Secciones
Síguenos en:
Las historias de las mujeres del Magdalena
Las mujeres han hecho los trabajos del hombre en el río.

Las mujeres han hecho los trabajos del hombre en el río.

Foto:

Museo del Río Magdalena

Las historias de las mujeres del Magdalena

La muestra ‘La Magdalena, un caudal de mujeres’ rinde homenaje a las luchadoras del río.

En el parque principal de Puerto Nare, Antioquia, hay un monumento que recuerda a Didier Esther Sarmiento, asesinada el 22 de julio de 1995. La estatua de la exalcaldesa de la localidad mira directamente al río Magdalena, que pasa por allí con su torrente cargado de historias en busca del mar y la redención.

(De interés: Cineasta colombiana Camila Beltrán será jurado del In Movie Fest).

El nombre de Didier Esther Sarmiento no ha caído ni caerá en el olvido. Hace parte de ‘La Magdalena, un caudal de mujeres’, la exposición interactiva del Museo del Río Magdalena de Honda, Tolima, que hace un recorrido por las mujeres que han vivido y sufrido este inmenso cuerpo de agua desde distintos espacios. En uno de los videos, una voz de mujer retoma las palabras de Didier Esther, unas palabras que silenciaron las balas mientras veía un partido de fútbol, luego de una reunión por los derechos humanos. Con un suave dejo paisa narra su historia, y al final lanza una pregunta: “¿Y tú, para dónde vas?”.

El Magdalena recorre 11 departamentos del país: Magdalena, Atlántico, Bolívar, Cesar, Antioquia, Santander, Boyacá, Cundinamarca, Caldas, Tolima y Huila, donde nace.
Tiene 1.528 kilómetros de extensión, y para las comunidades indígenas de sus riberas, tanto en las montañas como en el valle, era motivo de adoración. Se cuenta que lo llamaban de varias maneras: Caripuaña, que significa ‘río Grande’, en la parte final; Arli, en la región central, que es ‘río del pez’ o ‘río del bocachico’, y Yuma en su nacimiento, que es ‘río del país amigo y de las montañas’. También se dice que algunas tribus le decían Guacahayo o ‘río de las tumbas’, pues en sus aguas ponían a sus muertos.

(Puede leer: Telenovelas latinas que se pueden ver en Netflix).

La narrativa de la exposición propone “contar los secretos e historias que el río se ha llevado silenciosamente”. La muestra, iniciativa del Museo del Río Magdalena de Honda, “busca resaltar las historias de un río que ha sido narrado en voces principalmente masculinas. Y este caudal cuenta secretos e historias que el río se ha llevado silenciosamente, con mujeres del alto, medio y bajo Magdalena”, dice el documento del museo.

La narración se hace en 11 videos que recogen historias de pescadoras, maestras culinarias, sobre soberanía alimenticia, conservación ambiental, literatura, lideresas y alfareras, lo que pasa cuando el río suena, arte, cultura y relaciones afectivas.
Todas las mujeres que participaron en el proyecto tienen su razón de ser y su relación con las aguas del río.

(También puede leer: Sotheby's subastara el código fuente de la World Wide Web)
 
Damaris Saya es una de ellas. Nacida en Tamalameque, es cantadora e intérprete de bailes cantados. “Entrego mis saberes, mis cantos, y me identifico con ese río caudaloso que nos baña. El río son las historias que nosotras llevamos con él”.

María Benítez, por su parte, es una líder social de Gamarra, Cesar. Pero su principal cualidad es ser una gran dibujante y una mejor ‘oidora’. Pasa su tiempo ‘traduciendo’ en coloridas cartografías, “la realidad del río que los habitantes de sus orillas me entregan cargada de información. Mapas para aprender, mapas útiles en defensa de los derechos del río y sus habitantes, mapas hechos con los pies en la tierra y el futuro en el río”.

Tanto en la época indígena como en la conquista, la independencia y la República, el Magdalena ha sido fundamental en el comercio y el transporte. Incluso, documentos históricos dicen que es probable que culturas venidas de Mesoamérica hayan aprovechado sus aguas para pasar al sur.

Por el Magdalena, Rodrigo de Bastidas, en 1501, hizo una primera entrada y lo bautizó en honor de María Magdalena. Por eso la muestra habla del personaje bíblico, así como de la francesa Anita Lenoit, amante de Simón Bolívar, a quien el Libertador conoció en Tenerife, Magdalena, cuando eran jóvenes. Al final de sus días, el venezolano, camino a Santa Marta, la buscó y no pudo encontrarla. Ella llegó cuando él ya había muerto, y su voz aparece para contar su historia de amor.

Desde el nacimiento del río llega la voz de Dally Valdés Portilla, que en San Agustín, Huila, hace parte de la cadena de valor y promoción del Magdalena como atractivo turístico, con planes para ver el amanecer y avistar aves, entre ellas el gallito de roca.

(También puede leer: Bajo el lente de un fotógrafo creador de afiches del cine colombiano)

Allí también hay tejedoras, que se multiplican a lo largo del río, con sus creaciones de colores que muestran la esencia de un camino hecho de agua que trae una gran cantidad de especies naturales, pero también el dolor de muchos muertos a los que estas mujeres honran. Porque el agua del río, que va al mar, no se ha llevado su recuerdo.La muestra se puede ver en museodelriomagdalena.org.

REDACCIÓN CULTURA

Más noticias
Sigue bajando para encontrar más contenido

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.