‘Blade Runner 2049’, la segunda parte de un mito

‘Blade Runner 2049’, la segunda parte de un mito

La secuela del filme de culto plantea muchas más preguntas existenciales.

Blade Runner 2049

Las cinta es protagonizada por Ryan Gosling, quien interpreta al oficial K, y Harrison Ford, en el papel del inolvidable Rick Deckard.

Foto:

Warner Bros Pictures

15 de octubre 2017 , 10:07 p.m.

Rod Stewart posaba en la revista ‘Rolling Stone’ con su flamante conquista, una Venus sueca que se había calzado el traje de chica Bond. Era noviembre de 1975 y en la misma portada aparecía, quizá para contrarrestar esa imagen dorada de éxito, un perfil más oscuro, pero que también resplandecía: “La mente más brillante de la ciencia ficción de este y de cualquier otro planeta”.

Desde San Francisco, Philip K. Dick, profético, lúcido y torturado por sus fantasmas, confesaba que, a diferencia de otros escritores, hacía hasta lo imposible para salvar a los personajes que había concebido entre su máquina de escribir, sus alucinaciones, sus percepciones místicas, la lectura de la Biblia y de los clásicos de la novela realista rusa y francesa.

El escritor falleció en marzo de 1982, cinco meses antes del estreno de la versión cinematográfica de su obra más famosa. El director inglés Ridley Scott se enamoró del mundo que retrataba ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’ (1968) y llevó a la pantalla grande una versión libérrima de este universo posapocalíptico. La bautizó ‘Blade Runner’.

Su héroe, tal como Dick se proponía cuando tejía sus relatos metafísicos, sigue vivo más allá del texto, del celuloide y es un ícono para los amantes del género de la ciencia ficción. Harrison Ford interpretó a Rick Deckard, el protagonista de la versión original. Este sicario de androides era visto por última vez en un ascensor mientras comenzaba a sonar cada vez más fuerte la música de Vangelis. Este año, por fin, Ford volvió a los cines para desentrañar qué ocurrió con ese oscuro y misterioso personaje.

‘Blade Runner 2049’ es la secuela de esta historia, y desde el anuncio de su regreso solo ha habido efervescencia
entre aquellos que amaron la película y las generaciones que crecieron con su mito.

Denis Villeneuve (el realizador de ‘La llegada’) es el responsable de coordinar la orquesta de cámaras y efectos especiales, ya que Scott se dedicó esta vez solo a la producción ejecutiva. Un elenco que ha caminado la alfombra de los Óscar muchas veces (Ryan Gosling, Robin Wright y Jared Leto) le da vida a esta secuela. Gosling compone a un joven ‘blade runner’, como el personaje de Ford, un cazarrecompensas que trabaja fuera del marco de la ley, pero aliado a ella. Su misión es eliminar a los replicantes, el eufemismo con el que en esta historia se refieren a los androides.

“Es visualmente sorprendente. Pero sin Ridley Scott en la dirección y con Harrison Ford en un rol menor, dudo que supere a la original. Además, no estará esa escena conmovedora con Roy Batty disertando sobre lo que significa ser un androide. Pero es genial que exista una secuela, porque los más jóvenes conocerán a Philip K. Dick”, opina Daniel Abella, director del Philip K. Dick Science Fiction Film Festival, de Nueva York.

Existe una fascinación por este mundo tan sensual como oscuro, porque en él reside un dilema existencial, que supera eras y sociedades: ¿qué significa ser humano? Apenas 125.000 dólares obtuvo Dick por los derechos de su novela, un texto que se negó a adaptar a un guion, porque aquello hubiese significado hacer una versión que llamaba “the cheapo” (una baratija), que no le habría hecho justicia a la versión original, a su versión. Fue Hampton Fancher quien, junto con David Peoples, adaptó esta historia en la primera oportunidad y ahora volvió a hacerlo, esta vez acompañado por Michael Green. La presencia y visión de Fancher son una buena noticia para quienes quedaron sedientos de respuestas con ‘Blade Runner’.

