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El periodismo de redes / El otro lado
Ómar Rincón, Crítico de televisión

Ómar Rincón, Crítico de televisión.

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César Sánchez Carreño

El periodismo de redes / El otro lado

El crítico de televisión Omar Rincón analiza el impacto de las noticias en redes sociales.

Las redes tienen tres escenas públicas para el periodismo: el club de la pelea de periodistas, políticos y farándulos en Twitter; el club de las 'fake news' en Facebook y WhatsApp; el club de la indignación 'cool' en YouTube, Instagram y TikTok.

Políticos, periodistas, farándulos y el desgobernante habitan, viven y pelean en Twitter. Allí crean su propio gueto ficticio de realidad. Los políticos la usan para casar peleas sin fundamentos, sin que admitan preguntas de periodistas y crean eso que llaman polarización.

El señor Duque manda saludos, condolencias por las muertes que le preocupan (las de la farándula), dice que ordena investigaciones rigurosas que no tienen resultados, nombra a sus amigos. Se preocupa de las peleas de periodistas y políticos. Y hace perfilamientos de negativos.

Los periodistas siguen a gobernantes y políticos y se hacen el 'harakiri' porque las audiencias lo que más odian es a sus gobernantes y políticos, luego pierden a sus públicos; y además, ponen opiniones de cómo piensan, con lo cual matan la legitimidad de sus medios: o sea, demuestran que en sus medios juegan una farsa que esconde sus odios y militancias que expresan en Twitter.

Políticos, desgobernantes, farándulos y periodistas crean un club donde creen que ‘está todo el mundo’. La verdad es que esta es la red más pequeña y con menos poder en lo ciudadano. La red número 13 del mundo, con 340 millones. Si los periodistas y medios no les dieran noticia a los disparates de Trump, Bolsonaro, Uribe y Petro, no existirían.

En todo caso, aterra cómo en Twitter se pierden el pudor y el respeto, el modo como se miente e insulta, el triunfo del decir impune, la incapacidad de escucha a los ciudadanos.

Mientras tanto, las redes que sí tienen influencia ciudadana son las del 'fake news', la desinformación y los memes, que son Facebook con 2.500 millones y WhatsApp con 1.600 millones. Y todo porque ahí viven los ciudadanos jurásicos, que viven en sus creencias, que se prenden a cualquier miedo, esos ciudadanos que abandonaron el pensamiento propio y se han convertido en manadas de miedosos militantes de sus odios. Creen en las 'fake news' y gozan con los memes y sus odios. No les interesa estar informados, odian a los medios, solo creen en sus prejuicios y el de su amo. Amén.

Mientras tanto, los que saben vivir en las redes, militan en las causas sociales y buscan una nueva política que no encuentran en ninguna parte habitan YouTube con 2.000, Instagram con 1.000 y TikTok con 800 millones. Pasan de Twitter, medios, Facebook y políticos. Aquí se preocupan del feminismo, el medio ambiente, la educación y las tecnologías. Aquí viven los otros periodismos.

Tres democracias: la de los políticos y periodistas (Twitter y medios); la de los ciudadanos que odian (Facebook y WhatsApp); los jóvenes de causas sociales (YouTube, Instagram y TikTok). Tres modos diferentes de hacer periodismo.

OMAR RINCÓN
Crítico de televisión

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