La niñología en TV / El otro lado

La niñología en TV / El otro lado

Los niños son un buen negocio del morbo capitalista. Y 'La voz kids' de Caracol lo demuestra.

Ómar Rincón, Crítico de televisión

Ómar Rincón, Crítico de televisión.

Foto:

César Sánchez Carreño

Por: Ómar Rincón
03 de marzo 2019 , 10:00 p.m.

'La voz kids' es un tierno, emocional y lagrimoso programa en el cual muchas familias “abusan” de sus hijos, nietos y sobrinos y los ponen a cantar y hablar como adultos, para ganar el corazón del televidente, hacer que Caracol tenga un buen 'rating' y saquen de la pobreza a todos.

Este concurso musical tiene tres jurados que sobreactúan el amor. Y aunque se ven falsos en su espontaneidad planeada, sirven para generar un espectáculo de lo sentimental. Yatra, Fanny Lu y Cepeda le aportan exceso de adjetivos, miradas y cuerpos en éxtasis al 'show' para ganar suspiros, alegrías y lágrimas en los televidentes. Buen jurado espectáculo.

Las familias ponen el melodrama porque detrás de cada niño hay una tragedia o un sueño no cumplido. Los niños se aprenden esa historia que enternece y nos lleva al borde de la lágrima. Y uno ve a abuelos, tíos y padres como chupasangres del éxito de sus niños. Muy buenas familias melodrama.

Los niños son geniales, muy adultos, bastante extrovertidos, llenos de prejuicios amorosos y muy simpáticos. Y además, cantan. Son absolutamente fascinantes de ver. El televidente vive en un sancocho de juegos emocionales al infinito.

Y es que los niños son los reyes de este mundo. Por eso, la niñología está de moda y se ha convertido en el motivo mayor para que los adultos, los políticos y las empresas se laven las manos de su responsabilidad de hacer un mundo mejor.

En nombre de los niños censuramos, legislamos, educamos, moralizamos y hacemos televisión de éxito. En nombre de los niños se quería censurar a 'Sin senos sí hay paraíso'; en nombre de los niños se quiere censurar los derechos humanos y la diversidad ética en la educación; en nombre de los niños hacemos leyes que limitan la libertad de expresión; en nombre de los niños las iglesias sexualizan todo; en nombre de los niños Caracol logra el 'rating' y hace un buen negocio.

Y es que los niños se han convertido en nuestra mejor excusa para ser moralmente buenos. Por eso, si se quiere ganar elecciones políticas nada más útil que los niños para enternecer; si se quiere seducir parejas nada más potente que los niños y las mascotas; si se quiere vender y hacer publicidad, los niños son infalibles; si se quiere ser millonario exprés, nada mejor que un hijo televisivo o deportista; si se quiere obtener 'rating' fácil, nada mejor que los niños.

Tal vez, el mejor respeto y amor por los niños es dejarlos ser niños, que jueguen y se expresen libres y que sean lo que quieran. Ya está bueno de explotarlos comercialmente por parte de adultos, canales de televisión y moralistas irresponsables.

Ya está bueno de convertirlos en mini-adultos en nombre de quererlos. Son tiernos los niños pero no abusemos de ellos para el morbo adulto, capitalistas y moralista.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
Correo: orincon61@hotmail.com

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