'Garzón vive y está tan vigente como hace 20 años'

'Garzón vive y está tan vigente como hace 20 años'

Santiago Alarcón, quien interpretó a Jaime Garzón en la serie de RCN, habla sobre su papel.

Santiago Alarcón, protagonista de ‘Garzón vive’

Santiago Alarcón en el papel de Néstor Elí, portero del Edificio Colombia, creado por Garzón.

Foto:

Cortesía RCN Televisión

Por: Santiago Alarcón
13 de agosto 2019 , 05:48 a.m.

Después de 20 años de su muerte, Jaime Garzón sigue estando tan vigente como cada vez que, a través de sus personajes o sus programas de radio, decía o hacía una crítica al Gobierno o a la sociedad.

Cuando él murió, yo apenas tenía 19 años y estaba llegando de Medellín, donde nací, a Bogotá, detrás del sueño de ser actor. Poco conocía de Jaime, pero con el paso del tiempo fui descubriendo su humor inteligente, ese con el que lograba decir muchas verdades.

Él era un hombre con matices, con verdades, pero sobre todo con una inteligencia y un humor inigualables.

Su espíritu caritativo lo hacía defender siempre la justicia. La igualdad y la defensa de los derechos de los menos favorecidos lo hicieron inmortal. Jaime es la principal muestra de que los hombres pueden morir, pero sus ideas permanecen en el tiempo.

Sus matices e irreverencia lo hacían un personaje atractivo, misterioso, un reto, que en principio tuve mucho miedo de enfrentar, pero que a la vez se convertía en la condensación de uno de mis sueños actorales hecho realidad. Interpretar a Jaime Garzón, 18 años después de su trágica muerte y viendo cómo, a pesar del tiempo, seguía siendo una figura inolvidable en la realidad del país, era un verdadero salto al vacío.

Desde el primer momento todo fue mágico. Yo estaba en el restaurante El Patio, en un almuerzo con amigos, y mientras miraba cada una de las fotografías de Jaime que adornan el lugar, pensaba en sus genialidades y todo lo que hacía que fuera inolvidable.

En medio de la conversación un sutil golpe en la ventana nos interrumpió. Era el libretista Juan Carlos Pérez, con quien nunca había trabajado, pero esta vez, llamaba mi atención para contarme que estaba escribiendo una serie basada en la vida de Jaime Garzón, y me veía a mí en el personaje.

No fue un detalle menor el que este primer acercamiento a la serie fuera en este lugar. Después entendí que Jaime era eso. Esencia, magia y muchas otras cosas que a medida que lo fui conociendo, iba descubriendo.

El primer casting que presenté para ser Jaime Garzón fue un verdadero desastre. Me concentré más en el peinado, los dientes, la imitación. Pero tuve la fortuna de contar con la guía de una gran maestro como Sergio Cabrera, director de la serie, quien me dio el primer gran lineamiento: busqué la esencia y así todo empezó a fluir.

La experiencia de interpretar a Jaime Garzón fue como un salto al vacío, que no sabes en qué va a terminar. Sabía que tenía un personaje absolutamente enriquecido, pero del que también faltaban muchas cosas por descubrir y que seguramente eso lo iba a enriquecer más.

Era una responsabilidad enorme, pero me dio mucha tranquilidad sentirme rodeado de un gran equipo, que iba a respaldarme en ese camino que íbamos a emprender y en el que definitivamente lo más importante era contarles a las nuevas generaciones quién era Jaime Garzón y por qué era importante.

Hay una gran diferencia entre interpretar e imitar. Jaime no permitía imitaciones. Jaime merecía una interpretación hecha con mucho respeto, realizada desde la inspiración de cientos de horas de entrevistas de las personas más cercanas y fue ahí cuando me di cuenta de que no podía hacer a Jaime Garzón sin obsesionarme con él. Y así fue.

Antes de empezar el rodaje de la serie, pasaba días enteros escuchando las entrevistas que Juan Carlos Pérez realizó para la creación de los libretos. Veía los videos que existían de Jaime y me quedaba dormido mientras escuchaba una y otra vez su voz.

Al llegar al set, tan pronto me ponía las prótesis de los dientes, las gafas y la ropa de Jaime, era simplemente él. Santiago Alarcón dejaba de existir y yo empezaba a relacionarme y a entender a las personas, como lo haría Jaime.

Uno de los regalos más lindos que me dejó este personaje fue haber conocido ese Jaime que muy pocos conocían. Todos sabían de sus irreverencias, sus comentarios y críticas al gobierno, su gusto por la música y las mujeres, pero muy pocos sabían del hombre solitario, luchador y perseverante que había detrás de él.

