Ni el Museo del Louvre de París se salva del cambio climático

Ni el Museo del Louvre de París se salva del cambio climático

Estos son los cambios que prepara la histórica edificación para salvar sus colecciones.

Centro de conservación del Museo del Louvre, en Liévin, que acogerá las más de 250.000 obras que se encuentran en el sótano del museo más visitado del mundo.

Centro de conservación del Museo del Louvre, en Liévin, que acogerá las más de 250.000 obras que se encuentran en el sótano del museo más visitado del mundo.

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Efe

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
09 de octubre 2019 , 09:52 a.m.

El Museo del Louvre se prepara para uno de los desafíos más faraónicos de su historia contemporánea: el traslado en los próximos cinco años de más de 250.000 obras amenazadas por el Sena, que tendrán como destino su nuevo centro de conservación en Liévin, antigua cuenca minera del norte de Francia.

Son las piezas que el museo más visitado del mundo guarda en su sótano, en pleno centro de París, y que desde hace dos décadas están en peligro por las crecidas del río.

La Prefectura de Policía lanzó la primera alerta en 2002, pero las inundaciones de junio de 2016, por las que el Louvre tuvo que cerrar durante cuatro días para agilizar la evacuación parcial de sus obras, confirmó la urgencia de una mudanza que finalmente se ha establecido a poco más de una hora en tren de la capital.

Tras aquella crisis, el Estado francés aceleró el proceso y en menos de dos años ha zanjado la construcción de su Centro de Conservación, inaugurado este martes, situado a unos diez minutos del Louvre de Lens y reservado a investigadores.

"Este nuevo centro muestra la ejemplaridad del Louvre en materia de conservación. Obras vulnerables por el riesgo de inundación, como se vio en 1910 y 2016, quedarán mejor guardadas para su estudio. Es justo que transmitamos este patrimonio a las futuras generaciones", dijo en la inauguración el presidente del museo, Jean-Luc Martinez.

El edificio, a cargo del estudio de arquitectos Rogers Stirk Harbour + Partners, está articulado en torno a una amplia galería, con seis gigantescas salas concebidas a medida. Desde un lienzo de cinco metros de altura hasta pequeños objetos arqueológicos, todos tienen ya una plaza especialmente reservada en Liévin.

El cemento recubre suelo, paredes y techo, ayudando a mantener una temperatura constante pese a sus altas bóvedas de hasta seis metros de alto, en salas llenas de impresionantes rejas movibles preparadas para guardar hasta 300 lienzos.

"No queríamos crear un edificio que compitiera con la famosa galería, sino que exhibiera su propio propósito, pues está dedicado a la preservación", explicó a Efe el arquitecto principal, Graham Stirk.

En su mayoría, acogerá obras arqueológicas, además de algunas pinturas y grandes tapices que hasta ahora se mantenían almacenados enrollados por falta de espacio, lo que no será un problema en Liévin. La peripecia del traslado comenzará a finales de este mes y el tránsito de camiones será constante hasta 2024 y empezará por las piezas más grandes.

Prueba de la importancia del proyecto fue que Martínez estuvo acompañado en la inauguración por el ministro de Cultura, Frank Riester; el presidente de la región Hauts-de-France, Xavier Bertrand; el alcalde de Lens, Sylvain Robert, y el de Liévin, Laurent Duporge.

Todos confían en que el centro consolide ese antiguo valle minero, golpeado por sucesivas crisis económicas e industriales desde los años 70, como un referente de la cultura nacional. La llegada del Louvre-Lens en 2012 sirvió ya para atraer 3,5 millones de visitantes desde su apertura.

Sin embargo, la pintoresca zona, que guarda una estética industrial protegida incluso por la Unesco, sigue aquejada por un abandono latente reflejado en el continuo recorte de trenes de alta velocidad entre París y Lens, reducidos a la mitad desde hace una década.

El proyecto ha costado 60 millones de euros, 34,5 de los cuales financiados por el Louvre -según el museo gracias al pago de los derechos del Louvre de Abu Dhabi por usar su nombre-, y el resto por el ministerio, la región y los Fondos de Desarrollo Regional de la Unión Europea. De sus 18.000 metros cuadrados, más de 9.000 albergarán obras y hay posibilidad de ampliar un 5 % su terreno.

Pese a la privacidad del lugar, que servirá también para acoger temporalmente colecciones de otros museos de la región y de países en conflicto, su muro exterior es un panel acristalado para que los vecinos puedan al menos intuir sus tareas de restauración.

A la espera de que esté plenamente operativo, la antigua localidad minera de Liévin se enorgullece ya de su nuevo residente, como defendió su alcalde, que no dudó en decir lo que muchos comentaban en voz baja: "Merci, la Seine!".

EFE

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