Cinecropsia: de las ventas ambulantes a hablar de cine en redes

Cinecropsia: de las ventas ambulantes a hablar de cine en redes

Con recomendaciones, reseñas y análisis de filmes, Esteban Muñoz se ha abierto paso en este mundo.

Cinecropsia

Esteban Muñoz tenía 15 años cuando vendía películas en un puesto ambulante sobre la carrera 86 con avenida Abastos, en el suroccidente de Bogotá.

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Archivo particular

Por: Juan Camilo Hernández
03 de enero 2020 , 09:50 p.m.

Esteban Muñoz tenía 15 años cuando vendía películas en un puesto ambulante sobre la carrera 86 con avenida Abastos, en el suroccidente de Bogotá. Este negocio informal era el principal ingreso de su familia: papá, mamá e hijo se dedicaban a él.

Salía del colegio, ayudaba con las ventas y, en la noche, elegía, por el atractivo de la carátula, dos películas de la pila para revisar su calidad. Sonido e imagen eran lo más importante, la historia después ganaba protagonismo.

Vender en las calles supone muchos retos, más en una ciudad como Bogotá. El ‘pregoneo’ para atraer clientes, los roces con las autoridades que decomisan la mercancía y largas jornadas a merced del clima y el tráfico dificultan esta labor, a la que miles de personas en la capital se dedican día a día.

“Cuando uno vende en la calle, siendo niño todavía, la gente tiene lástima. Llegan y te dicen: te compramos la película, pero, ¿quieres un pollo asado? Yo pensaba entonces, no tengo cara de pobre ni soy pobre, pero bueno, gracias”, así lo recuerda Esteban.

Llegan y te dicen: te compramos la película, pero, ¿quieres un pollo asado? Yo pensaba entonces, no tengo cara de pobre ni soy pobre, pero bueno, gracias

Fuera del comercio ambulante, llevaba películas por encargo al colegio, siempre con discreción, pues, como en la mayoría de instituciones educativas, cualquier tipo de ventas estaba completamente prohibida.

Sin pensarlo, y desde muy temprana edad, el mundo del cine lo envolvió. Poco a poco fue ganando reconocimiento entre los clientes, que ya no solo buscaban una película para pasar un domingo en casa, sino una recomendación, que viniendo de boca de un niño, de 15 años, sonaba convincente.

Así fue creándose un caldo de cultivo en su vida alrededor del séptimo arte.

“Me di cuenta de que la gente miraba películas, pero no las entendía, porque una cosa es ver cine y otra muy distinta comprenderlo”.

De esta inquietud, y un poco por ‘hobby’, surgió hace dos años Cinecropsia, un proyecto digital que ha ganado amplio reconocimiento, no solo entre los usuarios jóvenes de redes sociales, sino también entre el público involucrado en el mundo audiovisual de Colombia y otros países.

Cinecropsia

Cinecropsia tiene más de 19 mil seguidores en Instagram.

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Archivo particular

De las calles a las redes

El cine comercial nos acostumbró a una fórmula con la que estamos estrechamente relacionados desde nuestra infancia: inicio, nudo y desenlace, así son las historias.

Muchas veces, cuando nos enfrentamos a películas que alteran esa estructura y juegan con nuestro cerebro, quedamos desconcertados y las juzgamos casi inmediatamente.

Por ello, buscar películas que no sean comunes, escondidas en los rincones de Netflix, de las páginas de internet o en cualquier sala de cine, se convirtió en uno de los objetivos de Cinecropsia.

Invitar a ver películas, pero, sobre todo, aprender a mirarlas desde otras perspectivas, es el mensaje principal de la cuenta, según Esteban.

Con solo dos años de existencia en las redes sociales, y siendo un proyecto netamente personal, tiene más de 19 mil seguidores en su Instagram.

“Que la gente diga: 'yo vi una película porque tú la recomendaste' es lo más importante para mí”, asegura.

Cinecropsia combina un formato artístico con el desarrollo de breves historias que terminan en sugerencias sobre x o y largometraje. Allí, los usuarios pueden encontrar reseñas, compilaciones por género cinematográfico y, en general, un espacio de conversación en el que, administrador y seguidores, charlan sobre el mundo del cine.

El cine todo lo rodea, y hasta en los detalles ínfimos de los sucesos que cotidianamente ignoramos, hay una historia

Involucrarse en la experiencia de los usuarios más allá del entorno digital hace que se establezca un puente de comunicación con el cine como protagonista.

“El contenido y las redes deben hablar sobre lo que pasa socialmente también. No puedo recomendar una película romántica cuando la ciudad está vuelta nada”, dice Esteban, quien a partir de su trabajo en Cinecropsia ha sido invitado a foros y festivales del séptimo arte.

Entender qué es lo que pide el público de las redes al que le interesa el cine y desarrollarlo desde contenidos orgánicos y la interacción con los usuarios le ha permitido tener ese valor agregado que, cuando se ausenta, condena al fracaso a muchas cuentas en las distintas plataformas.

Hoy, ya no desde las calles, sino desde el mundo digital, Esteban continúa haciendo lo que hacía durante buena parte de su adolescencia: recomendar películas, porque, como él mismo lo afirma, "el cine todo lo rodea, y hasta en los detalles ínfimos de los sucesos que cotidianamente ignoramos, hay una historia".

JUAN CAMILO HERNÁNDEZ
Redactor REDES SOCIALES
EL TIEMPO

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