De las anécdotas que más recuerdo durante el rodaje de la serie, es una en la que estábamos grabando la muerte Gabriela (Katherine Vélez) que era la mamá de Soledad (Chichila Navia). Estábamos en el cementerio y ambientación me entregó unas rosas. Nadie sabía para qué eran esas flores, y Sergio Cabrera me preguntó qué iba a hacer con ellas y yo le dije que empezáramos a grabar y ya mirábamos. Lo único que hice fue decirle a Chichila que en el algún momento de la escena me preguntará por las flores.

Así lo hicimos, y justo en ese momento él le dice: “porque no son para su mamá, son para usted”. Así quedó la escena y mucho tiempo después nos enteramos de que en la vida real, Jaime le había llevado rosas rojas a Inés (que es el nombre real de Soledad) y ella aún hoy tiene esas rojas disecadas y es uno de los recuerdos más importantes de Jaime.

Pocos sabían de su gran amor, que no fue su profesora, ni la mujer que lo acompañó hasta sus últimos días. Claro, a ellas las amó, pero su verdadero amor fue su madre. Esa mujer fuerte y exigente con la que a pesar de tener muchas discusiones, siempre era su refugio y confidente.

¡Cuánta verdad hay en cada cosa que decía! Hay tanta verdad, que si hoy miramos muchos de sus videos, podrían funcionar para la realidad que vivimos actualmente.

Un corazón lleno de esperanza

Interpretar a Jaime Garzón fue entender que todo lo que hacía estaba cargado de una enorme esperanza. Jaime tenía un corazón lleno de esperanza.

Cuando digo que Jaime era esperanza, es porque aunque muchos le propusieron que se fueran del país, él quiso quedarse y decidió quedarse. Esto demuestra que tenía la esperanza de cambiar, una vez más, el curso de las cosas, porque ya lo había hecho. Cuando fue alcalde de Sumapaz, las Farc no lo dejaban trabajar y hablando lo logró.

La verdadera importancia de recrear su vida y contar su historia, era demostrar que todo lo que hizo fue su gran legado. Cada cosa por la que lo recordamos hace parte de todo lo que nos dejó.

Sus personajes eran un reflejo de cada parte de su historia. A través de ellos, Jaime decía y hacía eso que muchos no se atrevían a decir. Uno de mis favoritos es Godofredo Cínico Caspa. ¡Cuánta verdad hay en cada cosa que decía! Hay tanta verdad, que si hoy miramos muchos de sus videos, podrían funcionar para la realidad que vivimos actualmente. Con cada uno de sus personajes, Jaime demostraba su gran talento artístico y su versatilidad. Cada vez que en un día yo tenía que hacer dos o tres de sus personajes, terminaba completamente rendido y decía: ‘Dios mío, ¿cómo hacía Jaime para hacer todo eso y además, estar en radio, ayudar a los secuestrados y muchas cosas más? Era realmente un teso.

Pero en realidad su gran obra fue Heriberto de la Calle. Ese era el personaje bufón. Ese que le servía al rey, pero también tenía la libertad de decirle lo que quisiera. Heriberto no solo requería de una gran habilidad e inteligencia para hacer crítica y humor, sino que además, cada vez que terminaba una entrevista, los zapatos de su interlocutor quedaban perfectamente lustrados. ¡Era maravilloso!

A través de ese conocimiento, fui creando una imagen de Garzón más cercana, más real, más humana. Por decisión de Sergio Cabrera, la escena de la muerte de Jaime se grabó mucho tiempo después de haber empezado el rodaje de la serie. ¿Para qué? Eso nos permitiría tener un personaje mucho más creado, más interiorizado, y justo ese día, un lunes festivo, cuando llegamos a grabar, había en el ambiente una extraña sensación, un sentimiento de que todos sabíamos lo que iba a pasar, pero nadie quería que pasara.

La escena de la muerte se grabó en la misma camioneta en la que Jaime Garzón iba el 13 de agosto de 1999 cuando fue asesinado.

Al principio parecía solamente un valor de producción muy importante que le daba realismo a la serie, pero fue realmente en el momento que yo estaba sentado en la camioneta, solo por una calle vacía con el estruendo de una moto acercándose, cuando sentí el verdadero significado de lo que estábamos haciendo.

SANTIAGO ALARCÓN
Actor que interpretó a Jaime Garzón en la serie 'Garzón vive'
PARA EL TIEMPO
Twitter: @Santialarconu

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