Diversidad y activismo: las claves de la danza de Sharon Watson

Diversidad y activismo: las claves de la danza de Sharon Watson

La coreógrafa Sharon Watson habló sobre los retos del arte y la cultura en días de crisis sanitaria.

Sharon Watson

Además de ser una de las coreógrafas de talla internacional más reconocidas, Sharon Watson es un referente en la educación con diversidad.

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Cortesía Edward Lora

Por: David Alejandro López Brmúdez
23 de junio 2020 , 01:00 a.m.

En tiempos donde pareciera que la vida se vuelve monótona, hay quienes nos recuerdan que el mundo vive más de una pandemia, y desde hace siglos.
Una tendencia en Twitter hizo que varios usuarios compartieran a las diez mujeres líderes que admiraban y, consideran, están marcando la diferencia en el mundo. En el Reino Unido, el nombre de Sharon Watson se repitió. Además de ser una de las coreógrafas de talla internacional más reconocidas, es un referente en la educación con diversidad.

Sus padres y cinco de sus hermanos son de Jamaica. Migraron al Reino Unido en los años 50, donde nació ella y otros dos hermanos. Desde los nueve años baila. Se formó en la Escuela de Danza Contemporánea de Leeds antes de unirse al Phoenix Dance Theatre, a finales de los 80.

Durante los siguientes años se siguió preparando y estudió una maestría en la Universidad Leeds Beckett. Volvió a la compañía en el 2000 y desde ahí empezó una travesía para no dejar perder las raíces británicas negras y adelantar una cruzada en la diversificación cultural y artística del país.

En 2009, se convirtió en la séptima directora artística de Phoenix. Desde ahí, y durante algo más de una década, se encargó no solo de fortalecer la inclusión en su equipo, sino de aumentar la accesibilidad a la danza. Para ella, no solo hay que crear para aquellos que “tienen recursos”, sino para toda la sociedad. “La danza contemporánea no es elitista”, dice.

Ha recibido múltiples reconocimientos, incluido ser catalogada como la Líder de las artes y los medios en 2019, en los Black British Business Awards, y la Mujer del año de Yorkshire, en 2016.

La discriminación y el racismo la afectan e indignan. “Acción, acción, acción. Podemos ser expertos en hablar, pero si no actuamos no hay sentido”, tuiteó hace pocos días. Y no es para menos. El asesinato de George Floyd, que ha dado la vuelta al mundo, también la tocó a ella e hizo vislumbrar más casos de abuso de autoridad en su país.

Ahora, desde otra orilla, dirigiendo el Northern School of Contemporary Dance –cargo que asumió el 10 de mayo– pretende seguir formando con diversidad y enviando un mensaje contundente al mundo.

¿Qué significa dejar Phoenix Dance Theatre y volver a Northern School of Contemporary Dance?

Es un gran honor y un privilegio poder dejar Phoenix con un alto nivel de credibilidad, creatividad y ejecución, y poder asumir el próximo desafío en mi carrera: ayudar, apoyar y desarrollar jóvenes talentos y nuevos trabajos artísticos. Es maravilloso porque la escuela es un lugar muy especial. Tengo una larga historia con su encarnación y crecimiento.

Sin duda, la cuarentena y la pandemia ha traído nuevos desafíos ¿Cómo ha sido lidiar con ellos desde su industria?

Con la cuarentena, nuestra industria recibirá un golpe bastante sustancial. Los teatros y espacios de participación cultural requieren que las personas estén juntas para hacer cosas. Sin embargo, para reactivarnos, tenemos que dejar de hacerlo. Es realmente desgarrador pensar que así es como tenemos que operar por un tiempo largo. Estoy convencida que, como artistas, la creatividad que todos tenemos nos permitirá mantenernos fuertes y enfocados para hacerlo.

Ahora, estamos con las prácticas en línea y ha sido un completo reto. Sin duda, lo más triste es que habrá algunas organizaciones frágiles que definitivamente no tendrán éxito. Enviamos una carta abierta al secretario de Cultura Oliver Dowden para pedir que la diversidad cultural en la industria sea protegida.

Sharon Watson

Sharon Watson ha recibido múltiples reconocimientos, incluido ser catalogada como la Líder de las artes y los medios en 2019, en los Black British Business Awards.

Foto:

Cortesía Edward Lora

Después de todos estos años de carrera, ¿quién es Sharon Watson ahora?

