‘El crucigramista’, una historia de los cruces del destino

‘El crucigramista’, una historia de los cruces del destino

La obra de Adriana Romero, dirigida por Rodrigo Candamil, está en temporada en Casa E.

El crucigramista, obra teatral.

Antes de llegar a Casa E, ‘El crucigramista’ se estrenó en un espacio no convencional en el barrio Chapinero Alto.

Foto:

Cortesía Casa E

10 de septiembre 2018 , 08:05 p.m.

Hay muchas similitudes para ser una simple coincidencia. En ambos apartamentos se escucha Pastor López, en ambos hay personajes machacados por problemas de salud y en ambos habita un hombre que tuvo que dejar de ver a su hijo, sin que fuera por decisión propia. Y en ambos hay una pasión por los crucigramas.

Existe una autopista del destino que une estos dos hogares. Pero esas coincidencias se van descubriendo a medida que avanza la historia de 'El crucigramista', una pieza del grupo El Vulgar escrita por Adriana Romero y dirigida por Rodrigo Candamil, que está en temporada en la Sala Buenaventura de Casa E, en Bogotá.

El relato comienza con la cotidianidad de una pareja adulta en un pequeño apartamento de clase media. En él, Ismael está tratando de resolver un crucigrama mientras conversa con esposa. La duda de quién fue el autor de Tierra de nadie lleva a Ismael a desempolvar su copia de este libro de Onetti, del que caerá un pequeño papel que desencadenará todo el conflicto.

En ese descubrimiento del pasado es fundamental el personaje del Destino, encarnado por la propia Romero. El director cuenta que aunque este personaje no aparecía en el relato escrito, él decidió incluirlo en la puesta en escena.

“Es un juego de varias capas en donde finalmente, como las acotaciones estaban escritas de una manera tan literaria, tan particular, tan bella, yo le insistí a Adriana que asumiera el reto de actuar en la obra, porque no quería que quedara en un cuento inofensivo de un hombre que encuentra a su hijo”, dice Candamil.

Ahí es donde está la riqueza de nosotros como colombianos y finalmente lo auténtico que podamos ser

Antes de esta temporada, la producción, en la que también actúan Lorena López, Viviana Sierra, Édgar Durán, Henry Yepes y Danilo Alejandro Smith, se estrenó en un espacio no convencional: una casa en el barrio Chapinero Alto.

“Yo nunca tuve en cuenta la casa para la escritura; digamos que cuando Rodrigo la leyó le pareció que la casa era perfecta. Pese a que la historia ocurre en dos lugares diferentes, utilizar el mismo espacio para contar la misma historia termina de completar toda la ironía de la obra”, explica Romero.

La apuesta de ese espacio compartido se conserva en esta versión que se presenta en Casa E, aunque el realismo que pedía aquel primer espacio aquí se convierte en un lenguaje más teatral.

“La puesta en escena en el teatro lo que me da es un terreno un poquito más plástico, más poético, la casa me sumergía en un terreno donde trabajaba con un hiperrealismo y aquí la teatralidad me ayuda mucho a comunicar el mensaje”, explica Candamil.

La estructura narrativa va rotando del apartamento de Ismael al de Alicia, quien trata de sobrellevar la difícil relación que tienen su hermano y su hijo
, que, curiosamente, también se llama Ismael. Ahí es cuando empiezan a aparecer más coincidencias, y el crucigrama de la historia se convierte en una especie de rompecabezas que el público va armando en su mente.

“Yo parto un poco de la premisa brechtiana, donde tenemos que movilizar al espectador, tenemos que suscitar ese momento para que él mismo se cuestione y perciba una respuesta que en teoría no se le está dando en el escenario. Entonces es un juego de tirar un anzuelo y recoger”, explica el director.

Romero y Candamil etiquetan la obra en un curioso género, el de comedia agria. Y es que la historia parte del sinsabor de un desencuentro, al que se suman detalles de un humor muy familiar.

“A mí lo que me parece que hay de comedia allí, y que siempre el público agradece mucho, es el tema de la identificación, de ver ahí a tu familia, este tema de sentirte un mueble más, de la confianza que se abusa, de los vínculos que supuestamente son los más fuertes pero que terminan siendo casi relaciones de amor y odio”, explica la dramaturga.

Para Candamil, la riqueza del relato se basa en transmitir la esencia de la vida de la familia del estrato medio colombiano. “Ahí es donde está la riqueza de nosotros como colombianos y finalmente lo auténtico que podamos ser”, finaliza.

¿Dónde y cuándo?

Miércoles a sábados, 8 p. m. Hasta el 13 de octubre. Sala Buenaventura de Casa E. Carrera 24 n.° 21-69, Bogotá. Boletas: 45.000 pesos. Informes: 744-0422.

CULTURA

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