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La misma vaina / columna El otro lado
Dejémonos de Vargas.

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Foto:

RCN

La misma vaina / columna El otro lado

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En estos tiempos el humor cachaco ya no se entiende ni se sabe de qué va.

'Dejémonos de Vargas' es la misma vaina. Y esa es la vaina. Ahora hacer humor es distinto (el racismo, sexismo, machismo y el burlarse de las diferencias ya no da risa), y en estos tiempos el humor cachaco ya no se entiende ni se sabe de qué va.

La vaina es el humor cachaco de malentendidos lingüísticos, intentar la sonrisa sin perder ‘la clase’, recursividad “samperiana” del lenguaje… La vaina es una palabra que viene del latín vagina, se refería a donde se enfundaba la espada y en botánica a la cáscara que guarda semillas… pero en cachaco “vaina” es cualquier cosa, animal, invento, asunto o lo que usted quiera.

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Me reí, tal vez porque soy de jurasic park, ya que los colombiches actuales ni siquiera saben que es esa vaina del humor cachaco.

Tal vez me reí porque este humor hace parte de la añoranza de lo que éramos. Pero a los televidentes poco les importa esa retórica cachaca, ni la idea de que pensar es usar grandes palabras, ni que hay juegos de sentido según como se combinen las palabras…

En lo fantástico está el papel de las mujeres: Margarita Muñoz, la caleña y la niña musical. Creo que por su gestualidad, encanto y ternura la que más seduce es Valentina, la esposa de Ramoncito; el acento valluno y la jerga de Camila es muy chévere y divertido; y el rapeo en modo boyacense es muy atractivo.

En lo patético está el costeño, que hace uno de los peores costeños en la historia, un cliché fuera de época, y la bobería de Josefa y esa necedad de hacer de lo boyacense algo ridículo. Desesperan en modo insoportable.

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A los televidentes poco les importa esa retórica cachaca, ni la idea de que pensar es usar grandes palabras, ni que hay juegos de sentido según como se combinen las palabras…

En lo impresionante está lo de Ramoncito, siempre en problemas y siempre haciendo todo mal… que más que hacer reír, pone a sufrir y estresa.

En lo patético están esas referencias “ilustradas” a la literatura costeña de Sánchez Juliao y más lugares comunes de “ilustración” culturosa.

Aun así me río… El problema fundamental es el humor en el siglo XXI. Ahora no es muy humorístico montársela a los otros por su diferencia regional, eso que todo lo que no sea cachaco es chistoso y mal gusto es puro clasismo y racismo. Tampoco es chistoso los juegos de palabras sexualitos. Menos jugar a las triquiñuelas, los engaños y la viveza como expresión de creatividad.

Nuestra sociedad, la radio, la televisión y todos debemos comenzar a pensar que el humor es un modo de autocriticarnos (más que de montársela a otros), de pensarnos a nosotros mismos desde nuestros anacronismos (culturales y políticos) y para reírnos de la solemnidad de los gobernantes, los políticos, los poderosos, la religión…

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Tener buen humor es tomarnos en serio nuestros problemas. Y somos tan de mal humor que el reír más que unirnos, nos divide como nación.

La promesa de 'Dejémonos de Vargas' es correcta al decir que “es otra vaina”. Pero, en su narrativa es más la misma vaina.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
orincon61@hotmail.com

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