El nostálgico tren y su historia, a través de Radio Nacional

El nostálgico tren y su historia, a través de Radio Nacional

Los martes y jueves se emite 'Caminos de hierro', sobre este medio de transporte y lo que dejó. 

La producción 'Caminos de hierro' recorrió 10 rutas del ferrocarril en Colombia.

La producción caminos de hierro recorrió 10 rutas del ferrocarril en Colombia.

Foto:

Cortesía Caminos de hierro.

Por: Olga Lucía Martínez Ante
01 de junio 2020 , 09:44 p.m.

Las historias de la Colombia profunda siempre van a sorprender, y una de ellas la cuenta Eduardo Otálora Marulanda, director de Caminos de hierro, que emite Radio Nacional los martes y jueves en varias emisiones al día (ver recuadro).

“En La Guajira, la vida en torno a las líneas férreas es muy diferente, porque allí el tren pasa constantemente y rompe con muchas de las prácticas tradicionales de la comunidad wayú. Por ejemplo, nos contaban que hay muchas muertes de chivos que se le atraviesan al tren (el del Cerrejón, uno de los pocos que aún funcionan en el país) debido a que los animales salen a comer libremente, pues no existe la noción de zona de pastoreo”, narra.

Y como también han muerto personas de la comunidad, los habitantes de un sector de Uribia “no mandaban a sus hijos al colegio, porque estaba al otro lado de las vías férreas. Por eso, se organizaron e hicieron una sede al lado de donde quedan las viviendas y así no tener el miedo de que a los niños los coja el tren”.

De fondo y siempre presente en Caminos de hierro está el tren, con sus pitos, con el roce de las llantas con los rieles, con la historia de su significado para el país.
Pero para traerla de nuevo a la memoria, el equipo que hizo parte de esta producción recorrió 8.000 kilómetros del territorio colombiano visitando y narrando los ferrocarriles de Cundinamarca, Ambalema-Ibagué, Caldas, del Pacífico, Girardot-Tolima-Huila, Magdalena, Antioquia, del Norte y la línea que saca carbón de El Cerrejón a Puerto Bolívar, en la alta Guajira.

En este viaje hablaron con pensionados del ferrocarril, lo buscaron en la literatura y la vida cultural de los territorios, recolectando más de 100 testimonios y grabando paisajes sonoros.

Otálora ratifica que pese a que ya no se mueva en muchos lugares y las líneas estén en desuso, el ferrocarril sigue vivo, porque, además, sobreviven las llamadas ‘brujitas’ de San Cipriano, en el Valle del Cauca, “esas estructuras de madera, con sillas improvisadas. Una moto, con una llanta sobre la estructura y la otra sobre el riel, las empuja. Llevan y traen gente de la reserva natural de San Cipriano y mueven a la población que vive en los alrededores”.

En Cisneros, Antioquia, unos carros que tienen el motor de una moto llevan a las personas del pueblo al túnel de La Quiebra, por vías férreas. “Son casi 4 kilómetros. Abierto en 1929, fue una de las obras de ingeniería más importantes de ese momento, fundamental porque conectó el oriente antioqueño con el resto del país. Hoy, su sentido es turístico”.

En todos los lugares visitados había gente con alguna relación con el tren, incluso por herencia. En el mismo Cisneros encontró a una familia de mujeres que “desde hace generaciones vende tortas de pescado. La mamá de la mujer que entrevistamos empezó en la estación del tren, muy joven. Cuando sus hijas llegaron, la acompañaban. Ahora, que ya no pasa el tren y solo se ven tractomulas en la carretera, siguen ahí, vendiendo sus tortas a los conductores”.

Puerto Berrío, Antioquia, les regaló ver una buseta escolar con ruedas del tren en el barrio Grecia, donde van a parar vagones de tren viejos. Es el transporte escolar diario.

Y aunque varias de las estaciones están recuperadas, como las de Manizales, Pereira, Armenia, Palmira e Ibagué, entre otras, muchas se encuentran en ruinas.

Sin embargo, la de Villa Vieja, Huila, fue recuperada por la esposa de un jefe de estación que buscó recursos y recogió dinero para tener en pie, dignamente, el lugar donde su esposo trabajó. “Ahora hay una pequeña tienda, una bodega y es punto de encuentro para eventos culturales”.

Mientras, en Potosí, también en el Huila, una pareja de ancianos a la que le quemaron su casa se pasó a la estación y allí vive.

Otálora espera que la gente disfrute tanto como él de estos especiales, de los que se puede ver lo que él llama el “detrás de micrófonos” en la página de Radio Nacional.

“Yo tenía un recuerdo vago del tren de la Sabana, más exactamente la silla roja, por eso para mí este viaje fue muy importante, pues me dio la oportunidad de abrir los sentidos y la posibilidad de subirme al tren. Ahora puedo decir que lo vi, lo perseguí, atrapé su sonido en mi grabadora y me quedé hablando horas con la gente para la que el tren es la vida. En definitiva, fue como si me hubieran dado tiquetes gratis para montar en el tren fantasma que viaja por toda Colombia”.

¿Dónde y cuándo?
Martes y jueves en ‘La onda sonora’, a las 11 a. m.; ‘El atardecer’, a las 4 p. m., y en ‘Amaneciendo’, 12 p. m. También en radionacional.co se pueden seguir los capítulos.

REDACCIÓN CULTURA 

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