¿De qué me hablas viejo? / El otro lado

¿De qué me hablas viejo? / El otro lado

El periodismo consiste en preguntar, incomodar y no ser complaciente con el poder.

Ómar Rincón, Crítico de televisión

Ómar Rincón, Crítico de televisión.

Foto:

César Sánchez Carreño

Por: Ómar Rincón
17 de noviembre 2019 , 08:00 p.m.

Un periodista de ‘El Heraldo’ hizo la pregunta correcta, el presidente Duque dio una respuesta real y sus guardaespaldas golpearon al preguntón.

Este interrogante periodística y esta respuesta presidencial revelan el estado del poder y la libertad de expresión en Colombia.

La noticia nacional del momento era la muerte de 8 niños en un bombardeo militar y la moción de censura al ministro de la guerra. En este contexto, el periodista hizo la pregunta obligada: “¿Qué opinión le merece el bombardeo en el Caquetá?”, y al ver que no respondía agregó: “Presidente, el bombardeo, ¿qué pasó con eso?”.

El presidente Duque le respondió: “¿De qué me hablas, viejo?”. Y acto seguido, cuatro de los guardaespaldas del presidente y tres policías mantienen al periodista alejado de la zona y lo golpean en un costado. Y luego le piden borrar las imágenes de lo sucedido.

Lea también: La respuesta de Duque a periodista que le pregunta por bombardeo

Esta historieta nos documenta la realidad política en Colombia en tres aspectos: la figura del presidente, el papel del periodismo y el estado de la libertad de expresión.

El presidente Duque recorre cuanto evento puede para hablar de naranja y Maduro. Sus dos obsesiones: una economía de banalidad hecha de humo digital y una obsesión con Venezuela y su pésimo gobierno que le sube el ‘rating’.

Mientras tanto, el país se cae a pedazos, matar se ha vuelto común y el territorio nacional ha vuelto a la guerra. Y él no se entera de nada, por eso su respuesta, “¿De qué me hablas, viejo?”, es reveladora: no se quiere enterar, no le interesa, no le importa la cruel realidad del país.

El periodismo se hace para incomodar, molestar y escrachar al poder donde esté. El periodista de ‘El Heraldo’ hizo lo que debe hacer un buen periodista: molestar, estar con la noticia del día, obligar a responder al presidente.

A Jesús Blanquicet, el periodista, hay que felicitarlo por hacer su oficio y preguntar lo que debía preguntar.

El periodismo mascota y complaciente es antiperiodismo y es traicionar al ciudadano. Por eso, el periodismo se convirtió en pasar tuits de los poderosos para no cuestionar al poder.

Y peor con Duque, ya que los medios han sido pusilánimes y complacientes, dicen que lo ven como un tipo querido, y se les olvida que es un presidente y que su desidia está haciendo mucho daño.

Duque dijo la verdad: “¿De qué me hablas, viejo?”. “De libertad de expresión”, señor presidente, diríamos los periodistas.

Le hablamos de cómo su gobierno no hace nada por defender la libertad de expresión, ya que este año han sido amenazados 161 periodistas como consecuencia de sus publicaciones, que dos periodistas comunitarios han sido asesinados, siete tuvieron que abandonar el país, que el norte del Cauca, el Catatumbo y el sur de Nariño son zonas totalmente vedadas para la prensa.

Presidente Duque, le hablamos de libertad de expresión y de muerte de líderes sociales.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
orincon61@hotmail.com

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