Mapa Teatro se despide de su ‘Anatomía de la violencia’

Mapa Teatro se despide de su ‘Anatomía de la violencia’

El laboratorio artístico de los hermanos Heidi y Rolf Abderhalden acaba de ser premiado en Alemania.

Instalación ‘Topografías: utopías y distopias’

Mapa también presentará en Brasil ‘Topografías: utopías y distopias’, instalación derivada de ‘La despedida’.

Foto:

Cortesía del artista

09 de septiembre 2018 , 09:33 p.m.

En un campamento que fue un epicentro de la guerra, el resguardo predilecto de uno de los cabecillas más sangrientos de las Farc, por el que pasaron cientos de secuestrados cuya libertad estaba cercenada por hileras de alambres de púas y que en algún momento llegó a convertirse en una especie de anfiteatro vivo de la violencia, ahora revolotea el fantasma de Karl Marx.

La imagen espectral de este arquitecto del comunismo recorre el pequeño pedazo de selva artificial, y junto a él aparece un chamán que llega a reclamar el territorio de sus ancestros. Los dos están invitados a una fiesta de despedida de una revolución que nunca se concretó.

Esta fiesta son muchas y las despedidas, varias, pues la imagen es el cierre del ciclo ‘Anatomía de la violencia en Colombia’, en el que el laboratorio escénico Mapa Teatro escudriñó durante siete años en la relación entre la fiesta y la violencia en el país.

“Es difícil concluir, porque uno siente que, obviamente, la historia no paró con la firma del acuerdo y se viene algo supremamente complejo, que podría, incluso, ser la continuación de toda esta anatomía. Sin embargo, para nosotros fueron unos años muy ricos en estudio, investigación y en una conexión con la historia de este país”, reflexiona Rolf Abderhalden, quien, junto con su hermana Heidi, dirige Mapa Teatro, uno de los grupos colombianos que más se presentan en el exterior.

La semana pasada, por ejemplo, los hermanos Abderhalden recibieron la Medalla Goethe en Weimar (Alemania) y acaban presentarse en el Festival Mirada, de Santos (Brasil).

En esa ciudad puso en escena ‘La despedida’, una pieza inclasificable, como todas las suyas, con la que concluye este ciclo que comenzó con ‘Los santos inocentes’, en la que, inspirados en las fiestas de Guapi, plasmaban el paradójico accionar de los paramilitares. Luego siguieron ‘Discurso de un hombre decente’, que tomaba un discurso imaginario que Pablo Escobar llevaba en el bolsillo el día de su muerte para llevar esa reflexión al terreno del narcotráfico, y ‘Los incontados: un tríptico’, que entrelazaba los dos fenómenos anteriores y sumaba el de la guerrilla.

En este último montaje había un bosquejo de lo que sería ‘La despedida’, para la cual los artistas tomaron como punto de inspiración una noticia que leyeron sobre el campamento de El Borugo, en La Macarena, que fue el cuartel principal del ‘Mono Jojoy’ y por el que pasaron cientos de soldados secuestrados por las Farc.

Nosotros no hacemos un teatro ideológico. Nosotros lo que estamos haciendo permanentemente es interpelando la historia e interpelándonos a nosotros mismos con esa historia

Los hermanos Abderhalden descubrieron que el Ejército colombiano había convertido ese campamento en una especie de museo vivo en el que un grupo de soldados representaban momentos claves del conflicto armado de Colombia. Incluso, algunos se convertían en actores, vestidos como guerrilleros y hablando como tales. Luego siguió el trabajo logístico y burocrático de conseguir el permiso de las Fuerzas Militares para visitar y registrar aquel punto neurálgico de la historia nacional, que había pasado de los hechos de la guerra a la representación de la ficción.

Los directores recuerdan que hasta tuvieron que presentar el proyecto ante una mesa llena de generales, que indagaban sobre sus intenciones con el proyecto. Finalmente llegó la autorización, y los artistas exploraron durante tres días esa nueva realidad de El Borugo.

