Los clubs del Frankenstein de papel

Los clubs del Frankenstein de papel

Impulsados por las redes sociales, los clubs de 'collage' colombianos son una expresión creciente.

Club de collage Lunas de Papel Cali

Una de las sesiones del club de ‘collage’ Lunas de Papel en Cali, un espacio itinerante que tiene lugar en varios espacios culturales de la ciudad.

Foto:

Cortesía club de 'collage' Lunas de Papel

Por: Karen Parrado Beltrán
21 de junio 2020 , 12:10 a.m.

El 'collage' es una técnica gráfica fundamentada en el corte y pegue de fragmentos que ha tenido un resurgimiento en los últimos años, visibilizada especialmente en redes sociales. Así se mueve esta tendencia en Colombia.

"Hace poquito me regalaron unos pedacitos de una pared. Una compañera estuvo haciendo una intervención en una casa, quitó unas capas de pintura, me las dio y las tengo súper guardadas para hacer una obra de 'collage' ”, dice Marcela Vargas entre risas, una artista visual de Medellín y fundadora de uno de los clubs de 'collage' emergentes de esta ciudad. Rasga que Rasga es el nombre de este club que (antes de la pandemia) se reunía cada ocho días en La Chispa, una casa cultural del centro de Medellín, para disfrutar el frenesí de diseccionar, rasgar, coleccionar, componer y pegar imágenes.

Un club de 'collage' es un espacio de acción colectiva donde se promueve el reuso de imágenes análogas, impresas en papel, para la creación de nuevas imágenes a partir de ellas. Funciona por convocatoria digital (generalmente Instagram), y se realiza en sesiones presenciales a las que cada persona lleva papeles, tijeras y pegamento. De ahí en adelante las posibilidades son ilimitadas: envolturas de dulces o alimentos, etiquetas, fotocopias, páginas de directorios, periódicos viejos, colores, rayones de marcadores, incluso hilo y aguja. Todo fundamentado en el trueque.

“Queremos empezar a formar otras dinámicas que en la ciudad no se dan tanto, que es el compartir, el poder ‘truequear’ ”, dice Tatiana Del Toro, quien hace dos años fundó con unos amigos Lunas de Papel, otro club de 'collage' en Cali. “Si yo tengo esta imagen y tú no, te la puedo cambiar, o te puedo compartir elementos de los que traje de mi casa”, explica.

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Sin titulo collage de Cali

'Sin título’ es un 'collage' de Liceth Brigith Ardila, inegrante del club de 'collage' Lunas de Papel de Cali.

Foto:

Cortesía club de ‘collage’ Lunas de Papel

Collage salvaje club Lunas de Papel

‘Collage’ ‘Salvaje’ es un 'collage' de Íngrid Canizales, del club de ‘collage’ Lunas de Papel.

Foto:

Cortesía club de ‘collage’ Lunas de Papel

El 'collage' no se trata únicamente de recortar y pegar, sino de integrar otros elementos
a ese ejercicio expresivo que permitan un proceso creativo
del hacer y no solo del objeto encontrado

Las Lunas, como le dicen sus amigos ‘collageros’, se reunían (antes de la pandemia) una vez al mes en diferentes espacios culturales de Cali: librerías, cafés, tiendas de diseños… “Proponíamos trueques con los espacios. Ellos habrían su espacio con entrada libre y nosotros los promocionamos en nuestras redes para la sesión del club. Es una dinámica colaborativa y de visibilización también para los espacios culturales que están surgiendo”, apunta Tatiana.

En Medellín y Cali, pero también en Pereira, los clubs de 'collage' son como una diáspora de las imágenes Frankenstein. “ Las Lunas vinieron en agosto de 2019 y trajeron un taller de 'collage' a la Mula (Muestra del Libro Autogestionado de Pereira). Tuvimos un ejercicio de 24 personas haciendo 'collage', fue maravilloso. Al final hicimos una exposición”, cuenta Daniela Gallo, una de las fundadoras del Club de Collage de Pereira, otro de los espacios colombianos que promueve el ctrl c + ctrl v análogo en una comunidad que crece paralelamente con el uso de Instagram.

Ya sea cortando con tijeras o rasgando con las manos, la disección de las imágenes con nuevas intensiones plásticas hace de estos espacios colectivos unos clubs de Frankesteins de papel, hechos con imágenes que para muchos otros son basura o reproducciones gráficas sin mucho valor.

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Retrono collage colombiano

‘Retorno’ (2020), ‘collage’ de Katherin Patiño, una de las integrantes del Club de Collage de Pereira.

Foto:

Cortesía Club de Collage de Pereira

El regreso a lo análogo

El 'collage' es un universo desprendido de los elementos tradicionales de las artes plásticas. La historia del arte señala 1912 como el año de la irrupción del 'collage' en los trabajos de Picasso y George Braque, dos artistas insignia del cubismo. El uno introdujo una rejilla a su obra Naturaleza muerta con silla de rejilla, y el otro, papeles con texturas, etiquetas de licores y paquetes de cigarrillos a sus pinturas.

