¿Han funcionado los estímulos para gestores de la economía naranja?

¿Han funcionado los estímulos para gestores de la economía naranja?

Clemencia Vargas,  directora de la fundación Vive Bailando, en entrevista con Maria Isabel Rueda.

Clemencia Vargas

Clemencia Vargas es bailarina, coreógrafa, administradora de empresas y directora ejecutiva de la fundación Vive Bailando.

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Cortesía

Por: María Isabel Rueda
12 de julio 2020 , 11:08 p.m.

Mediante su fundación Vive Bailando, hace seis años Clemencia Vargas le apuesta a transformar cultural y socialmente el país. Hoy, muchos de sus bailarines ven cancelados o suspendidos sus contratos.

Usted es bailarina profesional y empresaria del baile. ¿Cómo ha sido enfrentar esta pandemia desde su actividad?

A través de Vive Bailando, hemos desarrollado un modelo en el cual demostramos cómo el baile es una herramienta de desarrollo en lo social, lo emocional, lo cognitivo y lo físico. El baile genera desarrollo a lo largo del ciclo de vida de una persona. Es decir, los beneficios físicos del baile son distintos en la primera infancia, en la juventud, en un adulto o en el adulto mayor.

Imagino que bajo el confinamiento por el coronavirus, esa filosofía cobra más vigencia que nunca…

Claro, porque la salud física es la salud mental en este proceso de más de tres meses de confinamiento, durante el cual las personas han pasado por demasiada angustia e incertidumbre, muchos han perdido su trabajo, y, por supuesto, esto genera gran ansiedad, depresión por el sedentarismo, en términos físicos, y también hemos visto incrementada la tasa de violencia intrafamiliar en más de un 70 %.

¿Cómo puede el baile servir de desfogue para todo eso, incluyendo subir la autoestima, que en este momento tenemos casi todos por el piso?

El baile es algo que podemos hacer en nuestras casas, solos, en pareja, en familia, en grupo. Nos permite soltar endorfinas para prevenir la depresión y mejorar la autoestima. Expresar nuestros sentimientos reprimidos, nuestras emociones, que muchas veces guardamos. Rabias en nuestro hígado, por ejemplo. También, logra que el ejercicio del baile y el estiramiento mejore nuestra postura después de estar largas horas frente a Zoom y el computador. Mejoramos nuestra elasticidad, nuestra capacidad aeróbica, nuestra fuerza, la memoria y reducimos el estrés.


Suena como un remedio muy atractivo. ¿Son la edad o la habilidad corporal limitantes, por ejemplo, cuando se tienen dificultades de coordinación y motricidad, para practicar el baile? Mejor dicho: ¿algún día es tarde para bailar?

No, en absoluto. Nosotros incluso tenemos un programa diseñado para adultos mayores, para mejorar la coordinación, la memoria, la motricidad, la prevención de artritis, la coordinación. Nuestro modelo está basado no solamente en las grandes coreografías. Para aquellos que dicen: Uy, no, yo no sé bailar”, nosotros hablamos del baile desde el punto de vista del cuerpo en movimiento. Muchas veces estamos enfocados solamente en mejorar nuestras capacidades técnicas y cognitivas y se nos olvida que nuestro cuerpo hace más del 80 % de lo que somos, y no lo estamos ejercitando, practicando, moviendo de la forma en que deberíamos.

Pero ¿el baile es un arte o es un deporte?

Bueno, el baile es un arte que tiene y estimula unas condiciones físicas. Entonces, ahí es donde entramos a hablar de los beneficios físicos del baile, como la capacidad aeróbica, la fuerza, la flexibilidad, que, sin duda alguna, son y hacen parte de los beneficios de un deporte. Pero, definitivamente, el baile es un arte.

Se suponía que este iba a ser el momento estrella de la economía naranja, por cuenta de la cual seguramente su academia, sus bailarines, iban a poder progresar mucho, con ventajas y estímulos muy grandes del Gobierno. Desgraciadamente, el confinamiento no lo permitió. Con el corazón en la mano, ¿cómo ha sido cancelar este sueño?

Vengo haciendo emprendimiento cultural y social, a través de Vive Bailando, hace más de seis años en Colombia. Me devolví de Estados Unidos después de estar allá por más de 18 años, porque creía que Colombia necesitaba un modelo en el que el baile fuera una herramienta de desarrollo en lo social, en lo artístico, y que yo podía aportar mucho. Este iba a ser el año en el cual íbamos a tener más crecimiento, con base en un modelo sostenible, que genera impacto, que es escalable, que llega a lo social, a las personas menos favorecidas del país. Al inicio de este año teníamos 18 personas trabajando, a través de contratos laborales, y más de 40 vinculadas a través de prestación de servicios.

O sea, unas 50 personas…

Más o menos 55 personas en total. Hoy nos quedan seis personas con contrato laboral y tres con prestación de servicios. Si bien hemos logrado transformar nuestro modelo, tener una academia virtual y poder llevar nuestros programas sociales a través de dos metodologías, la digital y la entrega de kits físicos, pues definitivamente el modelo, las circunstancias, la economía, la incertidumbre, no permiten tampoco que los números, el personal ni los costos y gastos actuales se sostengan.

¿Y cómo les ha ido en la fórmula virtual? ¿Ha habido respuesta del público?

