¿Le gusta el teatro? Esta es la nueva odisea del teatro iberoamericano

¿Le gusta el teatro? Esta es la nueva odisea del teatro iberoamericano

Festival Mirada de Brasil le rindió homenaje al teatro colombiano y mostró tendencias en la región.

Obra de teatro Corpos opacos

Obra de teatro 'Corpos opacos', con la actuación de la colombiana Carolina Vigüez (derecha).

Foto:

Matheus José María / Festival Mirada

16 de septiembre 2018 , 09:29 a.m.

Una tibia humareda serpentea de dos grandes ollas, de las que también se escapa el aroma prometedor de una sopa que llega como recompensa después de tres horas de teatro. Todavía faltan dos horas para completar la jornada, en la que este par de recipientes parecen asumir el papel de las llamaradas de las fogatas alrededor de las cuales se suelen contar historias. 

En este caso es una versión moderna de ‘La Odisea’, esa épica inmortal de Homero, que el grupo brasileño Cia. Hiato ha convertido en una experiencia humana, en la que el teatro abandona su trono, baja a mirar al público a los ojos y se funde en un abrazo con sus dolores, con sus bromas y con sus esperanzas frustradas. Las actrices saludan a los espectadores una vez entran a la sala, como si fueran conocidos cercanos, y les dan algunas puntadas de lo que están por ver. Mejor, lo que están por vivir, pues es una ‘Odisea’ compuesta por sus propios relatos, que se conectan de tal manera con la trama griega que parecen estar tocados por la propia pluma de Homero.

Mientras aquí, en Doca do Valongo, arde durante esas cinco horas la llama de esta celebración teatral, en la ciudad portuaria de Santos varios escenarios acogen espectáculos teatrales como parte de Mirada, Festival Iberoamericano de Artes Escénicas. Todos estos lugares están pintados con el amarillo, el rojo y al azul, los colores de la bandera colombiana -así los dos últimos colores estén trocados-, pues el teatro de nuestro país es el homenajeado de esta quinta edición.

Incluso, en todas las salas, antes de cada función, se escucha un anuncio en portugués que anuncia la próxima obra y pide seguir las normas de protocolo del caso. Esa dulce voz es de una colombiana, la artista Carolina Virgüez, que hace 38 años reside en Brasil y que en Mirada protagonizó dos obras: ‘Corpos opacos’ y ‘Guanabara canibal’.

Yo estoy emocionado desde que supe que sería país invitado, Colombia está en un momento muy especial, hay gente muy talentosa

“Yo estoy emocionado desde que supe que sería país invitado, Colombia está en un momento muy especial, hay gente muy talentosa… Obviamente siento que allá y aquí también se está hablando mucho de lo político y siento que tiene que ser así”, cuenta Virgüez en el descanso del desayuno, después de una noche de función.

La participación colombiana comenzó con ‘Labio de liebre’ y ‘Cuando estallan las paredes’, dos piezas de Teatro Petra, escritas y dirigidas por Fabio Rubiano, que con la particular ironía y humor negro del grupo hablan sobre las víctimas, la reconciliación y el terror.

“‘Labio de liebre’ tiene una capacidad de generar en el público emocionalidades diversas, hubo cosas muy interesantes como la identificación de lo que sucede
en la historia con diferentes realidades, la gente de Nicaragua decía que era una historia propia, los del Brasil decían que era su historia propia, la gente del Perú la relacionaba también con historias pasadas. Hay una apropiación de la pieza en términos emocionales muy interesante”, apunta Rubiano. El dramaturgo agrega que aunque ‘Cuando estallan las paredes’ tiene una narración y una estética diferentes, los comentarios generales eran que fue muy importante haber visto las dos obras porque no se parecen a pesar de que tocan temas que son sensibles a la actualidad sociopolítica de Colombia y de América Latina.

En el Teatro del Sesc (Servicio Social de Comercio), la entidad responsable de este festival, hubo otra visión sobre nuestro conflicto social con un estilo totalmente opuesto: ‘La despedida’, de Mapa Teatro. Es un portento de artes escénicas y visuales que ponía en tensión la relación entre la fiesta y la violencia en Colombia con una desoladora simbología. Era también la puesta en escena de una celebración que le decía adiós a una revolución que nunca se dio.

En la misma noche, a unos 20 minutos de allí, en el escenario del Teatro Brás Cubas, relucían los destellos de hileras de CD que servían como telón de fondo de ‘La ciudad de los otros’, el espectáculo de danza afrocolombiana de Sankofa, dirigido por Rafael Palacios. Es una propuesta que habla sobre los dolores de la discriminación.

