Ironía y humor, lo nuevo de Juan José Campanella

Ironía y humor, lo nuevo de Juan José Campanella

El director argentino habló de ‘El cuento de las comadrejas’, un filme ácido y un homenaje al cine.

Película argentina El cuento de las comadrejas

Luis Brandoni, Óscar Martínez y  y Marcos Mundstock, de Les Luthiers, en una escena del filme.

Foto:

Cineplex Colombia

Por: Sofía Gómez G.
15 de junio 2019 , 10:20 p.m.

Cuatro viejos conviven en un caserón en las afueras de Buenos Aires. Por necesidad o costumbre, y a regañadientes, llegaron a ese enorme y alejado sitio, luego de una labor activa en la industria cinematográfica local. Han establecido sus propias reglas, bastante flexibles, especialmente en lo que respecta a aquello que está bien o mal.

Como sea, cualquier cosa que digan o hagan solamente contribuirá en que el espectador los ame más en cada minuto del metraje. Hasta ese lugar, que los cuatro viejos llaman hogar y que esconde un pasado de secretos, llegarán dos jóvenes interesados en comprar el terreno.

La más reciente película del realizador y guionista argentino Juan José Campanella, 'El cuento de las comadrejas', resulta ser el plato más exquisito de una cena: elaborado con toda la paciencia, con los mejores ingredientes y cuyos sabores van cambiando a medida que se prueban. Además, es apto para cualquier comensal que disfrute del cine, la ironía y el humor ácido.

“Aquí miro el oficio de forma autoparódica, porque los personajes no son del todo una parodia. Es un relato que tiene mucho humor, con la idea de reírse de uno mismo, de admitir nuestras debilidades y mostrar nuestras fortalezas”, explica en una charla telefónica con EL TIEMPO el director ganador del Óscar en 2010 por 'El secreto de sus ojos', ocho años después de haber sido candidato a la misma estatuilla gracias a 'El hijo de la novia'.

'El cuento de las comadrejas' –que es una nueva versión con modificaciones del filme de 1976 'Los muchachos de antes no usaban arsénico'– reúne como protagonistas a cuatro figuras del cine y los escenarios argentinos: Graciela Borges, como una exdiva de la gran pantalla; Óscar Martínez, recordado por 'El ciudadano ilustre' y 'El nido vacío', que esta vez encarna a un director de películas; Luis Brandoni, con una trayectoria de casi cine producciones, ahora es un actor en el ocaso de su carrera, y Marcos Mundstock, “la cara, el cerebro y el alma de Les Luthiers”, da vida a un guionista frustrado.

“Desde los comienzos del proyecto yo me moví con una regla que, tal como la película original, los cuatro protagonistas tenían que ser actores glorias del cine. Mi idea era juntar al elenco imposible, cuatro nombres muy importantes, con un peso de ser reconocidos. Son cuatro caras que la cámara adora. Yo sabía que mucho de esta historia se iba a contar a través de sus rostros. Y teníamos que estar fascinados de verlos”, agrega el director porteño.

Película argentina El cuento de las comadrejas

Graciela Borges completa el elenco de figuras de la película de Campanella.

Foto:

Cineplex Colombia

Campanella (a punto de cumplir 60 años de edad) atiende esta llamada en medio de una agenda agitada, que además de la promoción de su película, incluye la temporada de su segundo montaje teatral, '¿Qué hacemos con Walter?', y la supervisión de la construcción de un teatro, en pleno corazón de la capital argentina.

Cualquier amante del cine va a disfrutar de esta mirada al oficio.

Claro que eso del oficio no es el punto principal de la película, responde como a una segunda o tercera lectura, que te da un saborcito extra para aquellos que les gusta el cine. Al final, la disfrutan todos porque no necesitas saber de películas o ser un erudito, sino que simplemente juega con las convenciones del cine, que conoce todo el mundo.

Para los personajes la historia transcurre como si estuvieran haciendo una película.
Es gente que toda su vida hizo cine y vivió en una película. Los que hacemos cine, tenemos una deformación profesional: mirar todo como si fuera un filme. Estamos acostumbrados a ver las cosas en términos de conflicto, de malos, de villanos, de primer acto, segundo acto, de desarrollo argumental y lo que tendría que pasar ahora.
En el filme, los personajes describen su vida como si fuera un metraje y eso es parte del juego, no hay erudición, porque estamos hablando del saber popular.

