¿Cómo se abrieron camino en Colombia estas directoras disruptivas?

¿Cómo se abrieron camino en Colombia estas directoras disruptivas?

Las mujeres detrás de 'Pájaros de verano' y 'Matar a Jesús' hablaron sobre su oficio.

Cristina Gallego y Laura Mora

Cristina Gallego (izquierda) y Laura Mora durante su conversación en EL TIEMPO.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

Por: Armando Neira
25 de marzo 2019 , 08:22 a.m.

Es extensa la lista de reconocimientos recibidos por las películas colombianas ‘Pájaros de verano’ y ‘Matar a Jesús’ en prestigiosos festivales internacionales y en la pluma de la crítica especializada. Sus respectivas directoras, Cristina Gallego (Bogotá, 1978) y Laura Mora Ortega (Medellín, 1981), pertenecen a una generación que irrumpe con enorme calidad en el exigente universo cinematográfico global.

De la admiración mutua surgió un proyecto para trabajar en conjunto. Cristina Gallego será la productora y Laura Mora, la directora. Embarcadas en este sueño, fueron invitadas a conversar sobre su oficio con EL TIEMPO como testigo de excepción.

Laura Mora: ¿Sabés cuál es mi gran frustración?

Cristina Gallego: Cuéntame.

Laura Mora: Nunca haber pasado el examen general en la Universidad Nacional para estudiar Cine y Televisión. Me presenté tres veces y no lo logré. Es mi gran frustración académica. Era la única posibilidad que había de estudiar cine en el país en ese momento. No vivía en Bogotá, y llegar a estudiar en una universidad pública en la capital significaba de alguna manera también una especie de despertar político. En la Universidad de Antioquia me presenté a artes plásticas, pero eso no era lo que yo quería, solo quería estudiar cine...

Cristina Gallego: Yo, en cambio, primero estudié mercadeo y publicidad. Estaba haciendo eso, pero me di cuenta de que no era lo mío. Me presenté a la Nacional y pasé. Aunque mi amor por la imagen ha sido desde niña. Cuando tenía 14 años llegó una cámara de video a mi casa. Empecé a documentar cosas de la casa, del colegio. Y luego le encontré posibilidades de editar, entonces empecé a hacer videos caseros musicales.

Laura Mora: Yo siempre he dicho que me hubiera encantado tener ese tipo de historia, la de haber tenido una cámara de video desde niña... pero realmente no fue así como me vinculé al cine y al extraordinario poder de la imagen.

Cristina Gallego: Yo desde pequeñita tenía una fascinación grande por la imagen, por su mezcla, por el audiovisual. Pero no tenía idea de que quería hacer cine. ¿Entonces, tú no tuviste una cámara de video?

Laura Mora: En mi casa nunca. Lo que sí existía era una familia en donde las artes y las carreras sociales siempre estaban en la mesa. Cosa que para una familia paisa ya es algo bastante progresista. Porque ser artista era lo peor que les podía pasar a unos papás paisas; en mi caso no fue así.

Cristina Gallego: ¿Entonces? ¿Cómo llegaste a la imagen?

Laura Mora: Mi acercamiento fue más por el lado documental. Quería ser reportera de guerra, ese era mi sueño cuando tenía 13 años. En ese entonces estalló la guerra de los Balcanes y me acuerdo todavía de ver a Christiane Amanpour informando desde el frente. Le dije a mi papá que quería hacer los cursos de reportería de guerra, y él me recordó que no tenía que irme tan lejos, que en el país también estábamos en guerra.

Cristina Gallego: Muy sabio tu padre.

Laura Mora: Sí. Volviendo a ese tema de la fuerza de la imagen, es muy impactante el poder psíquico y emocional que tiene la imagen frente al otro. En cualquier escenario, en cualquier cultura.

Cristina Gallego: Es cierto. Mi papá, por ejemplo, siempre fue fanático de la fotografía. Pero lo llamativo es que era un hombre campesino que se metió al seminario porque quería aprender, conocer las artes y la filosofía. Tiene unas fotos fantásticas. Era diferente a quienes tenían cámaras en ese entonces, los que tenían registros con una 8 mm eran familias con dinero.

Lo que todos los colombianos compartimos, aunque lo queramos negar, es la violencia, todos estamos hermanados por la tragedia directa o indirectamente.

