La sorprendente travesía de Paul Gauguin

La sorprendente travesía de Paul Gauguin

Llega a las salas el documental Gauguin en Tahití, el paraíso perdido, sobre el pintor francés.

Paul Gauguin

Obras de Gauguin engalanan el Museo de Bellas Artes de Boston (EE. UU.).

Foto:

Cortesía Cine Colombia

Por: Carlos Restrepo
14 de agosto 2019 , 10:00 p.m.

ientras buscaba descendientes de Paul Gauguin, en una isla de la Polinesia, el equipo de producción del documental sobre el pintor francés dio con un vendedor de cocos que había conocido a la bisnieta del artista, pero que decía que ya había fallecido.

Con algo de desilusión, la filmación continuó recorriendo los pasos del artista en ese remoto rincón del mundo, sin saber la sorpresa que encontraría.

“Cuando llegamos a grabar en Polinesia empezamos a escuchar estos rumores de que ella estaba viva y que vivía en esa misma isla. Así que, con todo el esfuerzo, la encontramos, y creo que se parece mucho a Gauguin, solo con verla ya supe que era descendiente de él”, le contó Matteo Moneta a EL TIEMPO.

Él es el guionista y creador del documental Gauguin en Tahití, el paraíso perdido, que se podrá ver en algunas salas de cine del país desde hoy hasta el próximo domingo.
El guionista comenta que lo curioso de esa descendiente del artista francés es que no sabía mucho sobre su bisabuelo.

“Eso fue muy emotivo; ver cuánta distancia hay entre las obras que valen millones de dólares y la simplicidad y humildad de esta mujer que ha vivido lejos de la modernidad toda su vida. Así que eso es muy hermoso y espero que se transmita en la película”, comenta Moneta.

Además de seguirle los pasos a Gauguin en la lejana isla del Pacífico, la producción recorre las principales colecciones de la obra del genial artista que reposan en museos como el Metropolitano de Nueva York, el Instituto de Arte de Chicago, la Galería Nacional de Arte de Washington y el Museo de Bellas Artes de Boston.

Sobre la investigación para esta producción, Moneta cuenta que a pesar de que Gauguin quiso huirle al vértigo de su tiempo, refugiándose en un lugar tan lejano, su obra resulta de un nivel de ruptura que lo convirtió en una propuesta de vanguardia.

“Comenzamos buscando en dónde estaban la mayoría de sus obras. Descubrimos que, además de espacios como el Museo de Orsay (París), la mayoría de su herencia artística está en museos de Nueva York, Washington y Chicago. Creo que eso es una ironía, porque al intentar huir de la modernidad, terminó siendo colgado en las ciudades más modernas del mundo”, anota el experto.

Entre las fuentes primarias de investigación que se usaron para el documental, además de visitar los lugares de la vida, que para el espectador resultan fascinantes por su belleza, están las cartas personales del artista francés, con una fuente invaluable de testimonios.

En especial porque la voz del artista –anota Moneta– establece una conexión emocional muy interesante con los espectadores. “Nos pusimos en la tarea de buscar las cartas, pero, a diferencia de Van Gogh, en donde sí se pueden encontrar grandes colecciones de su correspondencia, nos tomó bastante trabajo encontrar las de Gauguin, porque no estaban tan organizadas”, dice.

Para los expertos, la mirada novedosa de Gauguin en la historia del arte era tan vanguardista que ni siquiera él mismo alcanzó a dimensionarla, como también le pasó a su colega neerlandés Vincent van Gogh.

El guionista echa mano de una anécdota que denota esa capacidad visionaria que tenía Paul Gauguin para su época .“Era un hombre muy moderno, para alguien que vivió en contra de la modernidad. Por ejemplo, cuando estaban construyendo la torre Eiffel muchos literatos y artistas despreciaban el monumento, pero Gauguin fue uno de los primeros que lo apreciaron, así que entendía muy bien la modernidad”, comenta Moneta.

Y esta posición de vida, que desde la lejana distancia en Tahití encontró “una forma de sanación que le llegó a su alma”, queda claramente reflejada en legado artístico, cuyo aplauso solo pudo saborear el final, cuando ya estaba enfermo.

“Las personas de ese tiempo no estaban preparadas para ese tipo de arte. En 1906 hubo una exposición de Gauguin de la que Picasso y Matisse salieron sorprendidos. En verdad, era cuestión de tiempo. Creo que si Gauguin hubiera vivido otros diez años hubiera podido disfrutar del éxito”, dice Moneta.

A lo largo de los diferentes periodos de su trabajo pictórico que va contando el documental (los inicios, Bretaña, el primer período polinesio y la segunda y última estancia tahitiana) se refleja esa “aventura del color”, que la crítica le aplaude: “Un nuevo uso antinaturalista del color vinculado a los movimientos del alma”.

Informes de horarios, ciudades y boletas en cinecolombia.com

CARLOS RESTREPO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
@Restrebooks

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