El hijo calavera / Séptimo arte

El hijo calavera / Séptimo arte

Una mirada al documental testimonial ‘Yo, Lucas’, del director Lucas Maldonado.

Película 'Yo, Lucas'

Escena de la cinta 'Yo, Lucas'.

Foto:

Cortesía Lucas Maldonado

22 de septiembre 2018 , 11:50 p.m.

En ‘Yo, Lucas’(2016) vemos con alguna frecuencia a su protagonista, guionista y director, Lucas Maldonado, deambular y bailar desnudo en un paraje campestre paramuno. Simbolismo dionisiaco aparte, ese desnudarse –pero ya no del cuerpo sino de su ser– es lo que Lucas hace en este documental testimonial que le tomó un lustro rodar y dos años el poderlo estrenar comercialmente.

Lucas, hijo del arquitecto y actor Rafael Maldonado y de la directora de cine Camila Loboguerrero, es un alcohólico. Y esa afición desmedida por la bebida le hizo cometer todas las locuras y vejaciones imaginables, afectando su vida y la de sus familiares, amores y amigos. ‘Yo, Lucas’ no es una terapia de rehabilitación, ni una expiación ni un memorial de agravios. Es la reconstrucción desordenada de su tortuoso trayecto vital, gracias a la voz de las mujeres que alguna vez lo amaron, lo cuidaron y lo protegieron.

Encontrar a esas antiguas amantes, exnovias y amigas, y rodarlas acostadas junto a él hablando del tiempo que compartieron no deja de ser llamativo, sobre todo porque muchas de las anécdotas y desventuras las escuchamos por primera vez tanto nosotros como Lucas, que en medio de sus borracheras parece haber borrado muchos de los recuerdos que ellas sacan a la luz. Igual pasa cuando un grupo de sus amigos de adolescencia se reúnen con él a evocar esas épocas. La risa nerviosa del protagonista es la de alguien que apenas está descubriendo la profundidad de los abismos que ha habitado.

El testimonio de su madre es doloroso, pues Camila Loboguerrero no deja de lamentar el rumbo que tomó la vida de Lucas. Se advierte cierta incomodidad en ella, un dolor materno apenas natural al ver y tener que aceptar las decisiones y las conductas de quien ha sido el ‘hijo calavera’ de la familia.

La presencia de la figura paterna es una constante en este filme, y permanentemente vemos fragmentos del mediometraje ‘La recompensa’ (1986), que su progenitor protagonizó.

Pese al ocasional tono cómico de ‘Yo, Lucas’, la verdad es que este documental es un relato trágico, la historia de un ser irredento que nos quiere hacer testigos de un proceso de voluntaria autodestrucción.

JUAN CARLOS GONZÁLEZ A.

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