Laura Mora: De quien también aprendí y gocé fue de mi abuelo. Él era un amante del teatro y de la ópera. Mi momento más feliz cuando era chiquita era cuando él me llevaba a la ópera, me llevaba tras bambalinas y era maravilloso, siempre recuerdo esos espectáculos. Viví una infancia feliz, aunque, como les pasó a todos en el país, siempre alrededor gravitaba el tema de la violencia.

Cristina Gallego: Sí. A mí no me afectó de manera tan brutal como te ocurrió a ti con el asesinato de tu padre, pero el narcotráfico, en esos terribles años 80, me impactó. No solo por las noticias, sino que vi cómo el barrio empezaba a ponerse extraño, el hecho de ver a vecinos con una cantidad de cosas importadas, de la adquisición de unos lujos de un día para otro, de un cambio total en la estética, era el surgimiento de una sociedad y unos valores que nos cambiarían para siempre.

Laura Mora: Sí. Estamos totalmente acostumbrados a la violencia, incluso a pensar que es cosa del pasado. Vamos viviendo sin medir el drama de cada familia. Recuerdo que cuando salió la película, mucha gente pensaba naturalmente que era una cosa de la violencia de los 80 o 90. Y no: el asesinato de mi papá ocurrió en el 2002, era ya otra era, otro tipo de violencia... Yo tenía 22 años cuando asesinaron a mi papá; mi hermano, 26. Y ¿cómo queda mi mamá para pasar sola sin el hombre que amó desde que tenía 14 años? Lo de mi papá no fue un magnicidio, pero ese ser humano y todos esos seres humanos necesitamos que nos duelan como sociedad.

Cristina Gallego: No hemos dimensionado cómo el tema de la violencia nos afectó como sociedad, nos cambió como individuos. Mi mamá, por ejemplo, era juez. Ella salió antes del horror del Palacio de Justicia, cuando la toma del M-19. Es difícil para un colombiano hallar un hecho de violencia en la historia reciente que no haya afectado a un conocido, a un familiar, a alguien del barrio.

Laura Mora: Eso es algo que yo he descubierto con ‘Matar a Jesús’. El día que presenté la película en el Camilo Torres, que es el teatro de la Universidad de Antioquia, que era mi sueño pasarla ahí, al final se me acercaba gente a entregarme notas en las que decían "a mi papá también lo mataron". Fue muy fuerte. Ese día entendí que lo que todos los colombianos compartimos, aunque lo queramos negar, es la violencia, todos estamos hermanados por la tragedia directa o indirectamente.

Cristina Gallego: Por eso, es trascendental mirar nuestra historia. Mirarnos al espejo. Estamos tan desvinculados de nuestra historia, el hecho de que en el colegio no se vea historia desde hace quince años, cuando es un hecho fundamental como lo es en Francia, Dinamarca, México. Se trata de conocernos a nosotros mismos. Estoy orgullosa de Pájaros..., no solo porque quedó bien hecha cinematográficamente, sino porque también intentamos ir a la semilla de uno de los problemas más graves que nos afecta, que es el del narcotráfico.

Laura Mora: Si no empezamos a reflexionar y a hablar sobre la violencia con sinceridad, mirándola de frente, va a seguir siendo un fantasma. Y si no se enfrenta seguirá estando ahí. Yo intento hacerlo desde el cine, a través de esa forma de conversación que es el cine, las películas establecen un diálogo muy potente con los espectadores.

Cristina Gallego: Sin entrar a hacer un juicio de valor, aquí tenemos material por donde se mire. Fíjate que ahora estoy investigando acerca del periodo de las independencias, y digo, esas peleas, esas pugnas sociales son idénticas a las que hoy abundan en las redes.

Laura Mora: Porque hemos construido una sociedad bajo la base de tener un enemigo. ¡Eso es muy impresionante! Y siempre nos lo reemplazan, nos han cambiado históricamente y mediáticamente, cuando se muere uno le ponen otro enemigo. La división como forma de vida. Muchas veces soy bastante pesimista en ese sentido. ¿Vos ves alguna salida?

Cristina Gallego: Sí. En la educación. Mientras tengamos un presupuesto tan bajo para la educación, mientras exista un sector enorme de la sociedad que no tenga acceso a colegios, universidades, nos quedará más difícil hacer un proyecto de sociedad común, para salir adelante, sin complejos.

