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El divino encanto de los héroes de DC Cómics
Paulo Siqueira

Siqueira dibujo en este cómic de Superman y la Mujer Maravilla.

Foto:

Carlos Ortega-EL TIEMPO

El divino encanto de los héroes de DC Cómics

Una mirada a la naturaleza de los superhéroes y sus diferencias con su rival Marvel.

La rivalidad entre Marvel y Dc tiene tanto de cierto como de mito. A lo largo de décadas, ambas casas han tratado de superar a la otra y a menudo se escuchan historias de talentos emigrados o personajes sospechosamente parecidos.

Pero lo cierto es que ambas han sido decisivas para la evolución del cómic como arte y como negocio, a pesar de haber escogido caminos muy diferentes para desarrollar a sus héroes.

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Fundada en 1934 bajo el nombre National Allied, cambió en 1937 a DC Comics, abreviatura de Detective Comics. Bajo ese rótulo, creó un panteón de héroes que no son menos que legendarios, como Superman, Batman, la Mujer Maravilla, Flash, Linterna Verde, Aquaman, Flecha Verde y grupos de héroes como la Liga de la Justicia o Los Jóvenes Titanes.

La editorial también publica comics no relacionados a su universo heroico, como Watchmen, V de Vendetta o The Sandman. Esas obras las publica bajo sus otros sellos, como Vertigo o Milestone Media.

Por su parte, Marvel cómics fue fundada en 1939. Sus primeros héroes fueron la Antorcha Humana (no la de los 4 Fantásticos) y The Submariner, pero en 1960 Stan Lee colaboró con genios de la talla de Jack Kirby para crear propiedades como Los 4 Fantásticos o El asombroso Hombre Araña.

Mientras que los héroes del universo Marvel tienen defectos quintaesencialmente humanos (Bruce Banner tiene ataques de ira, Tony Stark batalla contra el alcoholismo, Hank Kim protagonizó episodios de violencia intrafamiliar…), los héroes de DC suelen ser la representación de la virtud y el honor, casi literalmente dioses en un mundo de mortales.

Los héroes de DC suelen ser la representación de la virtud y el honor, casi literalmente dioses en un mundo de mortales.

Por supuesto, hay excepciones. Pero no deja de llamar la atención que incluso cuando Marvel tiene como héroe a un literal dios, como Thor, su historia comienza con un arco en el que pierde su poder por un defecto, la arrogancia, que debe conquistar. En contraste, Diana de Temiscira ese literalmente descendiente de un dios y Aquaman, así no se diga, es prácticamente Poseidón.

Incluso Flash, que es uno de los héroes más ‘aterrizado’ de esa casa, es tan parecido a Hermes, el mensajero de los dioses, que su primera encarnación tenía en su casco las alas que lo caracterizaban..

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Y luego está Supermán. Siguiendo la misma línea, Supermán es Hércules, Supermán es Apolo. Fácilmente podría ser Helios, que derivaba su poder del Sol.

Uno pensaría que Supermán es el top of the line en esta discusión, pero nos falta uno más, uno en el que la relación con los dioses es tan evidente que forma parte de su nombre. Hablo, por supuesto, de Shazam. La sabiduría de Salomón, la fuerza de Hércules, la resistencia de Atlas, el poder de Zeus, la valentía de Aquiles y la velocidad de Mercurio hacen que la alusión en este caso sea integral a la propiedad.

Incluso los héroes más humanos poseen una divinidad innegable. Linterna Verde -hablo aquí de Hal Jordan, olvidemos por ahora a Alan Scott- fue elegido por su temple, su voluntad para hacer lo correcto a pesar del miedo. Y Batman. ¿Qué decir de un simple mortal, sin otro poder que su cerebro (y su cuenta bancaria) que ha evolucionado al punto de ser capaz de derrotar a cada miembro de la Liga de la Justicia e incluso a seres infinitamente más poderosos que él, como Darkseid? Su humanidad lo hace la propiedad más interesante de DC pero incluso así ha seguido la senda de los dioses entre nosotros.

Batman

El primer cómic donde salió Batman apareció en 1939

Foto:

DC. Cómics

Hay una razón por la cual los héroes de DC parecen más idealizados que los de Marvel : se trata de propiedades nacidas en tiempos de guerra, cuando las audiencias necesitaban desesperadamente el honor, el humor y la esperanza.

Y ahí está el desafío de adaptar a los héroes clásicos de DC. A pesar de su enorme poder, o precisamente por ello, es fácil retratarlos como seres lejanos de las realidades cotidianas de los simples mortales.

Por mi parte, creo que el idealismo de ídolos como Superman y Capitán América aún cumple un papel importante cuando los vemos enfrentar a un problema moral y elegir el camino de lo correcto.

Y quizás de eso se trata. A pesar de sus diferencias, ambas compañías han logrado crear personajes inmortales que representan lo bueno, lo digno, lo admirable de la condición humana. Los superhéroes son un modelo de lo que la humanidad puede aspirar a ser. ¿Y qué, si no eso, eran en su momento los dioses?

Wilson Vega 
Especial para EL TIEMPO

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