La telenovela hipster / El otro lado

La telenovela hipster / El otro lado

'La casa de las flores' es divertida por sus excesos, y es tan excesiva que uno se la pasa muy bien.

Ómar Rincón, Crítico de televisión

Ómar Rincón, Crítico de televisión.

Foto:

César Sánchez Carreño

02 de septiembre 2018 , 10:00 p.m.

Ver telenovelas era un ritual de mal gusto, hasta que Netflix puso 'Escobar, el patrón del mal', 'Luis Miguel' y, ahora, 'La casa de las flores', y entonces, se convirtió en hipster ver telenovelas.

La telenovela es el lugar popular de las mamás y las clases bajas. Los telenoveleros somos el lugar y objeto de la burla de intelectuales, culturosos y hipster. Hablar mal de las telenovelas es un signo de alto gusto: aunque no se las vea, se habla mal de ellas.

Poco importa que Colombia haga excelentes telenovelas de innovación como 'Pecados capitales', donde había burla del género desde una parodia 'reality'; menos interesa que la primera telenovela fuera una risa sobre el machismo y el melodrama con 'Pero sigo siendo el rey'; de nada sirve que hayamos hecho 'Hombres' o 'Señora Isabel'.

De nada vale que nos hayamos inventado las narco-novela con transformaciones narrativas hacia la épica-comedia, tampoco que tengamos una capacidad absolutamente fascinante para hacer bionovelas de músicos, deportistas y celebridades, mucho menos interesa que el mejor relato de la Colombia actual sea una telenovela como 'La Niña'.

Ver y saber y hablar de telenovelas es un asunto de bajo estilo. Hasta que Netflix apoyado con una excelente y exuberante estrategia de medios, nos puso a ver 'Luis Miguel' y ahora 'La casa de las flores'. Y entonces, los hipster ven telenovelas, lo ven como un signo pop y les parece glamuroso el 'kitsch'.

'Luis Miguel' la serie era un producto mas Telemundo (especialista en telenovelas) que Netflix. Estuvo buena por ese padre malvado, ese niño prodigio y esa madre perdida. Muy melodrama. Muy telenovela. Poca innovación. Mucho morbo.

'La casa de las flores' es divertida por su exceso de todo: de colores, de actuaciones, de situaciones, de sexo, de temáticas escabrosas, de odios, de amores, de parodias, de flores… y es tan excesiva que uno se la pasa muy bien. No se la toma en serio y la goza al infinito. Un excelente divertimiento.

'La casa de las flores' viene con mucha prensa y periodista propagandista. Su historia es truculenta y supermelodramática. Y como no cuenta con la censura previa de la televisión abierta, se estremece mostrando mucho sexo, gays en cueros, trans en ebullición, drogas en escena y muchos más asuntos que solo pueden mostrar los programas de plataformas. Muy pop.

Y ese exceso moral condimentado con el 'kitsch' absoluto de Verónica Castro y el sabor a lo mero mexicano tiene seducido a los hipster.

Ver esta telenovela es hermoso porque permite que el hipster por un momento deje volar su sentimentalismo melodramático y, además, lo exhiba como “burla” del melodrama. Gozamos 'La casa de las flores' porque nos permite burlarnos del mal gusto de nuestras mamás, y esto es muy pop.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
orincon61@hotmail.com

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