Leonardo DiCaprio y Brad Pitt, el nuevo dúo dinámico de Hollywood

Leonardo DiCaprio y Brad Pitt, el nuevo dúo dinámico de Hollywood

Trabajan juntos por primera vez en 'Había una vez... en Hollywood', la nueva película de Tarantino.

Había una vez... en Hollywood

Leonardo DiCaprio (i.) interpreta a Rick Dalton en la película ‘Había una vez... en Hollywood’. Cliff Booth, su doble de acción, es encarnado por Brad Pitt.

Foto:

Fotos: Sony Pictures

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
13 de agosto 2019 , 11:35 p.m.

Rick Dalton vive en una mansión en las colinas de Hollywood, en la prestigiosa calle de Cielo Drive. Luego de haber alcanzado la fama con su papel protagónico en la serie de wéstern Bounty Law, ahora se ha encasillado como un actor que solo interpreta villanos, siempre derrotados por el protagonista de turno. Sus vecinos en Cielo Drive son el cineasta polaco Roman Polanski, que acaba de filmar una de las películas de terror más exitosas de la historia, 'El bebé de Rosemary', y su esposa, la bella y cotizada actriz Sharon Tate.

Su doble de acción y mejor amigo es Cliff Booth, quien ahora pasa sus días asistiendo a Dalton y siendo su conductor, pues hace varios años no lo llaman para trabajar ni en cine ni en televisión. Aun así es uno de los pocos hombres en el planeta que pueden decir que dio la talla en una pelea contra Bruce Lee, la leyenda de las artes marciales. Booth vive con su perra Brandy en una casa rodante al lado de un autocinema.

Dalton y Booth son vecinos del cine, ya sea en su versión más glamurosa –al lado de uno de los directores más aclamados del momento– o en su nivel más popular –escuchando los sonidos de las proyecciones y las reacciones de los espectadores del autocinema–. Sin embargo, la gran pantalla siempre parece esquivarlos, cerrarles la puerta. Los dos son los personajes principales de 'Había una vez... en Hollywood' (como se llama en Latinoamérica), la nueva película de Quentin Tarantino, que se estrena mañana en Colombia.

Esta dupla de personajes junta por primera vez en escena a dos de los actores más talentosos y populares de las últimas décadas: Leonardo DiCaprio (Dalton) y Brad Pitt (Booth). Ellos son el combustible de una historia que combina el glamur de Los Ángeles de 1969, la nostalgia de una forma de hacer cine y televisión borrada por el tiempo y la tensión que imprimen el psicópata Charles Manson y su legión de seguidores (tres de ellos masacraron a Tate, que estaba embarazada, y a sus amigos, el 9 de agosto de ese año).

“Soy un gran fanático de las películas sobre Hollywood y la visión de Tarantino sobre eso era muy única. Y amaba la perspectiva de los outsiders, esta mirada voyerista de dos tipos trabajadores a quienes la cultura los dejó de lado, y la industria también. Rick Dalton es un producto de los 50; con su copete pertenece a este tipo de protagonista cursi. Ahora la era del director está llegando y hay modelos andróginos y hippies; también hay experimentación, y él no sabe cómo encajar en este nuevo periodo. Eso afecta a su mejor amigo y doble de acción, Cliff”, relata DiCaprio en Los Ángeles, en una reunión de medios internacionales entre los que estuvo EL TIEMPO.

Y aunque esta sea su primera vez compartiendo créditos, es evidente la química entre DiCaprio y Pitt, cada uno con caminos muy diferentes por recorrer en la película. Dalton está balanceándose entre encontrar por fin la fama y el respeto de la industria o caer en el fracaso absoluto (es ahí donde surge la relación con otro personaje icónico de Tarantino, Jackie Brown, que está en un punto de quiebre tras haber malgastado la mayoría de su vida).

Booth, en cambio, es un héroe de guerra acechado por la fama de chico malo y un rumor perturbador, pero que es feliz con su vida casi anónima como doble o, en esta etapa, conductor de su amigo.

Once Upon a Time in Hollywood

Quentin Tarantino, junto a Brad Pitt, Leonardo DiCaprio y Margot Robbie en la premiere de la película en Cannes.

Foto:

Reuters

“Fue muy bueno regresar y ver la relación que tenían los actores y sus dobles, como Burt Reynolds y Hal Needham, o Steve McQueen y Bud Ekins. A Bud lo conocí antes de que falleciera. Realmente confiaban el uno en el otro y el director también confiaba en el doble para que ideara secuencias; había una verdadera sociedad, que tenemos de otras maneras con nuestros viejos amigos y otras personas del equipo de rodaje. Además, me gustó ver a personas luchando por un trabajo, en el set de una película hay cien personas, probablemente hay 300 en la producción, y aun así están luchando por trabajo, siempre pensando en cuál va a ser el próximo trabajo”, asegura Pitt.

Es justamente eso a lo que se refería DiCaprio, esa mirada de los outsiders, un término inglés que se podría aplicar al español como aquellos personajes ajenos a los círculos del poder. Para enfatizar en ese enfoque, Tarantino ideó una estructura de tres días, en los que las cámaras siguen las vidas de Dalton, Booth y de Tate, que es encarnada por la actriz australiana Margot Robbie. “Amé ese aspecto de ellos viviendo al lado de esa especie de castillo que tienen de vecino, en el que viven Polanski y Sharon Tate, y ese Hollywood al que realmente nunca pertenecen pero al que están tratando de entrar”, dice DiCaprio.

Cuando aparece en la historia, Dalton ha cambiado la confianza del éxito de su etapa de 'Bounty Law', por la inseguridad de un actor que no encuentra lugar y al que lo empiezan a llamar los cantos de sirena de la industria del spaghetti western en Italia –la sugerencia de viajar a Europa la realiza el agente Marvin Schwarz, que el legendario actor Al Pacino interpreta con el deleite que solo un actor de su talla puede brindar–.