“Fue muy complejo porque nosotros no estamos tomando posición, no pensamos quién es bueno, quién es malo, nosotros no hacemos un teatro ideológico. Nosotros lo que estamos haciendo permanentemente es interpelando la historia e interpelándonos a nosotros mismos con esa historia”, apunta Heidi.

Rolf cuenta que uno de los mayores impactos que se llevaron fue ver que aquellos soldados encargados de hacer la representación de los guerrilleros tenían un impresionante respeto por esos personajes. “Eso nos pareció increíble porque pensábamos que nos íbamos a encontrar una descalificación muy panfletaria, muy estereotipada, en la representación que ellos iban a hacer de los guerrilleros; y, al contrario, ellos actuaban empoderados del papel de guerrilleros, sin ningún tipo de ironía o de parodia. Era hecho muy en serio”.

Más allá de esa inusual historia, ‘La despedida’ no es una réplica de ese museo vivo de El Borugo. Fiel al trabajo de Mapa, la pieza se convierte en una especie de torrente de agua que traspasa los formatos del teatro convencional y se sumerge en otras disciplinas para profundizar sobre esa pregunta original que movía a sus creadores.

“Nosotros no estamos hablando de eso solamente, nosotros estamos hablando de los fantasmas que se quedaron en ese lugar. Como todos los proyectos de Mapa Teatro, son capas y capas y capas; nosotros todo lo ponemos en primer, en segundo, en tercer y en cuarto plano y después hacemos un entramado”, dice Heidi, quien recuerda que al visitar ese sitio tenían la sensación de que en ese campamento todavía quedaban los viejos fantasmas de Marx, de Lenin, del Che Guevara, de Fidel Castro, de todas las figuras de un proyecto de revolución que no se llevó a cabo.

Ver un montaje de Mapa podría ser la analogía teatral más cercana a la sensación de sorpresa que experimentaron aquellos espectadores que vieron por primera vez el cortometraje ‘La llegada del tren’, de los hermanos Lumière. Era un público que no conocía la magia de la imagen en movimiento y terminó tirándose al suelo para evitar el impacto de aquella mole de hierro reproducida en la pantalla.

El impacto es similar, pues una pieza de este grupo suele sacudir a sus espectadores, removerles sus cerebros, gracias a ese demoledor despliegue de recursos escénicos, que se vale también de imágenes de video y archivos históricos.

“Eso que nosotros sentimos es lo que tratamos de restituir en el escenario y lo que tratamos de que el espectador viva, que es lo que Rolf llama los afectos... El punto de partida de cualquier proyecto de Mapa es una experiencia, un afecto que tratamos de traducir en un escenario, es una relación ante todo física con el espectador, con la imagen y el texto como ‘fisicalidad’, no como literalidad”, explica Heidi.

Ver un montaje de Mapa podría ser la analogía teatral más cercana a la sensación que experimentaron los espectadores que vieron por primera vez ‘La llegada del tren’, de los hermanos Lumière

Medalla a una vida

Cada 28 de agosto al mediodía, las campanas de la ciudad de Weimar, en Alemania, empiezan a redoblar para celebrar el cumpleaños del escritor Johann Wolfgang von Goethe, quien murió allí. Ese momento también se aprovecha para entregar la medalla que lleva el apellido del creador de ‘Fausto’, y que hace pocos días se les concedió a Heidi y a Rolf Abderhalden.

Este año, el reconocimiento, que otorga el Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania, se centró en el tema ‘La vida después de la catástrofe’, que calza a la perfección con la filosofía de esta dupla creativa.

Los Abderhalden, quienes fueron postulados por el Instituto Goethe de Colombia, reconocen que este es un estímulo enorme, teniendo en cuenta otras figuras que lo han recibido como el músico Daniel Baremboim, el escritor John Le Carré y el cineasta Billy Wilder.

