Bolívar, el amante de Manuelita / El otro lado

Bolívar, el amante de Manuelita / El otro lado

La producción de Caracol es una ficción televisiva y su fidelidad no es histórica, es sentimental.

Ómar Rincón, Crítico de televisión

Ómar Rincón, Crítico de televisión.

Foto:

César Sánchez Carreño

Por: Ómar Rincón 
30 de septiembre 2019 , 05:08 a.m.

Simón Bolívar era venezolano, Manuelita Sáenz era ecuatoriana, y Colombia la geografía/cama/aventura donde se amaron. Este es el gran mito fundador del amor colombiano: somos sus herederos.

De Bolívar, el político, Chávez creó el bolivarismo (que ha sido un desastre para Venezuela y un karma para el personaje histórico) y el partido conservador colombiano creó su ideología de familia, tradición, dios y propiedad. Por eso, el bolivarismo de Chávez es hermanito de la godarria clasista de los conservadores.

Del Bolívar cotidiano sabemos más bien poco. Unas cartas como legado intelectual, unas batallas poderosas y su amor por Manuelita. Luego de Bolívar como persona hay mucho que contar y ficcionar. De Manuelita sabemos aún menos; solo que era la amante de Bolívar, y que don Simón la amaba mucho porque le tenía casas por todo Colombia. La verdad es otra: Bolívar era el amante porque doña Manuelita estaba casada.

Dicen que Bolívar era hiperactivo y adicto al peligro para poder vivir. Tal vez porque así somos los machos de por aquí: adictos a la guerra y el desarraigo. Tal vez porque lo marcó la muerte de su madre y esposa, que por aquí es lo mismo: se quiere mujer que haga de mamá. 

(Lea también: La espada de Bolívar 'destronó' a Los Reyes en el 'rating')

Manuelita fue protagonista de la historia porque se atrevió a dejar al marido, asesorar a Bolívar, luchar por la patria e intentar el amor. De esta Manuelita, que deja todo por pensar con su propia cabeza, y ese Bolívar, el de malas para el amor, es que nace esta épica sentimental. Una historia donde Bolívar, el libertador de América, es salvado por el amor de Manuelita.

El melodrama aparece cuando hombre mujeriego (Bolívar) conoce mujer guerrera, valiente y pura (Manuelita) y nace el gran amor patriota, la historia de ese hombre que para liberar necesita el amor de una gran mujer, o la historia de esa mujer que se ama y necesita para hacer la revolución.

La obra está bien respaldada por un director que narra muy a la colombiana como Luis Alberto Restrepo. Los actores no se parecen a la historia oficial, hay hasta un Bolívar con bigote. Pero poco importa porque es ficción y melodrama, no Historia. Juana Uribe, la productora y libretista, dice querer contar a Bolívar y Manuelita en perspectiva de pensar a Colombia desde la ficción.

'Bolívar' se deja ver, se deja gozar, juega con la Historia. Y a la Historia siempre le gana el amor. Esa es la enseñanza de la telenovela, esa es la moral popular: importa la historia a contar, no la Historia oficial contada.

Esta es una ficción televisiva, su fidelidad no es histórica, es sentimental. Su búsqueda es del televidente que quiere suspirar con ese amor. No hay que comenzar controversias acerca de su verdad, hay que juzgarla desde la verosimilitud de la identidad nacional. Nace un Bolívar más cotidiano. Y eso es bueno en esta tierra tan solemne.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
orincon61@hotmail.com

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