Quentin ha tallado su propio lenguaje en su contribución al cine

Para construir este personaje, DiCaprio contó con la asesoría de Tarantino, que tiene una colección de posgrados autodidactas sobre cultura popular (toda su filmografía es una celebración de la música, el cine clásico y las series de TV de los 50 y los 60). En esas pesquisas, el actor asegura haber aprendido sobre actores como Eddie Byrne, Ty Hardin, Ralph Meeker, quienes fueron la inspiración para Dalton.

“Cuando hablas de un actor como Ralph Micker, que puedes o no saberlo, es literalmente uno de los actores favoritos de Tarantino todo el tiempo, y es un actor del que yo nunca había escuchado. Y repasamos su catálogo, su currículum de cine, de televisión, y dices, ‘Wow, este tipo ha desaparecido históricamente’, pero sientes un impacto emocional al ver su trabajo en esa especie de género serie b del cine o la televisión a los que nunca había estado expuesto. Fue un aprendizaje increíble, un proceso histórico, y parte de la conexión que Quentin está tratando de hacer con su amor a esta ciudad y a la industria es con todos esos actores que pueden no haber tenido la carrera de la que todos hablamos, pero que hicieron su propia contribución artística muy significante”, argumenta DiCaprio.

Para Pitt, uno de los aspectos fundamentales de la historia es ese cambio que vivió Hollywood en esa época, pues el cine empezaba a pertenecer a los autores y se desprendía de ser un ejercicio que solo pertenecía a las grandes casas productoras, una teoría en la que concuerda con DiCaprio, pero que también se aplica a otros momentos de la historia.

“Leo lo estaba describiendo, los estudios estaban esforzándose y llegaron películas como 'Bonnie and Clyde' y 'Easy Rider', que cambiaron las cosas. Si miras en los 90, un poco nos topamos con una pared con las películas de Stallone y Schwarzenegger, y llega este chico Tarantino y repentinamente este cine independiente empieza a correr. Y ahora hay cambios, las grandes experiencias de cine se han reducido a películas de grandes franquicias, pero tenemos la explosión de los servicios de streaming, hay una ola de talento que está teniendo oportunidades y nuevos materiales se están produciendo”, explica Pitt.

La biblia en el set

Antes de 'Había una vez... en Hollywood', los dos actores habían debutado bajo la batuta de Tarantino, que en 25 años de carrera ha creado clásicos como 'Pulp Fiction', 'Kill Bill' y 'Perros de reserva' y que ya ha hecho público que se retirará después de su décima película, es decir, la próxima.

DiCaprio, que en 2013 estaba en el firmamento del cine (solo le faltaba el Óscar que obtuvo en 2016 por 'El renacido'), aceptó por primera vez un rol secundario y de un villano en 'Django sin cadenas', película en la que hizo el papel de Calvin Candie, el malcriado y arrogante dueño de una plantación de esclavos –su monólogo en el que defiende la supremacía blanca, abriendo el cráneo de un esclavo, es toda una lección de maldad–.

Pitt ya había interpretado una historia de Tarantino, tuvo un pequeño papel en la película True Romance, que dirigió Tony Scott, pero fue en 2009 cuando protagonizó por primera vez una película del cineasta: Bastardos sin gloria, en la que encarnó al teniente Aldo Raine, el líder de un comando que en la Segunda Guerra Mundial llega a Francia disfrazado de civiles para cumplir una única misión: matar nazis.

“Primero que todo es Quentin, cuando él llama todos vamos a aparecer –dice Pitt, tras advertirle a Tarantino que va adularlo un poco–. Él ha tallado su propio lenguaje en su contribución al cine, y es muy divertido para nosotros, porque tiene algunos de los mejores diálogos que vas a poder pronunciar. Y es la alegría del proceso, por supuesto está el resultado final, que todos anhelamos, pero encuentro que el proceso y la manera como lo experimentas, dedicando meses de tu vida a un proyecto, es igual de importante. Y este no decepcionó tampoco”.

Había una vez... en Hollywood

Quentin Tarantino ya había dirigido antes a Pitt, en ‘Bastardos sin gloria’, y a DiCaprio, en ‘Django sin cadenas’.

Foto:

Fotos: Sony Pictures

Pero no es un proceso fácil, pues el cineasta tiene unos métodos de producción que parecen sacados de 1969. Por ejemplo, no permite celulares en sus sets (los actores tienen que entregarlos antes de entrar), todavía graba con cinta, cuando la regla general es hacerlo en digital, y no utiliza efectos especiales.

Para enfatizar en ese estilo, Pitt cuenta una anécdota de este rodaje, justo antes de grabar la pelea entre Booth y Bruce Lee. “Era una gran escena de pelea que habíamos coreografiado y Quentin llegó y nos dijo: ‘La vamos a hacer en una sola toma’. Yo le respondí: ‘Sí, grandioso, pero la puedes arreglar después en caso de que no funcione’. Y me respondió: ‘No, si es solo en una tiene que ser solo en una’. Lo que significa que la presión caía sobre mí”, recuerda.

DiCaprio coincide que ese libreto de Tarantino, esa coreografía escrita que tiene que ejecutarse con precisión y atrevimiento, es una especie de biblia en todos sus rodajes, por los que recorre una energía muy particular. “Todos sienten que tienen que dar la talla y hacer algo por lo menos interesante, eso es lo que es muy único”, finaliza el actor.

YHONANTAN LOAIZA GRISALES
Cultura y Entretenimiento
* Por invitación de Sony Pictures
En Twitter: @YhoLoaiza

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.