Y no es un premio que venga a reconocer solo una pieza artística, sino que encumbra la trayectoria de un colectivo que usualmente se embarca en ambiciosos proyectos. “Los procesos de Mapa toman muchos años; nosotros no nos dedicamos a montar obras, sino a hacer ciclos alrededor de preguntas. Por ejemplo, ‘Testigo en las ruinas’ fue un proyecto que duró diez años, alrededor de la demolición del barrio Santa Inés El Cartucho”, recuerda Heidi.

Los hermanos han logrado crear una especie de compañía estable en la que participan artistas como los actores Julián Díaz, Agnes Brekke y Andrés Castañeda y la artista visual Ximena Vargas, quien también es su productora.

“Al ser un trabajo transdiciplinar, va más allá del espacio escénico y de lo teatral; entonces, las obras siempre se están yendo hacia otro tipo de formatos como una forma de seguir dialogando; eso está en publicaciones o en obras radiofónicas. Esa pregunta que está dando vueltas en la cabeza se dispara por muchas partes”, dice Vargas. De hecho, en Santos también se presentará la instalación ‘Topografías: utopías y distopías’, derivada de ‘La despedida’.

Esa metodología se alimenta, además, de la llamada etnoficción, un género que logra crear historias a partir de archivos reales pero que difumina la línea entre la ficción y realidad. Con esos recursos, Mapa empezó a construir un sendero que, así mismo, condensa de cierta manera lo que significa la historia en Colombia.

“Refleja muy bien lo que es nuestro país, que uno nunca sabe si la fuente es verdadera, si el actor armado es el que decían que era, si el suceso pasó como nos lo cuentan en las noticias, si los protagonistas fueron los que nos dicen que son... Tienes tal ambigüedad y tal confusión entre lo real y lo imaginario, entre la ficción de la historia misma que construye este país, que para nosotros eso se volvió una forma de escribir nuestras obras”, apunta Rolf.

La corriente del impacto de Mapa fue creciendo a tal punto que Rolf fundó la maestría interdisciplinar en Teatro y Artes Vivas de la Universidad Nacional, que explora todos esos experimentos que dilatan los límites de las artes dramáticas convencionales. Además, Mapa ha logrado tal reconocimiento internacional que se convirtió en el primer grupo colombiano en participar en el prestigioso Festival d’Avignon, en Francia. También fueron invitados a la Schaubühne, el teatro de Thomas Ostermeier, uno de los directores más importantes de Europa en este momento.

El puerto de anclaje de Mapa en Bogotá es una acogedora edificación en el centro de Bogotá, un sitio inmejorable para la experimentación artística y, de hecho, una de las sedes de otro de sus proyectos más importantes, el encuentro Experimenta Sur.

“Toca decir que la economía de la sala es absolutamente autosostenida. ¿Y cómo se sostiene? Con nuestras giras; por fortuna nos presentamos en Europa, y pagamos los sueldos con las giras y mantenemos la casa con las giras”, añade Rolf, quien agrega que ya hay planes de presentar ‘La despedida’ el próximo año en Bogotá.

Una Mirada a Colombia

El miércoles pasado empezó en Santos el Festival Mirada, un encuentro bienal organizado por el Sesc de São Paulo, que este año le rinde homenaje al teatro colombiano. La inauguración fue con la obra Labio de liebre, de Teatro Petra, que también presentó ‘Cuando estallan las paredes’. Además de Mapa y Petra, el evento tendrá a grupos colombianos como L’Explose, Sankifa, La Maldita Vanidad, Los Animistas y Maldita Danza.

“En el teatro colombiano se percibe un rigor en la producción, una personalidad muy fuerte. Hay una preparación muy importante en los artistas que se dedican al teatro y la danza”, dijo Danilo Santos de Miranda, director regional del Sesc São Paulo.

YHONATAN LOAIZA GRISALES
EL TIEMPO
En Twitter: @YhoLoaiza

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