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Se estrena 'Tenet' en Colombia y esto nos contó Christopher Nolan
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¿Es ‘Tenet’ la primera película de un James Bond afro?
Rodaje de la película Tenet

El realizador británico Christopher Nolan y el actor John David Washington, durante el rodaje de 'Tenet'.

Se estrena 'Tenet' en Colombia y esto nos contó Christopher Nolan

El cineasta recordó cuál fue la escena más difícil de lograr y detalles de esta ingeniosa historia.

Mucha tinta ha corrido para hablar de Tenet: el regreso del director Christopher Nolan retoma la esencia del popular James Bond y toda la acción de su saga cinematográfica y lo funde sutilmente con un nivel de complejidad que hace de esta película un reto mental y emocional para el espectador.

Tenet era una de las películas más esperadas del 2020 y por culpa de la pandemia casi no se estrena en las salas de cine, sin duda, su lugar natural de visionado y el único al que le apostó Nolan, un defensor acérrimo del formato.

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Y tenía razón. Tras verla en pantalla grande se conecta con la lógica del director británico: es un espectáculo visual, acción pura pero no básica. Nolan nos ha puesto sus trampas filosóficas y científicas ya habituales en su cine. Hay que verla al menos dos veces: la primera para disfrutarla y la segunda, para comprenderla. Ya muchas voces la definen como su obra maestra y al fin llega a las salas de cine disponibles en Colombia este jueves 3 de diciembre.

Intentar resumir de qué va la trama no es sencillo: John David Washington y Robert Pattinson encabezan el elenco de esta historia de espionaje internacional en la cual El protagonista —como se conoce simplemente al personaje principal, a cargo de Washington— debe hallar a los responsables de haber logrado alterar la cronología del tiempo para conseguir sus objetivos siniestros. Este hombre irá hacia adelante y hacia atrás, literalmente hablando, sin saber en quién confiar, y Tenet será su palabra clave.

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Los humanos no tenemos opción de detener ni avanzar el tiempo, no podemos lograr que vaya más lento o más rápido. Algo que se sí concreta a través del lente

“La razón por la que escogí Tenet es porque es un palíndromo (que se lee igual hacia adelante que hacia atrás) —explica Christopher Nolan, que conversó telefónicamente con EL TIEMPO—. Y eso es exactamente de lo que se trata la historia, en la que el tiempo va en cualquier dirección. Y más allá de eso, pensé en cómo concretar esa idea de creer en el destino. Aquí no partimos de conocimientos, sino de creer en lo imposible, de tener fe”.

Con cinco nominaciones al Óscar y ninguna estatuilla en la mano, Nolan es un hijo orgulloso del cine independiente desde su sorprendente debut con Following (1998) y el gran ascenso que supuso la inolvidable (hablando en paradoja) Memento, en el 2000, ese relato complejo que necesita varias repeticiones antes de comprenderlo y que se centra en un hombre con amnesia que intenta descubrir al asesino de su esposa. Las producciones de Nolan hipnotizan al espectador y lo sumergen en una suerte de rompecabezas que se ve obligado a finalizar.

Al analizar la filmografía del cineasta nacido en Londres, en 1970, no hay comparación entre ver en una pantalla pequeña o en la de una sala de cine películas como El origen (Inception, 2010) —para apreciar esos movimientos humanos imposibles en la vida real—; Interestellar (2014), un homenaje a la espectacular 2001: odisea del espacio; Dunkirk (2017), un episodio heroico de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, rodado en el clásico 70 milímetros, o la trilogía del superhéroe más famoso de DC Comics: Batman Begins (2005), Batman: el caballero de la noche (2008) y El caballero de la noche asciende (2012). Todas producidas con una majestuosidad y efectos visuales y sonoros perfectos para el formato gigante. Tenet recorre la misma senda.

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En su charla con este diario, entre otros detalles, Nolan recordó cuál fue la escena más compleja de lograr en Tenet, un filme en el que el nivel de realismo incluye estrellar un avión y llevar a cabo un asalto militar con más de un centenar de actores y extras corriendo en medio de explosiones en un campo.

En Tenet hay secuencias de acción realmente delirantes. Hablando de efectos especiales y del rodaje, ¿cuál fue el mayor reto?

