El caos, la fuente primaria de ‘La obra que sale mal’

El caos, la fuente primaria de ‘La obra que sale mal’

Diez actores forman parte de este montaje, el cual se presenta en el Teatro Nacional La Castellana.

Los actores requieren un gran estado físico para este montaje.

Los actores requieren un gran estado físico para este montaje.

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FOTO: TEATRO NACIONAL

Por: Cultura 
07 de octubre 2019 , 06:11 p.m.

En La obra que sale mal la gente se ríe, y a carcajadas, pues su ADN se mueve entre el caos, el absurdo y el drama, como si tuviera no uno, sino tres padres.

Y tres fueron sus creadores: Henry Lewis, Jonathan Sayer y Henry Shields, quienes la presentaron por primera vez en el West End de Londres, en 2012.

Esas presentaciones iniciales, han contado sus autores, no salieron bien y no por falta de calidad, sino de público, pues este se limitaba a sus familiares y amigos. La obra se fue a otros lados, se presentó en varios festivales y volvió, obteniendo en el 2015 un Oliver gracias, entre otros aspectos, al voz a voz.

Ahora está en Colombia y se presenta en el Teatro Nacional La Castellana. La dirección es del argentino Ricardo Behrens, quien también actúa (es Perkins y Dennis Savalas) al lado de Patrick Delmas, Jimmy Vásquez, María Cecilia Sánchez, Jair Aguzado, Cristian Villamil, Tatiana Torres, Viviana Bernal, Pacho Rueda y Juanes Quintero.

Durante más de dos horas (hay un intermedio de 15 minutos) nada parece funcionar en el escenario, donde el inicio muestra a un hombre que muere poco antes de casarse y el caso es asumido por un inspector (Patrick Delmas como Cristán Lafayé), que a su vez es el director del grupo Aso. Dra. T. R. O. M. Co., cuya traducción es Asociación Dramática Tecnológica Regional de Oficios de Mesitas del Colegio.

Esas presentaciones iniciales, han contado sus autores, no salieron bien y no por falta de calidad, sino de público, pues este se limitaba a sus familiares y amigos

Es un director con ganas de hacer las cosas bien en un universo donde realmente puede pasar de todo, pues tras la muerte del dueño de casa y pasando a duras penas la segunda escena, una puerta abre cuando quiere, poniendo en aprietos a los actores, y muchas cosas fallan, menos las ganas de los ‘actores’, la mayoría sin preparación, pero con actitud.

Sin embargo, lo que más sorprende es cómo los actores reales, hasta ahora sin ninguna herida, pueden ir y venir entre una escenografía que se suelta, se cae o no funciona, y que incluso da terror a los asistentes que están pendientes de que un segundo piso falso no se venga abajo.

Para Ricardo Behrens, este caos organizado se debe a “un gran trabajo en los ensayos. Esta es una obra de gran formato, donde la escenografía y la utilería son prácticamente un personaje más e influyen en muchas escenas. La coordinación con técnicos, escenógrafos y utileros fue ardua, ya que no es una obra ‘normal’ en ese aspecto”, dice.

Agrega que “el trabajo escénico sobre las escenas de ‘caos’ demanda mucha coordinación entre los actores, ya que el caos y el miedo que debe verse no puede ser real para los actores, y eso exige un gran control y precisión”.

Por su parte, Jimmy Vásquez, quien representa a Roberto, es en la ficción “el actor más experimentado del grupo, con algunos montajes de muy baja factura y algún taller con un par de maestros mamertos que le enseñaron truquillos de teatro setentero. Quise conectarlo con la sensación de angustia constante de un actor que está tratando de sacar adelante su primer estreno profesional y evitando que el público se entere de cada impase, cada tropiezo y cada accidente”.

Muchas cosas fallan, menos las ganas de los ‘actores’, la mayoría sin preparación, pero con actitud

En un montaje de esta factura, además, el buen estado físico de cada uno de los actores es importante. Pero no hay duda de que tras dos funciones el sábado (6 y 8:30 p. m.) haya mucho desgaste.

“Sí, es muy exigente, salgo agotado físicamente, pero me cuesta desconectar. Es como jugar dos partidos de fútbol con alargue”, dice Vásquez.

Pero él y el resto de sus compañeros seguirán hasta el final de la temporada, porque un montaje de este tipo permite “mostrar al espectador la cocina interna, la intimidad, lo que enfrentamos los actores todo el tiempo cuando salimos a seducir al público, conmoverlo, generarle emociones y entretenerlo desde un escenario, a pesar de las vicisitudes, de los accidentes o de las novedades que ocurran en cada función...”.

¿Dónde y cuándo?

Jueves y viernes, 8:30 p. m.

Sábado, 5 y 8:30 p. m.

Domingo, 6 p. m.

Teatro Nacional La Castellana. Calle 95 n.° 47-15, Bogotá.

Informes: 7957457 y tuboleta.com. Boletas: $ 38.000, $ 49.000 y $ 58.000.

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