Del Pacífico con brío / Opinión

Del Pacífico con brío / Opinión

Gracias a la pantalla grande se refleja la costa Pacífica en sus expresiones étnicas y juveniles.

Película ‘Somos calentura’

Escena de la cinta ‘Somos calentura’.

Foto:

Cortesía Prensa filme

Por: Mauricio Laurens
08 de septiembre 2018 , 10:06 p.m.

Buenaventura, ciudad vallecaucana y puerto principal de población mayoritariamente afrodescendiente, devastada por las desigualdades sociales y el desempleo, el narcotráfico local y la violencia. Allí conviven los ritmos urbanos del ‘hip hop’ latino y la salsa choke junto a la marimba de los espíritus ancestrales elaborada con maderas del chontaduro.

Un concurso de baile a escala nacional convoca a cuatro muchachos en constante lucha por hallar mejores oportunidades y renunciar al panorama de los bajos fondos. Su trama se desenvuelve con ritmo seguro y hace alardes de sus principales atractivos: música estrepitosa a todo dar, vistosas coreografías de muelles y discotecas, acrobáticos movimientos de cámara y contorsiones corporales; con escenas alternadas del mal llamado género de acción; es decir, balaceras inevitables conjuntamente con persecuciones y peleas, pero sin caer en exageraciones.

Se impone el ambiente urbano de muchachos negros, y gracias a la pantalla grande se ve reflejada la costa Pacífica en sus variopintas expresiones étnicas y juveniles. Una cultura territorial alcanza momentos realmente cautivadores y la parafernalia artística no sucumbe ante las penosas encrucijadas del referido parche.

Porque más allá del calor tropical y las coloreadas luces noctámbulas, se percibe no solo una rigurosa investigación de cómo y dónde se divierten los raizales, sino también sobresalen algunas temáticas crudas que cada día los afectan: altos índices de criminalidad, pandillerismo, guerras internas de grupos al margen de la ley, incesantes extorsiones y amenazas mortales, desplazamientos forzosos y… malestares derivados de miserias en medio de abundantes riquezas ambientales.

El realizador caleño Jorge Navas es un reconocido talento de vocación experimental y alternativa –desde el mediometraje ‘Alguien mató algo’ (1999) y su ópera prima ‘La sangre y la lluvia’ (2009)–. Mientras que el primero reinventa el blanco y negro, al estilo de una cinta muda con viñetas intercaladas, la segunda maneja la unidad espacio-temporal en una noche oscura del centro capitalino. Este segundo largometraje se suma entonces a proyectos adelantados por egresados de facultades de Comunicación Social, en particular la Universidad del Valle, con aciertos argumentales al respecto en películas de género como ‘El vuelco del cangrejo’, ‘La Playa DC’, ‘Siembra’ y ‘Fiebre’, entre otros grandes nombres.

MAURICIO LAURENS
maulaurens@yahoo.es

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