Análogo en buena parte de su esencia, el 'collage' pasó luego por la fricción y el azar dadá, por la experimentación del fotomontaje… por la incursión de la imagen digital y, ahora, experimenta una regresión hacia el papel y los recursos físicos.

“Es más especial el hecho de sentir el material, ensuciarse, trabajar con pintura, con lápiz, con café. No se trata nada más de recortar y pegar, sino de integrar otros elementos a ese ejercicio que permitan un proceso creativo del hacer y no solo del objeto encontrado”, dice Marcela, del club Rasga que Rasga de Medellín.

Tatiana, su colega del club de 'collage' de Cali, piensa que ese resurgimiento de lo análogo en el 'collage 'se debe a que “estamos en un tiempo de resignificar los materiales, la forma en la que estamos creando. Eso fue hace como dos años que estaba surgiendo en paralelo empezar a reciclar, ser consciente de nuestros impactos en el medioambiente, que era lo que estábamos produciendo”.

Collage Por qué he de rezar

‘Por qué he de rezar’ (2019), ‘collage’ análogo de Marcela Vargas. fundadora del club de 'collage' Rasga que Rasga de Medellín.

Foto:

Marcela Vargas

Hiperdesconexión collage

Hiperdesconexión’ (2020), ‘collage’ de Juliana Vásquez, integrante del club de 'collage' Rasga que Rasga en Medellín.

Foto:

Cortesía club de ‘collage’ Rasga que Rasga

Sin nombre collage colombiano

‘Sin nombre’ (2019), ‘collage’ digital de Salomé Patiño, una de las integrantes del club de 'collage' Rasga que Rasga en Medellín.

Foto:

Cortesía Club de 'collage' Rasga que Rasga

Una de las magias del 'collage' es que posibilita trabajar básicamente con cualquier cosa que tenga el poder de absorber la intención creativa del ‘collagero’. “Puedo quemar, rasgar, rayar, poner pintura, hacer ilustración sobre esas composiciones, bordar. No pienso el 'collage' tanto como una técnica, sino como un medio artístico”, dice Marcela.

En esta labor análoga existe una relación de coleccionista con las imágenes. Hay quienes incluso integran elementos botánicos a sus 'collages'. “Es un reto. Primero, es potenciar una cosa que tiene que ver con lo artesanal. En general viene potenciándose la idea de que vale mucho más lo que se hace con las manos que lo que se hace con una máquina”, anota Daniela Gallo, del Club de 'Collage' de Pereira.

En eso también radica el encanto del regreso a lo análogo: nunca habrá una pieza repetida, se trata de un original.

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Autogestión y denuncia

En los últimos años, los clubs de 'collage' colombianos se han convertido también en espacios para discusiones colectivas e, incluso, de denuncias sociales. Daniela Gallo, una de las ‘collageras’ del Club de 'Collage' de Pereira, cree que el 'collage' “es una forma de inclusión muy poderosa para las comunidades”, pues no exige habilidades técnicas muy complejas como el dibujo o la pintura. “No todos los estratos sociales tienen la posibilidad de tener artes plásticas en el colegio, pero las tijeras sí, y estas son una potencia de libertad de expresión también”, apunta.

Autogestión y autopublicación son el núcleo de la acción ‘collagera’ de estos clubs colombianos. Son clubs sin membresías, similares en espontaneidad al ‘club de la pelea’ de la icónica película de David Fincher. Este espíritu independiente deriva en la posibilidad de que los integrantes de los clubs de 'collages' puedan autoeditar y publicar sus obras, dentro de los mismos circuitos de los clubs o en sus redes sociales, donde la comunidad ‘collagera’ se expande usando hashtags o etiquetas.

“Lo que hace el 'collage' es permitir escenarios y también un poco la ficción que hay dentro de las historias reales de la vida, porque todos los temas como de angustia popular o de reivindicación tienen dobleces y muchas caras. Lo que permite el 'collage' es decir eso que normalmente no se pone en fotografías o imágenes clásicas”, precisa Daniela. De ahí el potencial de este como vehículo de denuncia sobre desigualdades sociales y de género, o problemas ambientales.

El 'collage' permite escenarios y la ficción que hay dentro de las historias reales de la vida, porque todos los temas de angustia popular o de reivindicación tienen dobleces y muchas caras

“El 'collage' tiene la particularidad de que está al alcance de cualquier persona. En ese mismo sentido, las personas pueden hablar de lo que quieran porque a la final se están autopublicando en sus redes sociales. Publican su 'collage' y se puede formar un debate, o simplemente comparten su opinión por medio de él”, explica Tatiana, del club Lunas de Papel, de Cali.

