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El ‘flow’ colombiche / El otro lado
Ómar Rincón, Crítico de televisión

Ómar Rincón, Crítico de televisión.

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César Sánchez Carreño

El ‘flow’ colombiche / El otro lado

Está hecho de creación y talento, perversidad política y perreo gozoso.

El colombiche flow está hecho de creación y talento, perversidad política y perreo gozoso. Y todo adobado con una pizca de narco.

El premio. Para reconocer las obras más poderosas de estudiantes de cine, Directv Latin America tiene el festival de cine universitario (Facuni.com). Los estudiantes presentan sus cortos. Un jurado especializado y la votación del público eligen un ganador por país. Los ganadores reciben una beca en billete, una beca de estudios en USC y la universidad un reconocimiento. Esta vez participaron 307 estudiantes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos (hispano hablantes), Perú, Portugal, Puerto Rico y Uruguay. Lo mejor es que la colombiana Juana Lotero ganó con Dulces sueños. Colombia sabe de crear, ahí hay talento, pero no hay (Min)cultura.

El recuerdo. Este 30 de abril del 2021 se cumplió un año del fallecimiento de uno de los grandes de nuestra televisión: don Carlos Pinzón. El recuerdo llega con sus músicas clásicas, su modo de presentar solemne y la creación de la Asociación Colombiana de Locutores, donde se juntaban las voces que constituyeron nuestro imaginario sonoro. 
Una buena memoria.

(Lea también: Televisión para saber y reír)

La noticia. Raro eso de que los periodistas de televisión en cada paro, marcha, movilización tengan una sola narrativa: los violentos, los vándalos, la policía. Raro eso de no ver la diversidad de ciudadanos, ni a las causas, ni a las feministas ni a los defensores de derechos. Su noticia está asegurada en ese menos 1 % llamados violentos, ladrones, aprovechadores. Y el 99 % se queda por fuera del relato. Raro eso de insistir en esa indolencia con los sentires de las gentes. De razón la baja de rating de los noticieros; que los vean como la cara visible del cinismo estatal; que aumenten nuestros miedos, racismos y machismos.

‘La reina del flow 2’. La reina uno es un hit de Netflix. Allí triunfa al lado de Betty y Pablo. Ahora llega la 2. Y tal vez guste porque ‘parece’ contar a la capital mundial del reguetón, el narcotráfico y la sobreactuación moral. Muy potente intentar meterse en ese mundo de ascenso social que se hace realidad a lo J Balvin, que con su colección de zapatillas y su Ferrari al barrio demuestra que ‘sí se puede’. Encanta que se baila con el goce de barrio popular. En eso esta teleserie es muy bacana y divertida.

Lo raro es eso de que pa’ que sea ‘colombiche’ haya que meterle nuestras violencias y traqueteo. Entonces, la historia ya no es la música sino la maldad, perversión y sevicia narcolombia: armas, mujeres bandidas, hombres extrovertidos en la obediencia, violencia y maldad. Raro eso de que debamos meterle ese ‘gustico’ narco a los productos made in Colombia. Pero parece que esa es la marca Colombia que vende, gusta y seduce.

(Lea además: Así se ven en la vida real los actores de La Reina del Flow)

De La reina me gustan el flow, las actuaciones femeninas, el hijo de la reina, el tararear y perrear reguetón... y me disgusta su violencia gratuita, ese morbo narcolombia. Pero tal vez ese es el ‘Colombian’s flow’.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
orincon61@hotmail.com

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