Es una gran pregunta. Además de ser madre y esposa, también soy alguien apasionada por mi carrera. Es el trabajo que he hecho durante mucho tiempo. Estoy convencida del valor que la danza le ofrece a las personas. He llevado esto más allá de alguien que solo habla de la danza en términos teóricos a cómo ella puede ser capaz de ingresar en diferentes contextos, desde el mundo de los negocios hasta el de la educación.

Siento que Sharon Watson es alguien que se preocupa por su forma de hacer arte, por su gente y por la voz para hablar sobre desafíos que enfrentamos en la vida. No soy una persona política, pero sé que, en última instancia, hay momentos en que he podido ser una voz para hacer el cambio. Y mi forma, que es la danza, es lo que sustenta mi fuerza y mis valores para hacerlo.

¿Cómo llega al Phoenix Dance Theatre?

Phoenix, hace 38 años, comenzó como una compañía de danza exclusiva para hombres negros. Pude unirme en 1989 cuando fui una de las cuatro mujeres seleccionadas de Leeds para integrarla. Fue una oportunidad para diversificarla.

Estuve aquí hasta hace unas semanas como la directora artística más antigua, y siempre he dicho que, independientemente de quien lo sea, creo que el barco es la parte más fuerte de esta organización. Me refiero a que Phoenix se convirtió en el ave que revivió de las cenizas cuando tuvo que cambiar su reputación, gracias a la gente que la integraba. Cuando nos estrellamos y quemamos, no es porque necesitamos morir como compañía, sino porque teníamos la posibilidad de evolucionar, y lo hicimos. Esta metáfora me ha servido para liderar y tener presente que la complacencia no es una opción.

Cuando nos estrellamos y quemamos, no es porque necesitamos morir como compañía, sino porque teníamos la posibilidad de evolucionar, y lo hicimos

¿Cuál ha sido la cosa más valiosa que le ha dejado la danza?

Una de las cosas más valiosas que me ha dejado es la satisfacción de relacionarme con los demás. Es la forma del arte que no necesita palabras. Y creo que cuando puedes comunicarte a través de su lenguaje, sabes que puedes hablar con cualquiera sobre lo que sea. Ver cómo los cuerpos trabajan en un escenario para transmitir es increíble porque es tu única herramienta para enviar un mensaje.

¿Cree que todavía hay estereotipos sobre los bailarines?

Sí y no siempre son buenos estereotipos. Dirijo una compañía con bailarines que son humanos y esa debe ser la base de todo. Es una carrera de toda la vida, pero su carrera se trata de la vida misma. En muchas ocasiones, nos catalogan de solitarios y perfeccionistas. En la danza, es indispensable relacionarte con otras personas. La soledad no produce amigos. Ni siquiera le gusta su propia compañía. Dentro del baile, eso no es un beneficio. Ahora, la perfección es con lo que siempre nos enfrentamos.

Siempre se puede ganar más experimentando, probando y desafiando. A menudo nos consideran como atletas. Y creo que, en términos de perfección, eso significa que tenemos que practicar nuestra forma de hacer arte hasta el mínimo detalle para asegurarnos de que podemos obtener más de lo que ofrecemos. La danza es un mundo muy competitivo. Aunque decimos que todos pueden bailar, ¿qué tan cierto es y hasta qué nivel? Esa competencia nos obliga a hacer las cosas con calidad porque tenemos que respetar a nuestro público con piezas de alto nivel.

Una de las frases que pueden describir su trabajo es educar con diversidad ¿Por qué eligió enseñar y liderar de esta manera?

Así aprendí a bailar. He estado con otras personas que se parecen a mí, que tenían historias como la mía y que fueron desafiadas de la misma manera. Cuando crecía, la diversidad no era bien recibida. Sin embargo, siempre supe que ser talentoso no dependía del color, la raza, el género o la cultura. Y para esto, la enseñanza juega un papel clave. Tenemos que entender que la educación y la diversidad deben estar en el centro de lo que hacemos. Si no trabajamos con ella, solo agregamos más adjetivos a los estereotipos. Ignorar que existe es también una forma de señalar al otro. La diferencia es tan importante que nos define como sociedad.

¿Qué tanto las sociedades han evolucionado en términos de inclusión?

Estamos dando vueltas en círculos. Creo que nos acercamos y luego, de repente, retrocedemos. Esta actividad circular constante no nos lleva a ese punto en el que realmente no sea necesario hablar sobre diversidad e inclusión, porque ya lo tenemos en nuestra cabeza. Hay sociedades que se han involucrado, pero debemos seguir hablando de ello. Seguimos teniendo problemas con el racismo y la discriminación, y no podemos ser negligentes ni olvidarnos de ello.