Además de canalizar denuncias, el 'collage' ha sido un punto de convergencia de colectivos visuales que complementan su trabajo con la experiencia comunitaria derivada de los clubs de 'collage'. Como ocurrió en mayo de 2019, cuando Las Lunas convocaron una replica de su club en otras ciudades de Colombia. Bogotá, Manizales, Bucaramanga, Pereira y Sibaté fueron sedes itinerantes de ese experimento.

Para el futuro incierto que ha instalado la pandemia han surgido otras ideas de expansión del 'collage', como la del Club de Pereira, que busca “construir creativamente desde fanzine hasta empezar a hacer intervenciones en la calle”.

Así, después de que la virtualidad juntara a decenas de ‘collageros’ solitarios en una comunidad, ahora que la pandemia ha restringido las sesiones presenciales de los clubs de 'collage' colombianos, estos han adoptado la dinámica virtual que ha tomado la vida en general, e incluso se han integrado a olas de 'collage' internacionales participando de ‘retos de collage’ en Instagram.

Lunas de Papel comenzó a convocar vía Instagram a los ‘collageros’ para reinterpretar letras del abecedario con los hashtags #abcdelcollage y #clubdecollagecali. El Club de 'Collage' de Pereira propuso una sesión virtual para hacer 'collage' a partir de una 'playlist' de canciones que sus ‘collageros’ han escuchado en la cuarentena. Mientras que Rasga que Rasga propuso a su comunidad 'instagramer' hacer 'collage' a partir de palabras detonantes relacionadas con la pandemia: temor, pausa y debilidad.

A estos ejercicios se han unido de a poco personas de varias ciudades de Colombia, algunas de ellas nuevas en la idea de hacer 'collage', y de países del continente como Bolivia y México.

La accesibilidad, el bajo presupuesto y la ubicuidad de la técnica, ya sea análoga o en digital, han hecho del 'collage' (y de estos clubs alrededor de él) una posibilidad de expresión y creación de comunidad. “Mientras haya historias que contar, ahí estaremos con el 'collage'”, advierte Tatiana Del Toro, una de las ‘lunas’ del 'collage' de Cali.

Sesión club de collage Lunas de Papel

En las sesiones del club de ‘collage’ Lunas de Papel en Cali se comparten experiencias sobre la construcción de imágenes y sobre temas sociales que inquietan a sus asistentes.

Foto:

Cortesía club de ‘collage’ Lunas de Papel.

Sin titulo collage colombiano de Cali

Sin título’ (2018), ‘collage’ de Ana María Sepulveda, integrante del club de ‘collage’ Lunas de papel, de Cali.

Foto:

Cortesía club de ‘collage’ Lunas de Papel, de Cali.

Recuerdos viajeros collage

Recuerdos viajeros’ (2018), ‘collage’ de Tatiana Del Toro, cofundadora del club de ‘collage’ Lunas de Papel de Cali.

Foto:

Cortesía club de ‘collage’ Lunas de Papel.

Viaje a la nostalgia collage colombiano

'Collage' 'Viaje a la nostalgia’, de Stef Bejarano, integrante del club de 'collage' Lunas de Papel de Cali.

Foto:

Cortesía club de ‘collage’ Lunas de Papel.

Una movida internacional

“Vamos a hacer sonar esas tijeras” fue el llamado que hizo el pasado 6 de mayo @Thecollageclub en Instagram, para celebrar el Día Internacional del 'Collage'. Con esta convocatoria abierta para recibir dos nuevos integrantes en su selecto club de 50 ‘collageros’, esta comunidad virtual se unió a la celebración de otros miles de hacedores de 'collage' en la red social.

La joven celebración del #worldcollageday fue creada por Ric Kasini Kadour en 2018, un artista y gestor cultural estadounidense, con el fin de “honrar a esta comunidad de artistas y recordarle al mundo cómo puede ser un espíritu de cooperación, apoyo mutuo y creatividad”, según escribió el propio Kadour en el portal web de la Kolaj Magazine, un medio impreso dedicado al 'collage' contemporáneo que cofundó con Benoit Depelteau en 2011.

Desde lugares de todo el mundo llegaron 'collages' análogos a la convocatoria virtual de @Thecollageclub. El 9 de mayo, día de la celebración en 2020, el perfil dio la bienvenida a los dos ganadores del “open call”: @irina.se_se y @sydneyroseart.
La fundadora de este particular club de 'collage' es la artista noruega Miss.Printed.

La ‘collagera’ inició @Thecollageclub en 2016 “deconstruyendo”, página a página, un libro de fotografías de Ansel Adams junto con otros cincuenta ‘collageros’. Desde entonces, cada semana el club elige una página del libro correspondiente para crear 'collages' (siempre análogos) a partir de ella, los cuales publica en su cuenta de Instagram, que ya tiene 89.400 seguidores.

KAREN PARRADO BELTRÁN
ESCUELA DE PERIODISMO MULTIMEDIA EL TIEMPO
En Twitter: @piedemosca

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