Sí, nos ha ido bien, pero estamos vendiendo menos del 50 % de lo que vendíamos antes. Y en lo social, realmente vemos que este modelo digital nos ha funcionado en muy pocas comunidades, donde es gratuito, por la falta de acceso y conectividad. Eso nos ha forzado a generar un modelo de clases pregrabadas, con unas cartillas, con un kit integral que incluso viene con tapabocas y mercado, para llegar a estas 2.200 familias que hacen parte de nuestros programas, y seguir acompañándolas durante este momento.

Pero, digamos que no ha sido una tarea fácil. Hoy, más de 30 formadores artísticos y de desarrollo humano que implementaban clases con nosotros de forma permanente, en más de seis departamentos del país, han perdido sus trabajos o tienen sus contratos suspendidos. La pandemia exige reinventarse, pero no es una tarea fácil, y menos cuando uno ya tiene un contrato firmado, con la expectativa resuelta de cómo va a sostener durante el año a la familia.

¿Cómo pueden las empresas mantener hoy una cultura corporativa virtual a través del arte y del deporte?

Las personas están ya cansadas de largas horas sentadas frente a una pantalla o en reuniones virtuales, y lo que nosotros ofrecemos es permitir que las personas se paren, hagan pausas activas a ciertas horas en el día, pausas de baile, de meditación, de reguetón, de salsa, que podamos implementar a través de Vive Bailando, para que las empresas también garanticen que sus empleados puedan prevenir o manejar las dificultades que se presentan en salud mental y física, bajo este confinamiento preventivo.

La pandemia exige reinventarse, pero no es una tarea fácil, y menos cuando uno ya tiene un contrato firmado, con la expectativa resuelta de cómo va a sostener durante el año a la familia

La semana pasada, el Gobierno anunció la apertura gradual de sitios de expresión artística. ¿Usted cómo recibe ese anuncio?

Soy muy pesimista frente a eso. Creo que el país está entrando en los picos más altos de contagio. Y que después de tres largos meses, casi cuatro, de estar confinados, es un momento de cuidarse. Yo sería incapaz hoy de abrir mi academia para que niños, jóvenes y adultos a quienes estamos tratando de promover un estilo de vida sano, saludable, vayan a una academia como la mía, donde puedan estar expuestos. Me parece irresponsable y no correré ese riesgo.

El Gobierno, a través de sus distintas entidades, ha venido ofreciendo una serie de ayudas. Yo quisiera hacerle a usted, que las ha ensayado todas, un test rápido. Por ejemplo: ¿el subsidio para la seguridad social le ha funcionado?

Sí funcionó durante dos meses. Fue un buen alivio, demasiado corto. Ojalá piensen en extenderlo.

¿El subsidio a la prima?

Si bien hay un decreto que permite negociar el pago de la prima en tres meses, el método de cálculo para aplicar al subsidio a la prima lo sacaron el 2 de julio, es decir, dos o tres días después de que uno tenía la obligación de pagarla. Nos tocó pagarla para no incurrir en mora. Además, ese subsidio de la prima solo aplica para trabajadores con un millón de pesos o menos.

Y en su academia hay personas que ganan más de un millón de pesos…

Por supuesto.

¿Y el subsidio de la nómina?

Algo parecido pasó con esto. Ha funcionado bien, ya recibí el primer pago, aún no hemos recibido el segundo, estamos aplicando ya al tercero, esperamos que puedan también hacer un esfuerzo en ampliar un poco los meses de este subsidio. Un tema que sí me parece delicado es que este apoyo a la nómina no aplica para personas con contratos suspendidos, creo que esas son las personas que más lo necesitan en este momento.

También se reglamentó el Plan Nacional de Economía Naranja, dentro del plan de desarrollo de Duque…

Creo que al sector le ha faltado algo, como unos alivios en términos de flujo o de créditos, direccionados al crecimiento de la economía naranja. Los estímulos están hoy dirigidos a proyectos nuevos. No a los ya existentes, a quienes ya estamos generando empleo y haciendo el esfuerzo de mantener a los empleados en el sector cultural. En concreto, los estímulos de 500.000 y 600.000 pesos, francamente, no sirven para estimular proyectos nuevos o sostener los actuales. También sacaron una norma que estimula la venta de boletería en espectáculos públicos. Pero yo me pregunto: ¿cuándo se van a realizar esos espectáculos? No creo que serán muchos.

Los estímulos están dirigidos
a proyectos nuevos, no a los ya existentes, a quienes ya estamos generando empleo y haciendo el esfuerzo de mantener a los empleados en el sector cultural

Si no se siente capaz por ahora de aceptar la reapertura del sector de la cultura, ¿cómo visualiza que terminará su semestre?

Ha sido muy difícil para una emprendedora joven, que le ha metido la ficha hace seis años a un proyecto, ver cómo el coronavirus realmente en dos o tres meses acaba con los proyectos, con los sueños, con el trabajo, con el empleo. Eso fue lo que ocurrió en mi proyecto. Y esto no solo me pasó a mí, sino a todos los proyectos que estaban arrancando.

Es muy triste, cuando todos teníamos la esperanza de que en este gobierno la política de economía naranja que involucra la cultura, el emprendimiento y la transformación digital iba a ser una gran bandera.

Me considero positiva, luchadora, trabajadora, que le apostó a un emprendimiento basado en el baile, en el que nadie creía. No me daban un año, y hemos avanzado en estos últimos seis. Cuando todo esto empezó, teníamos a más de 50 personas trabajando. Y qué triste tener que enfrentar hoy dificultades tan grandes. Cuando pensé que este iba a ser nuestro mejor año. Pero como decimos en Vive Bailando: cada paso es una transformación en movimiento.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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