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Entrevista con la actriz transgénero de la nueva novela de RCN
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Isabella Santiago, la actriz trans que protagoniza una serieIsabella Santiago, la actriz trans que protagoniza una serie
Isabella Santiago es caraqueña y tiene 28 años. Foto:

Felipe Triana. Canal RCN

Entrevista con la actriz transgénero de la nueva novela de RCN

La artista venezolana Isabella Santiago es la protogonista de 'Lala's spa'.

Kreiban Carballo Santiago es el nombre que aparece en su pasaporte, porque en Venezuela, su país de origen, no hay, por el momento, manera de estampar en letras consulares el nombre que ella adoptó para su vida: Isabella Santiago.

En Colombia se dio a conocer en el 2018, cuando hizo parte del elenco de Nadie me quita lo bailao, una producción de RCN en la que representó a Mónica, también una bella mujer transgénero que empezó siendo Juan Tróchez.

Ya el país tenía otro referente de un personaje trans buscando la tolerancia y la idea de que en este mundo todos cabemos: Laisa Reyes, de Los Reyes, a cargo de Endry Cardeño.

Pero desde el 6 de abril, Isabella Santiago es la protagonista de Lala’s Spa, la nueva telenovela de RCN, una comedia que irá a las 10 p. m. y cuenta la historia de Lala y su vida en un barrio popular, donde hay de todo: gente buena y gente que no acepta la diferencia, pero “todos con sueños por cumplir y cosas por aprender”, cuenta Isabella.

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En la serie también actúan Ricardo Mejía, Zulma Rey, Mauricio Vélez, Luly Bossa, Ernesto Ballén , Diana Belmonte, Michelle Rouillard, Víctor Tarazona y Danielle Arciniegas.

Con libretos de Juan Manuel Cáceres, Héctor Moncada, Camilo Rojas y Sebastián y Felipe Cáceres, la historia empieza cuando Lala vuelve de París, donde logró su sueño de dejar de ser Lalo para ser Lala. Regresa para ayudar a su mamá, que adquirió muchas deudas con su spa. Es cuando conoce a Francisco Ponce de León (Ricardo Mejía), que se va enamorando de ella sin saber nada de su vida.

EL TIEMPO habló con Isabella Santiago.

¿Cómo está hoy? ¿Cómo se siente?

Superrico, tranquila, relajada, las cosas están fluyendo, con muchas experiencias nuevas también en el amor. Todo está pasando muy rápido, al mismo tiempo. Me siento feliz.

¿Qué espera que pase con ‘Lala’s Spa’?

Un cambio de sociedad. La novela tiene personajes maravillosos con valores y llenos de amor. Queremos mostrar una imagen diferente de lo que puede ser la vida de una mujer, de su familia, de la gente que la rodea.

Así como habrá personas que apoyarán la novela, seguramente otras no. ¿Qué les dice?

Yo creo que va a ser un producto interesante para que se tome un poco de conciencia y aprender a respetar al prójimo. Esta es una comedia blanca y el universo de Lala está lleno de gente que quiere cumplir sus sueños, como todos, con ganas de trabajar en equipo. La educación y la religión nos han bloqueado para pensar con amor y humanidad. Tenemos que aprender a ver el amor en todas partes.

¿Cómo fueron sus primeros años como Kreiban Carballo? ¿Qué pasaba en el colegio de Caracas donde estudió?

La verdad, recuerdo mucho que sentía que no estaba en el lugar correcto, que lo que sentía no era bueno, no por mí, sino por mi entorno. En el colegio, ni mis maestros, ni mis compañeros ni mi mamá entendían y fue difícil convivir con eso. Así que desde pequeña aprendí a ‘comportarme’, oprimir lo que sentía, pero también me fui descubriendo. Metí todo en una gaveta hasta que en la adolescencia mi verdadera esencia me habló.

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Pero de todas maneras usted fue víctima de matoneo.

Sí, pero yo me fui del colegio y del barrio a los 17 años, perdí contacto con casi todos mis compañeros y finalmente éramos muy jóvenes, no sabíamos qué hacíamos. Han pasado los años, y en el último tiempo he recibido mensajes de varios compañeros, no me han pedido perdón, pero sí me han dicho que estoy hermosa.

Cuando se fue de su casa, ¿dónde vivió?

En la casa de mi abuela materna, Olga, que me aceptó con todo el amor del mundo. En ese tiempo pasé dos o tres años sin hablar con mi mamá.

¿Cuándo retomaron la comunicación?

Yo me fui a Europa y a mi regreso me hice operar los senos. Cuando despierto de la anestesia, ahí estaba. Sus palabras fueron: “Tú, como siempre, haciendo lo que quieres, pero igual te amo y nunca vas a dejar de ser mi hija”. Desde ese día es otra. Hoy, mi mamá, mis hermanas y mis sobrinos viven aquí, en Colombia.

¿Por qué Colombia?

Me llamaba la atención desde niña, una conexión. Aquí he encontrado amor, oportunidades, progreso y respeto.

¿Cómo fue su audición para ser Lala?

A través de mi mánager, Cabeto. Luego conocí a Jorge Avendaño, del canal, y todo empezó un lunes. Me fui con un look especial e hice audición con algunos actores. Salí muy nerviosa. El segundo día estaba más relajada, pero el tercero me sentí agobiada y solo me decía que no podía perder esta oportunidad.

El jueves vuelvo y llego a mi casa estresada y como a las 7 p. m. me llaman y me dicen que me necesitan al otro día muy temprano para un casting con Luly Bossa, que es mi mamá en la serie. De tantos nervios, ese viernes me levanto, me miro al espejo y tengo un fuego. Me negué a ir así. Me dijeron que no, que ya me habían mandado a recoger. Me puse un suéter rosado y un yin, ni me maquillé. Y cuando hice ese casting, con esa pinta, sin tanto arreglo, el comentario fue: “Ahí está, esa es Lala al natural”. Había escondido el personaje y lo descubrí ese día.

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Casi la coge el lanzamiento de la novela en Venezuela.

Me fui a organizar unos papeles y a visitar la tumba de mi abuela Olga, a hablar con ella. Y me avisan del estreno. Con los vuelos cerrados, tuve que hacer un recorrido en bus de muchas horas, saliendo de Caracas, con varios transbordos. Luego, atravesar la frontera por el río Arauca en lancha. En Arauca capital cogí un avión a Bogotá. Es que yo hago cualquier cosa por un sueño.

¿Cómo se siente en la peluquería de Lala?

Como dueña y señora. Trabajé en muchas peluquerías y aprendí de todo: pelo, uñas, maquillaje, pero especialmente a ser organizada. La de Lala es agradable, la gente se puede sentir bien porque ella es amable. Pero no se equivoquen, mi lugar es en la silla, sentada, para que me atiendan.

¿Qué es lo que más valora hoy?

Siempre he tenido grandes amigos que me han apoyado en los distintos momentos, pero hay uno, Gabriel Betancur, que me enseñó a trabajar, a resolver, a decir: “Quiero esto, voy por esto”.

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