Una historia sobre lo importante que es darse un respiro

Una historia sobre lo importante que es darse un respiro

La cinta 'Un hombre en apuros' refleja cómo el afán diario no deja ver lo que realmente importa.

Película ‘Un hombre en apuros’

Alain (Fabrice Luchini), después de su derrame, se reencuentra con su hija, quien por años se sintió olvidada por su padre.

Foto:

Cortesía Cine Colombia

Por: Simón Granja Matias
03 de agosto 2019 , 10:51 p.m.

“Descansaré cuando muera”, le dice Alain a su secretaria cuando ella lo encuentra desmayado en el piso de su oficina. Y, como dicen las mamás, ‘cuidado con las palabras’, porque como una suerte de advertencia de que la muerte podía llegar más pronto de lo que pensaba si no le daba una pausa a la vida acelerada y estresante a la que estaba sometido este prestigioso empresario de una compañía francesa de carros, Alain sufre esa misma tarde un derrame cerebral que frena su brillante carrera.

El derrame le genera al empresario problemas en el habla y la memoria que le impiden continuar en su trabajo, pero que gracias a una brillante terapeuta empieza a autoconocerse y a reconstruirse, dándole pie a una nueva vida que le permiten a la vez reencontrarse con lo realmente importante: su familia, su vida personal…

‘Un hombre en apuros’, dirigida y escrita por el francés Hervé Mimran en colaboración con Héléne Fillieres, y que se acaba de estrenar en el país, está inspirada en el relato autobiográfico ‘J’ étais un homme pressé’ (‘Yo era un hombre en apuros’) de Christian Streiff –director del grupo automovilístico PSA Peugeot Citröen en 2008–, un hombre acelerado que no tenía tiempo para nada hasta que sufrió un accidente cerebrovascular vinculado al estrés y la falta de descanso, que lo llevó a perder el habla.

La película cuenta con las actuaciones estelares de los ganadores del César Fabrice Luchini (‘La alta sociedad’) y Leïla Bekhti (‘Hombres al agua’), con quien el director ya ha trabajado en tres ocasiones, acompañados por Rebecca Marder (‘La redada’), Igor Gotesman (‘Five’), Micha Lescot (‘Mal genio’) e Yves Jacques (‘Grandes familias’).

Narrada con amor y humor, ‘Un hombre en apuros’ es una invitación a repensar la vida moderna y el afán de los negocios.

EL TIEMPO habló con el director Hervé Mimran.

¿Por qué se inspiró en la historia de Christian Streiff?

Cuando conocí la historia de él en un periódico francés, sobre su derrame cerebral y el hecho de que tenía que esconderlo porque era un gran CEO, yo pensé, ‘bueno, esa es una gran historia, es el buen comienzo para una película’. Después lo conocí, hablé con él y aunque efectivamente era un buen inicio, decidí tomar solo el comienzo y algunos detalles y reescribir una nueva historia.

¿Qué pensó Streiff de que hiciera la película?

Él dijo, “ok, ¿por qué no?”, pero quedó claro que no iba a ser exactamente su historia ni se iban a usar su nombre ni su vida personal. Yo le dije que iba a reescribir todo. Entonces se mostró muy contento por la película.

¿Por qué hacer una cinta sobre el desenfreno de la vida laboral?

Porque es real, porque es algo que vive mucha gente. Por supuesto, esta es solo una forma de hablar sobre una de las tantas maneras como funciona la sociedad, la historia se centra en un CEO, pero esto es algo que les ocurre a todos. Aunque ahora que lo pienso, no es algo solo de ahora, es algo que ocurre desde hace mucho tiempo. Sin embargo, este es el momento de pensar sobre lo que queremos para nuestras vidas, por eso elegí esta historia, no perder el tiempo trabajando, sino tomarse su tiempo.

¿Cuál es la intención de la película? ¿Algo así como hacer reflexionar a la gente sobre la vida que llevan?

No sé si es algo muy moderno. Nuestros padres de pronto trabajaron incluso más que nosotros... es una cuestión del capitalismo. No creo que sea un problema moderno, es algo que siempre ha existido. Incluso, creo que la gente hoy trabaja menos que hace 100 años. No lo sé. Pero nuestra vida moderna, quizá ahora va tan rápido, y eso es lo que quiero decir, pongámosle un poco el freno a este acelere en el que estamos. Aunque, para ser sinceros, yo no pienso en qué es lo que quiero decir cuando escribo una historia. Solo quiero contar una historia, no analizo lo que quiero decir.

Nuestra vida moderna, quizá ahora va tan rápido, y eso es lo que quiero decir, pongámosle un poco el freno a este acelere en el que estamos

¿Se ha sentido usted presionado por el ritmo acelerado de la vida moderna?

Yo trato de tomarme mi tiempo, hago una película cada tres o cuatro años. Entonces me tomo mi tiempo para mí, para mi familia. Pero quizá es más fácil para mí que trabajo en la industria del cine. Pero cuando eres un empleado y tienes que pagar el arriendo, quizá no es tan fácil. Creo que soy afortunado.

¿El cine es una forma de salirse de ese ritmo en el que estamos inmersos?

Cuando vamos al cine y gastamos dos horas viendo una película olvidamos por un momento los problemas, y es lo mismo para los libros, para pintar, para la música, para todo tipo de arte. A mí me pasa, cuando voy a un cine, olvido todo y soy el héroe en la escena.

¿Cómo fue la experiencia de hacer esta película?

No fue muy fácil de escribir porque necesitaba encontrar la forma de cómo quería contar la historia. Entonces la escribí y la reescribí como durante tres años. De hecho, para hacer la película tomaron más de cuatro años. No sé cómo será en Colombia, pero el proceso para hacer una película en Francia es muy largo, cuesta mucho dinero, necesitas hablar con mucha gente, pero esa es la forma de hacer una película en Francia.

¿Por qué decidió elegir este elenco?

Fabrice es una gran estrella en Francia, es el maestro de la lengua francesa, todo el mundo lo ama. Y me hizo reír mucho que alguien como él, con todo el poder que tiene para hablar, tuviera problemas de habla en la película. Creo que fue una buena idea haber contratado a Fabrice porque además fue retador para él. Leila para mí es una especie de musa, me encanta ella, y yo quería trabajar con ella desde hace mucho tiempo. Así los elegí yo.

Hervé Mimran

Debutó en el cine escribiendo el guion de ‘¡Qué guapa estás!’ (‘Comme t’y es belle’) con Liza Azuelos. Como ejerció también de técnico cinematográfico, conoció a Géraldine Nakache, con quien trabajó años más tarde en la codirección y coescritura de su primer largometraje: ‘Todo lo que brilla’ (‘Tout ce qui brille’), el cual se convirtió en un éxito.

Después de realizar su ópera prima: ‘Todo lo que brilla’, Mimran comenzó a escribir tres guiones muy diferentes hasta que surge la idea de ‘Un hombre en apuros’.

SIMÓN GRANJA MATIAS
Redacción Domingo

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