Pasó muchos años concibiendo esta historia.

Así es. El primer boceto del guion lo escribí hace 22 años, junto con Darren Kloomok (que colaboró con Campanella en sus dos primeras películas que rodó en los años 90 en Estados Unidos, cuando cursaba un máster en Bellas Artes).

Fue cambiando, obviamente a lo largo del tiempo; primero lo escribimos en inglés y transcurría en EE. UU.; a los dos años que regresé a Argentina, lo reubiqué acá. Pasaron años entre las versiones, se fue refinando todo el humor, le fuimos agregando comentarios, le fuimos puliendo esos pequeños homenajes al cine.

Luego, pasó de ser un guion de cine a obra de teatro; luego se reversó el proceso y de las tablas regresó a la pantalla; luego volvió a ser obra de teatro de nuevo...y al final se hizo película. Y en todo ese trajín nuestros personajes cambiaron de generación. Se volvieron jóvenes de las décadas de 1960 y 1970, o sea, habían tenido una vida con más rock and roll, problemas políticos serios, sexo, drogas...estos viejos, de repente, se convierten en tipos cool: no juegan a las bochas (un juego de pelota), sino que son hombres de la noche, beben vino, juegan pool, se divierten a su manera.

Y que están más allá del bien y del mal...

Pasa algo muy curioso: al revés de todas mis películas, esta es la que más les gusta a los jóvenes, porque ven en estos tipos una transgresión, fíjate vos que cuando uno llega a una edad, ya no importa lo que hace.

Creo que los personajes están más allá de una visión del bien y del mal, porque para decirlo simplemente, el conflicto principal de la película es pragmatismo versus romanticismo; pero, a eso se suma que estos tipos tienen una visión de la justicia, porque la historia se juega en un área gris de la ética en donde cada uno decide qué es lo bueno y qué es lo malo. Éticos, lo que se dice éticos, no son (risas).

Hablamos de una moral flexible…

Exactamente. Pero siempre en pro del bien o del mal, porque en esta historia el conflicto no pasa por lo que es legal o ilegal, sino por lo que cada uno de estos viejos considera que está bien o no. 

Película argentina El cuento de las comadrejas

Guillermo Francella y Clara Lagos, los antagonistas.

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Cineplex Colombia

Ya mencionamos a los actores principales. Cuénteme de los antagonistas, los jóvenes y brillantes Clara Lagos y Nicolás Francella.

Empecemos porque le tienen que hacer contrapeso a esos cuatro monstruos, así que debían tener una fuerza y una presencia muy importante, no solo no debían desaparecer, sino plantearles una lucha.

Y por otro lado, su gran desafío de ellos era pasar de algo encantador a distintos sabores de vilano: ella es muy cerebral, una tipa consciente de que lo que hace está mal, pero no le importa; en cambio, él se deja llevar un poco más, y se ha creado una excusa para ejecutar su plan, siente que hace algo bueno, porque al final les está pagando por el terreno, entonces, ¿qué más quieren estos viejos?

Varias escenas están acompañadas de famosas canciones de rock de los 60.


Me puse a escuchar música de esa década, esos temas que pasan los años y los sigues bailando y escuchando: Only You, de The Platters, o The Twist, de Chubby Checker. También tiene que ver con lo que me gusta a mí, vamos a confesarlo (se ríe).


La película es muy emotiva, pero sobre todo, muy ácida.

Como pasa con todas mis películas, se van a encontrar con esa parte emocional del ser humano, pero esta es la de más de humor que he hecho. Es humor negro, pero no es tétrico. Son simpáticos estos tipos, irónicos y sarcásticos, lo que pasa es que la situación que viven es muy oscura y ellos se ríen de cosas que no deberían reírse, pero lo hacen con tal desparpajo que es lo más gracioso.

Y hasta aquí va usted con ‘El cuento de las comadrejas’…

Yo creo que sí. Por allá en unos años, si alguien quiere retomar la obra de teatro, pues yo la tengo, así que la pueden hacer. Por mi lado ya está.

SOFÍA GÓMEZ G.
Cultura y Entretenimiento
En Twitter: @s0f1c1ta

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