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Frank el Flaco: 'Llegué a ‘MasterChef’ preguntando cuánta sal echaba’
Frank Martínez, conocido como el Flaco, tiene 37 años y es comediante desde hace una década.

Frank Martínez, conocido como el Flaco, tiene 37 años y es comediante desde hace una década.

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Frank el Flaco: 'Llegué a ‘MasterChef’ preguntando cuánta sal echaba’

Frank Martínez, conocido como el Flaco, tiene 37 años y es comediante desde hace una década.

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Frank Martínez dice que antes de entrar al 'reality' era famoso en Itagüí. Hoy está en el 'top' 10. 

En una de las primeras competencias de Frank Martínez en MasterChef celebrity, al abrir la caja misteriosa el humorista paisa se encontró con unos ojos de vaca.

“¿Qué vas a hacer con eso?”, le preguntó Claudia Bahamón, la presentadora. A lo que el humorista le contestó: “Pues brujería, porque ¿qué más? Y será rezar un padrenuestro”.

Llegó al programa de concurso de RCN “sin saber cómo”, recuerda. “Me sorprendí cuando me llamaron. Yo era un buen televidente porque me gusta el programa, pero no cocinaba nada. En la pandemia sobreviví con una freidora de aire, aparato al que uno le echa las cosas y se las entrega listas, es como alquilar una mamá”, dice, y sigue hablando.

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“Les dije que no cocinaba nada y me tranquilizaron porque dizque íbamos a tener clases. Me convencieron, me fui relajado para Bogotá (vive en Medellín) y desde el primer día se cocinaba en forma y yo preguntando cuánta sal echaba. Uno con su vida tranquila e irse a sufrir allá”.

Pensó que sería el primer eliminado, o el segundo, y ya está en el top 10. “Me convertí en el ‘asesino en serie’ de famosos”, y se ríe. Cuenta que cuando llegó al set “de seguro Marbelle y Pernía pensaron que yo era de producción y que me podían pedir agua o tinto. Yo era un equis”.

Desde el primer día se cocinaba en forma y yo preguntando cuánta sal echaba. Uno con su vida tranquila e irse a sufrir allá

De hecho, cuando viajó a Bogotá empacó dos sudaderas, dos camisetas y poca ropa interior. “Y qué lavadera tan berraca, hasta preguntaba si alguien tenía una sudadera talla M de sobra para que me la prestara”.

El programa le dio a Frank Martínez un reconocimiento inesperado. “Yo era famoso en Itagüí y sus alrededores. Ahora, como el concurso también se ve por un canal internacional, me escriben de Nicaragua y República Dominicana. La cocina sí es un lenguaje universal”. En el programa se reencontró con Diego Camargo, concursante y comediante como él. “Fue bueno tener a una persona con mi mismo oficio para divertirme, aprender y saber más de él”.

Camargo lo adoptó en MasterChef y lo volvió su protegido. Y se lo llevó a Rela House, su proyecto con Catalina Guzmán y Manuel Sepúlveda, que se presentará en el Teatro Nacional La Castellana durante 6 semanas, martes y miércoles, y que empieza el 10 de agosto. El primer día estará Martínez con Tato Devia. Y repite el miércoles con Juan Buenaventura.

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Camargo, dice Martínez, lo ha ayudado a conservar los diez dedos de sus manos en la cocina del concurso. Pero entre el apoyo de sus amigos y sus chistes, ha aprendido a cocinar, “viendo videos, memorizando cantidades e ingredientes y tomando clases particulares. Cuando ya habían eliminado a cinco famosos y yo seguía ahí, me dije: ‘es hora de probar que esto no es suerte’. Y contraté al chef del hotel donde me alojaron para que me diera clases; eso sí, enseñándome como si fuera el más ignorante, porque para mí lo obvio no era obvio”.

Dejó de ser el “charro” de la cocina a notar que estaba aprendiendo. “A lo mejor los televidentes dirán que me hacía el bobo y sí sabía, pero no es así”.

Desde hace casi una década, Frank Martínez es comediante. “La tragedia viene de la comedia. En lo que duele están los chistes, como me fui a MasterChef: no sé de cocina, pero lo voy a intentar y me voy a divertir, mamar gallo ante cualquier problema, porque si la embarro, hago reír”.

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A lo mejor los televidentes dirán que me hacía el bobo y sí sabía, pero no es así

Y como una cosa son las grabaciones, y otra, la edición, al ver el programa se sorprende del “rollo psicológico que le dan a la competencia”.

En Telemedellín hace Monólogos sin propina, con dos comediantes más, “y esto del reality ha sido tan chévere que ahora tengo más suscriptores en el canal de YouTube”.
Y ya tiene planes para el 31 de diciembre. A las 12 de la noche dirá que lo mejor que le pudo pasar este año fue estar en el programa, “una experiencia que me cambió la vida, al que llegué como un Twingo rodeado de Ferraris”.

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