Creo que el mundo está teniendo un enfoque muy fuerte en las voces de las mujeres y en su representación

Laura Mora: A propósito, pienso que nuestra sociedad sufre bastante de complejos. Por eso mirarnos nos cuesta tanto. Intenté cuestionar los nuestros con ‘Matar a Jesús’. En Medellín, siempre tenemos esta cosa de la superficialidad, de la innovación, de querer ser siempre “los más”; cuando hice la película, quise mostrar la belleza que se oculta. Yo encuentro la belleza en donde la gente muchas veces la niega. La belleza para mí estaba en estos personajes, en la arquitectura desigual, en las texturas, en un mundo que no se divide entre buenos y malos. Las ciudades que no tienen espacios de reflexión aportan a la tragedia de seguir sin revisarnos, de seguir sin reflexionar sobre lo que pasó, sin permitirnos siquiera el duelo.

Cristina Gallego: Existen otros gustos, otras narrativas.

Laura Mora: Sí. Para mí la inspiración venía mucho del cine documental, y de los fotógrafos documentalistas norteamericanos de los años 60 y 70, que es una fotografía muy naturalista, también muy “sucia”. Una fotografía donde los personajes están profundamente afectados por el contexto que los rodea y, sin duda, Medellín, como ciudad y sociedad, incide en cada una de las emociones de esos personajes.

Cristina Gallego: Sí, cada película dicta la manera en la que va a hacerse, como dices, esas rutas estéticas, esas referencias, esas cuestiones que uno quiere explorar obedecen a cada película, a cada intención. Nosotros, en ‘Pájaros...’, teníamos una referencia muy fuerte con el cine de gánsteres y con el cine 'western'.

Laura Mora: Vos y Ciro (Guerra) tienen una cosa muy interesante y es la relación que han hecho tan fuerte con el paisaje. Ese paisaje que está afectado por esos personajes y viceversa. Ha sido muy impresionante cómo ustedes lo han filmado. En ‘Pájaros...’ el desierto también es casi que un protagonista más.

Cristina Gallego:
El lugar, la aridez, la arquitectura, la ranchería, la casa, el vestuario… todo habla. Para nosotros lo importante era no glamurizar o exotizar la violencia. Al contrario, llegar hasta su interior. En la producción era complejo porque desde la distancia se veía una estética, pero la idea era irse con el sonido, entrar y ver lo que pasaba adentro y cómo afectaba eso a cada uno de los personajes.

Laura Mora: Con unos personajes femeninos muy potentes.

Cristina Gallego: Creo que el mundo está teniendo un enfoque muy fuerte en las voces de las mujeres y en su representación. Hay cambios que se van dando, lo que pasa con ‘Roma’, una mujer indígena protagonista por un lado, también con ‘Pantera negra’, en donde las inteligentes y las astutas son las mujeres negras...

Laura Mora: Claro. Las mujeres vamos abriendo un camino fundamental en las diferentes formas narrativas, no solo en el cine.

Cristina Gallego: En toda la industria. No solo por la representación delante de las cámaras, sino detrás de estas. Te cuento, cuando empezó a haber un foco en lo femenino pensé que sería interesante hacer parte de esto con ‘Pájaros de verano’, parte del debate mundial.

Juan Bautista de la película Pájaros de verano

Juan Bautista de la película 'Pájaros de verano'.

Foto:

Mateo Contreras

Actriz colombiana Carmiña Martínez, de Pájaros de verano

Actriz colombiana Carmiña Martínez, de Pájaros de verano, con el vestido que lució en los premios Fénix 2018.

Foto:

Pájaros de verano

Actriz colombiana Carmiña Martínez, de Pájaros de verano

Actriz colombiana Carmiña Martínez, de Pájaros de verano, con el vestido que lució en los premios Fénix 2018.

Foto:

Pájaros de verano

'La película tiene una deliberada visión femenina'

´Pájaros de Verano'.

Foto:

Mateo Contreras

Película colombiana Pájaros de verano

El filme explora los orígenes del narcotráfico en Colombia.

Foto:

Mateo Contreras

Película colombiana Pájaros de verano

El filme explora los orígenes del narcotráfico en Colombia.