Harrison Ford, según contó Ridley Scott a ‘The Hollywood Reporter’, le confesó al productor que era el mejor libreto que había leído jamás.

¿Por qué se convirtió en película de culto? El profesor Will Brooker, autor de ‘The Blade Runner Experience’, responde: “Al principio no le fue bien comercialmente y se convirtió luego en popular, en proyecciones nocturnas. Fue de ese tipo de procesos en el que una pequeña audiencia descubre que un filme fue particularmente poco popular y exitoso, y que es el patrón para producir un texto de culto. Hubo varias versiones o cortes de ‘Blade Runner’, y esto agregó intriga y condujo a que la gente intentara encontrar las inconsistencias entre las distintas versiones y resolver misterios de la trama. Los temas del filme son bastante profundos para una película popular. Además, el diseño de los escenarios es muy complejo y detallado. Creo que todos estos factores condujeron a que la gente viera la película de modo reiterado, hablara y escribiera sobre ella y que se sintiera intensamente involucrada con ella”, opina el académico, quien suma la existencia de videojuegos y cómics como factores que impulsaron la consolidación de este mito.

La novela es más explícita sobre el escenario donde transcurre la acción, la Guerra Mundial Terminus. “Nadie recordaba por qué había estallado, ni quién la había ganado”, reza el texto. Los hombres se ven obligados a dejar la Tierra, pues los residuos nucleares de la guerra la han contaminado y el polvo que cae incesantemente deja a la gente boba y estéril (en la película no se hace mención a estas partículas, pero sí hay una lluvia incesante). Algunos partieron “más allá de Orión” y conquistaron nuevos sitios en el espacio. Otros permanecen en la Tierra, como Rick Deckard.

Los androides habían alcanzado al hombre no solo en inteligencia, sino también moralmente. El único modo de distinguirlos es mediante un test que progresivamente empieza a quedar obsoleto. Es aquí cuando Deckard empieza a dudar hasta de su propia condición. En la novela se describe el ocaso de la humanidad porque esta pierde su condición de sentir. Así aparece un curioso aparato, una suerte de dispositivo ortopédico de las emociones: el climatizador de ánimo.

Si bien hay muchas diferencias entre la novela y la película, esta conserva el espíritu de la primera en una escena apoteósica donde un androide, Roy Batty (Rutger Hauer), pronuncia un monólogo sobre la libertad y la esclavitud mientras sus lágrimas se confunden en la lluvia.

Los androides de ‘Blade Runner’ no son ‘terminators’, máquinas de matar, sino que fueron obligados a trabajos forzados y a ser soldados en Marte tras la devastación de la Tierra. Estos seres artificiales son solidarios entre sí y defienden la vida en tribu, mientras que los hombres viven cada vez más encerrados en sí mismos, presas de su soledad y de la incomunicación. Aquí aparece el personaje de Sean Young, la otra heroína de esta historia, una ‘femme fatale’ de este mundo punk.

Ridley Scott y los guionistas de ‘Blade Runner’ tomaron algunas decisiones polémicas para los puristas de la novela. En lugar de ambientar la historia en San Francisco, la trasladaron a Los Ángeles.

Además, el Deckard que interpreta Ford es un ermitaño, de cuya vida poco conocemos, salvo que vive solo y expone algunas fotos en sepia de quienes parecieran ser sus familiares. En cambio, en la novela, Deckard está infelizmente casado con Iran, una mujer que padece depresión.

Él añora complacerla y arrancarle una sonrisa mediante el obsequio más preciado del planeta: un animal vivo. El polvo acabó con casi toda la fauna y existen algunas especies supervivientes cuya posesión se traduce en estatus social, escala que, además, se hace cada vez más precisa según el animal que se posea. Por ejemplo, el búho, dado que fue el primero en desaparecer de la faz de la Tierra, es el animal más codiciado. En la película, como guiño a esta trama que no se desarrolla, el magnate de los androides, Rosen, émulo del doctor Frankenstein, posee un búho en la oficina de su corporación. También, una bailarina exótica danza con una serpiente en el cuello, y cuando Deckard le pregunta si es de verdad ella le responde desafiante que no podría jamás tener tanto dinero para pagar por una viva. ¿Cómo será la humanidad en el 2049, tres décadas después de este escenario?

