La obra donde el público le dispara con agua al ‘Enemigo del pueblo’

La obra donde el público le dispara con agua al ‘Enemigo del pueblo’

La Compañía Nacional de Teatro de México presenta su versión del clásico de Ibsen.

Obra ‘Enemigo del pueblo’

La producción mexicana es protagonizada por el experimentado actor Luis Rábago (sentado), quien le da vida al doctor Stockmann.

Foto:

Cortesía Festival Iberoamericano

Por: Cultura
30 de marzo 2018 , 09:42 p.m.

En la versión original de ‘Enemigo del pueblo’, su protagonista, el doctor Stockmann, se presentaba como un personaje entrañable, amable, divertido, de aquellos que son felices invitando a la gente a comer a su casa. La paradoja del personaje de este clásico teatral, creado por el dramaturgo noruego Henrik Ibsen, era que descubría una verdad que terminaba siendo dañina para los intereses de su población.

Los habitantes habían puesto sus esperanzas económicas en el balneario local, pero Stockmann descubre que las aguas de aquel lugar están contaminadas y su ética inquebrantable lo lleva a denunciar los hechos, ganándose la enemistad de todos sus paisanos.

El director mexicano David Gaitán decidió darle una vuelta de tuerca a esa historia, convirtiendo a Stockmann en un sujeto insoportable desde el comienzo del relato.

“Ibsen plantea al doctor Stockmann como un tipo encantador y después eventualmente lo va complicando hasta ser el enemigo del pueblo. Yo lo que decido es hacer un personaje que no es afable de entrada, del cual no dan ganas de ser amigo, sino de hecho es un tipo profundamente desagradable, violento, misógino, y que sin embargo tiene un punto ético por defender”, cuenta Gaitán que, con la Compañía Nacional de Teatro de México, está presentando su versión de ‘Enemigo del pueblo’ en el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

La intención del joven director y dramaturgo es poner al espectador en una posición compleja frente al personaje, que es encarnado por el experimentado actor Luis Rábago. La idea es que el público discuta, discierna y evalúe la escala de grises de Stockmann.

“Más aún en épocas como las de ahora en las que a través de las redes sociales particularmente los juicios masivos son una opción, donde las etiquetas y los señalamientos son modos de hacer justicia contemporánea, con pros y contras, que incluso a veces sustituyen a las vías legales”, explica Gaitán.

La pieza, que cuenta con la escenografía del maestro Alejandro Luna (padre del actor Diego Luna y uno de los artistas más respetados de la escena mexicana), aterriza todo ese debate interno en un dispositivo ocurrente: una pistola de agua.

Al comenzar la producción, mediante una grabación se anuncia que a algunos de los asistentes se les entregarán unas pistolas que disparan burbujas de agua, las cuales deberán accionar cada vez que sientan que el protagonista está haciendo una acción reprochable.

“Es un comentario que hace el espectador, que de un lado es anónimo, en tanto que está dentro de una platea con otros tantos espectadores observando este fenómeno, pero por otro lado es visible porque alguien reprobó tal o cual comportamiento, y a medida que estos gestos reprobatorios se van acumulando, la obra va respondiendo en consecuencia”, explica Gaitán.

Esta apuesta por supuesto pone a la obra en un espíritu de azar permanente, que el director y los actores han tratado de preparar con un diseño que contempla la variable que significan los disparos.

Hay distintos elementos que pueden determinar la interacción del público con la obra, de manera muy radical. El montaje está construido en acuerdo con los actores

“Entonces hay distintos elementos que pueden determinar la interacción del público con la obra, de manera muy radical. El montaje está construido en acuerdo con los actores, está hecho de tal manera que esos cambios impliquen ciertos ajustes, un poco viendo al vuelo lo que va sucediendo”, explica.

La producción se estrenó el año pasado en México y Gaitán cuenta que en su primera temporada el público fue profundamente participativo a través de la reprobación. Las pistolas generaban cierta euforia y diversión y se cumplía ese objetivo de criticar la acción de la crítica, de la desaprobación. Pero el devastador terremoto de septiembre en México generó un cambio de comportamiento elocuente. El director recuerda que el sismo generó una reacción muy conmovedora y heroica entre los habitantes de su país, que se concentraron en levantar escombros y buscar sobrevivientes.

Las temporadas en los teatros oficiales se suspendieron durante unas semanas y cuando ‘Enemigo del pueblo’ volvió a escena para sus funciones finales, las reacciones del público fueron diferentes. “Cuando retomamos la obra, el espíritu de descalificación no estaba puesto sobre la mesa, la gente no tenía ganas de desaprobar, se había modificado el comportamiento respecto al dispositivo, lo cual nos parecía sumamente interesante”, recuerda el director.

La pieza de Ibsen parece ser un caldo de cultivo para esos experimentos teatrales, pues en el Iberoamericano pasado se presentó una versión dirigida por el alemán Thomas Ostermeier, quien, después del discurso de Stockmann en la asamblea del pueblo, abrió el debate para que los espectadores dieran su opinión sobre lo que estaba pasando. Gaitán especifica que en este caso no se abre propiamente un debate, pero sí se trata de semejar la participación del espectador a algo más parecido a las convivencias anónimas que el presente permite.

“Podemos hacer un gesto que puede ser profundamente violento, injustificado, también profundamente justificado, pero que en la acumulación terminan siendo gestos sociales masivos que implican grandes desplazamientos del pensamiento... La idea de censura en general es algo que se plantea mucho en la obra, o que aspiramos a que el espectador se vaya pensado en todo eso con la obra”, añade el mexicano.

El artista agrega que toda esa revisión a la democracia que plantea Ibsen en su pieza, que se estrenó hace más de un siglo, logra tener resonancias en las realidades de nuestro continente.

“Aquí creo que se liga mucho con Latinoamérica, en un contexto donde evidentemente la desigualdad es imperante, donde no hay piso educativo parejo, entonces, ¿qué tanto es manipulable la democracia? ¿qué tanto son manipulables las masas? Y sabemos que lo son, tenemos el ejemplo de Estados Unidos de manera muy tangible en este momento con el presidente que tienen”, reflexiona Gaitán.

Dónde y cuándo

Últimas funciones: sábado 31 de marzo, 8:30 p. m. Domingo, 6:30 p. m. Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Avenida calle 170 n.° 67-51. Boletas desde 55.000 hasta 130.000 pesos.

CULTURA
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