Foto:

Mateo Contreras

Película colombiana Pájaros de verano

El filme explora los orígenes del narcotráfico en Colombia.

Foto:

Mateo Contreras

Laura Mora: Fue muy potente verte en la alfombra roja de Cannes el año pasado, junto a esas otras 80 mujeres reivindicando el poder femenino, la igualdad.

Cristina Gallego: Me gustó mucho por eso. Allí estaban Jane Fonda, Claudia Cardinale, Salma Hayek, Marion Cotillard, Kirsten Stewart, Cate Blanchett, mujeres tan distintas, pero con un mensaje de buscar la igualdad. A mí me gusta mucho esa aproximación al tema del género.

Laura Mora: A mí también. Me atemoriza hablar de feminismo desde una posición revanchista con los hombres. Me seduce mucho la postura que hacen mujeres como Chimamanda Ngozi que es mirarnos como iguales, no adversarios sino iguales.

Cristina Gallego: ‘Las mujeres no son una minoría en el mundo y, sin embargo, el estado actual de nuestra industria dice lo contrario. Queremos que eso cambie’, se dijo ese día en Cannes.

Laura Mora: La pregunta siempre es válida. ¿Por qué hay tan pocas mujeres en la industria? Yo vengo de una familia muy masculina. Y siempre estuve de igual a igual con ellos, nunca me subestimaron. Fueron hombres que, al contrario, siempre me celebraron por ser mujer y me trataron con igualdad. Entonces me preguntaba: ¿qué es el machismo exactamente?, hasta que entré a un trabajo en donde sentí todo el peso y la brutalidad del machismo.

Cristina Gallego: Entiendo el punto de no querer verse como rivales, pero la historia de la humanidad y de las especies nos ha puesto en lugares diferentes. Yo me he cuestionado mucho él porqué, por qué nos da miedo hablar, por qué que las mujeres no podemos hacer un discurso fluido y tranquilamente, así ha sido desde hace miles de años.

Laura Mora: Y eso marca.

Cristina Gallego: Por supuesto. Nos ha generado insatisfacción, porque allá afuera no tenemos espacio, no se permite nuestra identidad. La idea de que la mujer le pertenece al hombre es una idea muy tribal.

Laura Mora: Hay otra cosa que tiene que ver con las imágenes que inspiran, lo he venido pensando con este bombardeo de imágenes al que estamos sometidos diariamente. Cuando decidí estudiar cine, quizás nunca reflexioné que la mayoría de películas que yo veía eran narradas por hombres. Después del asesinato de mi papá me fui a vivir al exterior y me acuerdo de que éramos solo dos mujeres estudiando cine. Ahora, en cambio, vemos la foto de Rachel Morrison siendo la primera mujer nominada a dirección de fotografía el año pasado, trabajando con una cámara al hombro y embarazada; es una imagen casi que revolucionaria. Muy inspiradora.

Cristina Gallego: Nuestro trabajo nos ha permitido salir, viajar, confrontar. Uno está aquí guardado pensando en sus propios miedos, en sus propios problemas, en sus propios encierros, y ver que Cate Blanchett está hablando de lo mismo, encontrarse con otras directoras en Nigeria, en Líbano, en países árabes… y ver que piensan que la igualdad nunca va a llegar es cuando te das cuenta de que esto no solo pasa aquí, es una idea globalizada, generalizada.

Laura Mora: Los festivales son una de las cosas más bonitas que nos deja el cine. Permiten compartir ese montón de experiencias, no importa si eres de El Cairo, de La Habana, de Medellín, eso no importa. La humanidad está ahí. Una vez estás adentro y la luz se apaga estás en el país que sea, en el nivel que sea, no importa la raza, el color la religión, nada.

Cristina Gallego: Ahí es cuando entiendes ese discurso de la universalidad del cine tan cliché, y es que eso es lo más hermoso que tiene el cine. Finalmente, lo que haces es indagar sobre la condición humana.

Laura Mora: Bueno, creo que hay que dejar aquí. Hay que ir a trabajar.

***

Se levantan para continuar en su nuevo proyecto. Mora y Gallego —junto a Daniela Abad y Mirlanda Torres, entre otras— forman parte de la nueva generación de mujeres que ahora marcan el camino en el cine colombiano.

ARMANDO NEIRA
EDITOR DE CULTURA

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