El reto para el director canadiense de la secuela fue doble: conservar la esencia de la novela de Dick y lograr mantener una coherencia con el mundo que concibió Scott inicalmente para la película. “Este es el desafío artístico más grande de mi vida. Por primera vez tengo que meterme en un universo que no creé. Dudé mucho antes de aceptar el proyecto, pero luego me comprometí con él en un 100 por ciento”, dijo Villeneuve a ‘Deadline’ sobre ‘Blade Runner 2049’.

En esta distopía hay algunos puntos en común con otros textos emblemáticos de ciencia ficción. Por ejemplo, como ocurre en el caso de ‘1984’, de George Orwell, donde la humanidad está anestesiada por el control de los medios y la “sobreabundancia de buenas noticias”, en ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’ existe una transmisión en vivo, de 23 horas al día, donde aparece el Amigo Buster, un presentador que habla de la belleza del mundo después de la guerra. Este personaje no aparece en ‘Blade Runner’, pero sí es un mundo bombardeado por avisos publicitarios (gaseosas, chicles y cervezas) en los que siempre sonríe una modelo asiática en una pantalla gigante de luces led.

Algunos personajes, como un Gepetto posmoderno, crean sus propios muñecos para combatir su soledad. En aquel taller realizó muchas escenas una desconocida actriz de 22 años, Daryl Hannah, quien desde aquel momento se convirtió en una celebridad de Hollywood.

En la película, a diferencia de la novela, lo onírico no es tan importante. “Si dos personas sueñan lo mismo, ¿es entonces aquello un sueño?”, se preguntaba Philip K. Dick. Tampoco aparece dios ni religión alguna, mientras que en la novela el héroe se encuentra varias veces con este ser superior. ¿Es posible entonces, no obstante existir como pilar un libro tan complejo, que reflexiona sobre el alma humana, que se cree una adaptación superficial? Sí, hubiese sido posible, pero ‘Blade Runner’ escapó a esa opción.

Harrison Ford contaba en una entrevista del 2000 que durante el rodaje de ‘Blade Runner’ discutía mucho con Scott en torno de un tema: ¿su personaje era un androide? Él sostenía que sí y daba sus argumentos; el director era más errático. Quizá ‘Blade Runner 2049’ esclarezca el dilema.

Esta no es la única obra de Philip K. Dick que llegó a la pantalla grande

Otros realizadores que se animaron a las novelas de Philip K. Dick fueron Paul Verhoeven (‘El vengador del futuro’, con Arnold Schwarzenegger) y Steven Spielberg (primero como director de la película ‘Minority Report’, con Tom Cruise, y luego como productor de la serie). Además de los guiones basados en sus novelas, la influencia del escritor estadounidense se puede encontrar en ‘Matrix’, ‘El origen’ o ‘The Truman Show’, y también en escritores como William Gibson y Haruki Murakami, según el director del Philip K. Dick Science Fiction Film Festival, Daniel Abella.

Dick padeció siempre problemas económicos y trastornos místicos, pero nunca dejó de escribir, incluso a pesar de que en Estados Unidos, en su tiempo, era considerado, como los demás autores de su género, un escritor menor, un ‘pulp writer’. Su obra está integrada por casi 40 novelas. ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’ era la favorita en su especie de José Saramago. En su clase magistral del 2013 sobre Jorge Luis Borges, que se transmitió por la televisión pública, Ricardo Piglia destacó una novela del estadounidense, ‘El hombre en el castillo’, ambientada en un mundo donde los nazis han ganado la Segunda Guerra Mundial y, por lo tanto, dominan Europa, mientras los Estados Unidos están controlados por el régimen japonés. Con esta idea, Amazon realizó la serie ‘The Man in the High Castle’.

LAURA VENTURA
LA NACIÓN (Argentina) - GDA

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