Tratar de hacer la mayor cantidad posible de efectos en cámara, queríamos que fuera una fotografía lo más cercana a la realidad y a través de los años los cinefotógrafos han trabajado en lograrlo de manera segura. En Tenet el punto más importante es la emoción. La cámara debe visualizar el tiempo, algo muy complejo y abstracto. Entonces, buscamos la forma de que eso se sintiera en las secuencias. El supervisor de efectos especiales, Andrew Jackson, tuvo que pensar mucho para encontrar la forma de que pudiéramos filmar todas las cosas en el set, capturar todo en cámara y no usando efectos en posproducción. En ese sentido lo más complejo fue rodar la escena de la persecución en la autopista —en la que el Protagonista debe rescatar un maletín y para lograrlo, varios camiones y carros rodean el carro de valores que lo transporta. Todos van en movimiento—. Teníamos varias cámaras moviéndose con la acción, al equipo de dobles y actores conduciendo los carros, y a John David Washington peleando y saliendo de un auto para saltar al camión. Una locura. Pero esa era la idea: hacer la mayor cantidad de escenas en cámara.

Escena de la película Tenet

Escena de la película 'Tenet' que se estrena el 3 de diciembre. 

Foto:

Warner Bros.

Es admirable como transforma el tiempo en una emoción en un filme que aborda conceptos científicos. Ya lo hizo en Interestellar y, ahora, lo hace en Tenet.

La forma en que aplicamos la ciencia es completamente objetable. Buscamos diferentes ángulos y formas para sugerir un universo emocional que vaya incrementándose, así que experimentamos con los periodos de tiempo. Cuando estaba trabajando en Interestellar, mi hermano (Jonathan Nolan, su coguionista) me dijo que buscáramos la forma de experimentar con las leyes de Einstein (la teoría de la relatividad espacial), así que intentamos encontrar la forma de explicarle esas ideas a la gente.

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En Tenet era diferente, aquí hablamos de volver o de adelantar el tiempo. Creo que es muy interesante encontrar ese punto medio entre ese mundo objetable de la ciencia, que intenta explicar el tiempo en la cuestión de ir más rápido o más lento de lo que percibimos, y los sentimientos —felicidad o tristeza— que nos genera vivir.

¿Cuál es la diferencia entre la manera en la que vivimos el tiempo cotidiano y la que se puede tratar en el cine?

El tiempo es una dimensión, un proceso con el que tenemos que lidiar, para mí es muy emocional, no lo podemos ver, es abstracto, no podemos saborearlo o verlo. Nos produce angustia. Y la cámara tenía que registrar esas sensaciones de distintas maneras. Los humanos no tenemos opción de detener ni avanzar el tiempo, no podemos lograr que vaya más lento o más rápido. Algo que se sí concreta a través del lente. Así concluyo que el tiempo es uno de los objetos que puede traducirse en una emoción en el cine.

¿Por qué el personaje principal no tiene nombre?

Quería rescatar esa tradición de los relatos icónicos de espías en los que sus personajes se definen por su trabajo y su función, y no por cómo se llamaban. Por eso no tiene nombre y tampoco sabemos de su pasado. John David Washington tuvo que crearle su propia historia y asignarle algunos detalles sobre los que hablamos muchísimo antes de presentarlo a la audiencia. Aquí lo realmente importante del personaje es su función, su trabajo e intereses, algo que manejaban las historias de espionaje de los programas de televisión de los años 60 e incluso de alguna manera los westerns, cuyos protagonistas no tenían nombre.

¿Qué piensa sobre eso de que Tenet sería la salvadora de la industria en esta pandemia?

Creo que esa responsabilidad hubiera podido recaer en cualquier filme. Estamos ante una nueva realidad y la mejor manera de enfrentarla es que en lo posible las personas vean mi película en pantalla grande. Las que puedan hacerlo, será perfecto para mí y apoyará el tremendo trabajo que se ha hecho.

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Cuando ve sus películas terminadas, ¿qué sentimiento experimenta? ¿Es muy perfeccionista?

Yo diría que soy pragmático más que perfeccionista. Porque ser perfeccionista sería involucrarme obsesivamente en todos los procesos y yo creo firmemente en el compromiso de la gente que trabaja conmigo; creo en las decisiones que toman sobre el material. Finalizamos un filme lo mejor que podemos, así que cuando miro una película en perspectiva mi opinión se basa en lo que pensé en ese momento que era lo correcto y en lo que creí, en las decisiones que tomé en ese instante. Cuando acabas un filme, los aportes técnicos importan, pero sobre todo, importa lo que la gente sienta, lo que digan. Me siento orgulloso del resultado que se ve en la pantalla y del equipo que trabajó para lograrlo.

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Sofía Gómez G.
Redacción Cultura 
En Twitter: @s0f1c1ta

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