Sexo, heridas y mercado en el arte contemporáneo

Sexo, heridas y mercado en el arte contemporáneo

Estas son algunas de las temáticas que rodean las obras de varios artistas polémicos y criticados.

Jeff Koons

Imagen de la obra 'Fait d'hiver', del artista estadounidense Jeff Koons.

Foto:

EFE

15 de julio 2018 , 10:00 p.m.

En 2016, Jeff Koons decidió ‘donar’ una de sus esculturas a París para rendirles un homenaje a las víctimas de los atentados terroristas de 2015. Lo que en principio pareció un buen gesto por parte de uno de los artistas contemporáneos más populares, y más caros de la historia, se convirtió en un dolor de cabeza para los franceses.

El regalo, una mano que sostiene un ramo de tulipanes, que medirá unos 11 metros, no cubría los costos de producción e instalación (unos 3,5 millones de euros). Además, Koons exigió que la obra de 30 toneladas, tildada de ostentosa e innecesaria, se ubicara en el patio del Palacio de Tokio, foco del arte contemporáneo, muy cerca de la Torre Eiffel.

“Nos guste o no su arte, Jeff Koons es un empresario, y rápidamente entendimos que más que hacerle un regalo a París, él se estaba regalando París a sí mismo”, manifestó Isabel Pasquier, crítica de arte de radio France Inter.

kOONS

Vista de la escultura del artista Jeff Koons titulada 'Bailarina sentada' de 45 metros de altura situada en el centro Rockefeller de Nueva York. 2017.

Foto:

EFE

Mientras que algunos críticos consideran que el estadounidense banaliza el arte con sus estrategias comerciales, él considera que “el arte debería ser algo muy poderoso, los artistas deberían usar todas sus herramientas para comunicar y aprovechar su cualidad viral y con ello viene una responsabilidad moral”, según le dijo el británico a Art21.

Enemigos de la naturaleza

Mientras que a Koons lo acusan de ser kitsch, el artista inglés Damien Hirst ha sabido cómo tener de enemigos a los animalistas. Con su serie 'Historia natural' ha usado a ovejas, tiburones, vacas, cerdos, toros, cebras, osos y peces, entre 1991 y 2014, para sumergirlos en grandes vitrinas llenas de formol, como forma de explorar la vida y la muerte y de confrontarlos con el espectador.

Y no es el único, el chileno Marco Evaristti, recordado por su instalación de licuadoras conectadas en las que puso a varios peces vivos, esperando a que alguien las encendiera, ha pintado con miles de litros de tinte ecológico un iceberg en Groenlandia, una duna y un dromedario en el Sahara, la cima del Montblanc (con una tela) y un géiser en Islandia.

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El artista chileno Marco Evaristti pinto un iceberg rojo para producir una escultura titulada, 'El Proyecto del Cubito de hielo', en el Fiordo de Ilulissat, Groenlandia.

Foto:

AFP

"Muchas de mis obras son medioambientales. Buscan hacer pensar y discutir con las sociedades de todas partes del mundo sobre la necesidad de estar más alertas con respecto al medio ambiente. Hago esto para despertar la curiosidad de la gente", le dijo a EL TIEMPO en una entrevista en 2007.

La guerra del cuerpo

La artista del performance serbia Marina Abramovic ha puesto su cuerpo y mente al límite durante toda su carrera: dejó que durante seis horas el público usara 72 objetos sobre ella, como una pistola cargada, sin defenderse; se cortó así misma; se desnudó; y se sometió al cansancio extremo, entre muchas otras acciones.

Ségún le dijo a 'The Times' en abril de este año, en 2020, a sus 73 años, piensa electrocutarse con un millón de voltios, como parte de una retrospectiva que presentará en la Academia Real de Artes de Londres.

Mientras que a Abramovic la querían meter en un manicomio en sus inicios, fotógrafos como el estadounidense Robert Mapplethorpe, cuya obra fue tildada de sucia y pornográfica por fotografiar la sexualidad sin tapujos (una de sus fotos más recordada es aquella en la que se le ve introduciéndose un látigo en el ano), fueron censurados una y otra vez.

MAPPLE

retrato hecho por Robert Mapplethorpe al fisicoculturista Arnold Schwarzenegger en 1976

Foto:

EFE

Otros, como Peter Witkin y Andrés Serrano, han sido polémicos por su arte ofensivo, pues han mostrado la muerte de manera natural, a través de trabajos y fotografías en las que han retratado cadáveres, fluidos corporales, mutilaciones y malformaciones, como una forma de pelear contra las inhibiciones de del ser humano y de aspectos tan relevantes en la sociedad como la religión.

SERRANO

Andrés Serrano, fotógrafo que expUSO sus obras en el Museo Iglesia Santa Clara.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

Aunque no son los únicos, son una muestra de como el arte ha buscado traspasar los límites de lo que se considera normal, provocar y desafiar, incluso arriesgando su vida, como lo ha hecho el artista chino Ai Wei Wei, quien ha sido perseguido y atacado, ante sus constantes denuncias contra un gobierno que no respeta los Derechos Humanos.

LAURA GUZMÁN DÍAZ
Cultura y Entretenimiento
En Twitter: @The_uptowngirl

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