gordo era un pan de azúcar, un soñador inigualable y un inventor de historias magníficas. El cielo está de fiesta porque el único invitado que faltaba por llegar allá era él y ahora ya pueden inaugurar allí la nueva sede de Coestrellas”. La programadora, recuerda, siempre fue una familia.

El actor Andrés Parra lo definió en sus redes sociales como “un gigante entre gigantes, un ser humano entrañable, pocos colegas con su generosidad, siempre con una sonrisa, cálido, amoroso, sencillo, un loco, un soñador. Trabajador incansable, un caballero enorme, siempre buen conversador. Se fue alguien verdaderamente especial”.

Paola Benjumea, su hija, puso ayer un sencillo homenaje de despedida a su papá, a quien llamaba “mi rey”. Y agrega: “El gran Gordo se fue, rodeado de amor y muy tranquilo”.


Esta televisión lo va a extrañar. Y eso que el día de su grado se preguntó que qué iba a hacer ahora que era actor.

ACCEDE A CONTENIDO EXCLUSIVO PARA SUSCRIPTORES

No te quedes solo con esta información.
Lee, explora y profundiza más.
¡Suscríbete ya!

COP $ 900 / MES *
Ya soy suscriptor digital

Si ya eres suscriptor del impreso, actívate

Sigue bajando para encontrar más contenido

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.