Creo que el racismo tardará mucho tiempo en dispersarse porque aún no hay aceptación a lo diferente. Hay personas que discriminan por el simple hecho de no hablar, comunicar, verse, sentirse o vivir como ellas lo hacen. Por eso, es importante que existan compañías que le apuesten a tener una comunidad diversa, como hicimos con Phoenix. Es momento de reflexionar sobre qué estamos haciendo cada uno para eliminar estos problemas.

Sharon Watson

En 2009, se convirtió en la séptima directora artística de Phoenix.

Foto:

Cortesía Edward Lora

¿Cómo es trabajar con diferentes voces, personas de diferentes contextos y pensamientos?

Es esencial y es muy valioso. Creo que tener la voz de una cultura dominante solo te cuenta una historia. Ese no es el camino del mundo. A menudo digo que soy parte de una mayoría en varios países, en lugar de una minoría, como varios intentan señalar. Y hasta que exista equidad y equilibrio, probablemente parecerá que estoy hablando sin sentido.

Y en eso juegan un papel clave las organizaciones…

Por supuesto. Las voces deben ir más allá de la discusión entre el blanco y el negro, cuando las sociedades tienen cientos de matices. La diferencia en términos de contextos y pensamientos deben sumarse a programas dinámicos dentro de las empresas, no solo para trabajar en un ambiente totalmente real, sino para educar. Hay que dejar a un lado el miedo a lo diferente y abrazar la diferencia. Esa fue nuestra estrategia en Phoenix.

¿Cuál es el panorama de la danza contemporánea en el Reino Unido y el mundo?

La danza contemporánea no siempre recibe el mejor reconocimiento y en muchas ocasiones es señalada de ser poco accesible. Es todo lo contrario, porque, en realidad, es el vínculo entre diferentes personas, razas y culturas. La danza clásica, por su parte, tiene una historia que es dominante en una cultura. Contrario a la danza contemporánea que es un abrazo de otras culturas. Es una oportunidad para que otras personas entren en ese ámbito y comprendan la importancia de compartir lo que hacen.

En el Reino Unido, somos únicos y eso hace que sea especial. Pero entonces somos especiales porque venimos de un lugar particular y en un momento particular. Aún falta para que se le dé el valor que se merece.

En ese orden de ideas, ¿también se refiere al hecho de que la danza, y el arte en general, puede ayudar a solucionar problemas sociales?

El arte, sin duda, ayuda a entender cómo se han construido las sociedades y es el reflejo o la representación de lo que viven. El hecho de que podamos tener exhibiciones que permitan a alguien verse a sí mismo hace parte del impacto social que generamos. Por años, varios han considerado que el arte es exclusivo de la élite, pero en última instancia, cuando comienzas a descubrir y comprender realmente lo que hace, te das cuenta de que ha sido el hilo conductor que sostiene, cambia y se convierte en la vida de millones en el mundo.

Nuestra historia es arte y a través de él se ha concebido nuestra cultura. Tiene más impacto del que la gente cree, sobre todo de nuestros políticos y de quienes están en posiciones de poder.

¿Cuál es su opinión sobre el feminismo y el empoderamiento femenino?

Son necesarios para expresar mensajes que antes no se podían mostrar. Creo que es tarea de todos abordarlos. Necesitamos también la voz de los hombres dentro de este debate. La danza es una forma de hacerlo, porque no necesitas palabras, pero puedes encontrar una conexión emocional que les permita a las personas entender la importancia de las mujeres en el mundo en paralelo y, en ocasiones, arriba de los hombres.

¿Por qué es importante contar historias con la danza?

Porque se puede representar lo que siente una sociedad entera. La palabra accesibilidad se vuelve clave porque podemos construir de un extremo al otro. En muchas ocasiones, nos ven como la compañía que permite que las personas entiendan la danza. Hemos hecho que la coreografía y la narrativa sean algo disponible, accesible y entendido por muchas personas. Entonces no se trata de una forma de arte elitista. Se trata de poder comunicarse a través de un trabajo de calidad que surge con una visión artística de un líder y la confianza a los bailarines.

¿Cuál cree que debería ser el liderazgo en estos tiempos?

El liderazgo debe ser el colectivo. Esta es una situación tan sin precedentes que nadie realmente tiene las respuestas. Por lo tanto, es importante llegar a otros, tratar de conectarnos entre todos y apoyarnos. Incluso, para sobrevivir, debemos permitirnos aceptar estos pasos hacia atrás, en colectividad, y enfrentar el desafío.

DAVID ALEJANDRO LÓPEZ BERMÚDEZ
PARA EL TIEMPO
Twitter: @lopez03david

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