“Cuando nosotros decidimos llamar esta obra ‘La ciudad de los otros’ estábamos hablando de una multiplicidad de saberes, de visiones, de maneras de construir el mundo y eso no es solamente una lógica colombiana, en cualquier país del mundo va a haber diversidad, no importa si es étnica o de clases o de conocimientos. Aunque en el escenario vean solo gente negra que habla de diversidad, también habla por momentos de la rabia y de la impotencia ante las estructuras políticas, sociales y culturales que no permiten escuchar al otro”, explica el coreógrafo antioqueño.

Obra La ciudad de los otros

'La ciudad de los otros', el espectáculo de danza afrocolombiana de Sankofa, dirigido por Rafael Palacios.

Foto:

Matheus José María / Festival Mirada

Las otras obras que conformaron la representación colombiana daban algunos visos de las exploraciones de la escena nacional, desde las reflexiones sobre la inmigración de ‘Souvenir asiático’ del grupo Los Animistas; pasando por el dolor de los dramas íntimos que La Maldita Vanidad puso en escena con su díptico ‘Dramas Neo-costumbristas de carácter fatal’; hasta la depurada estética de L’Explose con ‘La miel es más dulce que la sangre’, su conmovedor tributo a García Lorca y a Salvador Dalí.

“El teatro colombiano tiene una gran importancia hoy porque retrata la situación real de su país, ya sea porque representa sus preguntas o porque representa sus perspectivas futuras. Entonces para mí es un teatro muy fuerte”, explica Danilo Santos de Miranda, director regional del Sesc San Pablo y batuta principal de este evento.

Autoficción y realidad

Luego de la repartición de la sopa, ‘La odisea’ continúa con una especie de karaoke colectivo, en el que las actrices invitan al público a cantar canciones populares como ‘My Heart Will Go On’ y ‘Total Eclipse of the Heart’. Casi que rindiéndole homenaje a este último tema, los límites entre representación y público cada vez se eclipsan cada vez más. Y es que el espectador es una especie de Odiseo de cientos de rostros, a los que los protagonistas de la pieza le cuentan unas historias que también se difuminan entre la realidad y la ficción.

“La idea era crear una situación para que las personas no sientan que están recibiendo algo, sino que están siendo parte de algo. Estamos juntos acá, mujeres, hombres, seres humanos, viviendo en este océano, este mar que hay aquí, tratando de domesticarlo… Y es muy importante para nosotros no pensar la ficción y la realidad como dos cosas, las dos están juntas. Necesitas de la ficción para entender la realidad”, cuenta Leonardo Moreira, director de Cia. Hiato, que hace cuatro años presentó en el Festival Iberoamericano de Bogotá con ‘El jardín’.

Ese ejercicio de romper los límites de la realidad impregna otros espacios de la ciudad. En el Gimnasio del Sesc, por ejemplo, el uruguayo Sergio Blanco puso en escena ‘El bramido de Düsseldorf’, una ingeniosa pieza que se inscribe en el llamado género de la ‘autoficción’, que según el autor es el lado más oscuro de la autobiografía.

Y también están esas miradas que fusionan las realidades de Latinoamérica. Es el caso de Virgüez, quien cuenta que llegó a Brasil en plena época de la dictadura, tras ganar una beca para estudiar en la Universidad de Río de Janeiro. Además de la barrera de no manejar el idioma portugués, la actriz tuvo que vivir con otra mordaza: “tan pronto llegué a la universidad me tocó firmar un papel que decía que yo no podía dar ninguna opinión en clase, que no podía unírmeles a los estudiantes ni hacer parte de algún tipo de movimiento”, cuenta.

Prohibida con la palabra, la actriz decidió especializarse en el lenguaje del cuerpo, con técnicas como el ‘clown’ y el teatro físico, y así empezó a consolidar su nombre en el teatro brasileño, a tal punto que ha ganado premios como el Molière, el Shell y el Questão de Crítica. Pero Virgüez quiso empezar a desarrollar proyectos personales sobre Colombia y creó piezas sobre el secuestro de Íngrid Betancourt, sobre los cuentos de Amalia Lú Posso Figueroa y sobre las monjas del Monasterio Santa Inés de Montepulciano, en quienes se inspiró para ‘Corpos opacos’, que se estrenó en Mirada.

Brasil es el sinónimo de todo lo que yo sé técnicamente de teatro, pero dentro de mi chip tengo a Colombia todavía

“Brasil es el sinónimo de todo lo que yo sé técnicamente de teatro, pero dentro de mi chip tengo a Colombia todavía. Siempre trabajé con proyectos de otras personas, pero cuando cumplí los 40 años sentía que tenía que devolverme otra vez al inicio de todo, hice un posgrado en traducción y me puse a estudiar otra vez el idioma español, comencé a estudiar otra vez la historia del país, fue como un renacimiento”, cuenta la artista, quien hace dos años estuvo en el Festival de Teatro de Manizales con la obra ‘Caranguejo Overdrive’

De vuelta a ‘La Odisea’, Penélope le reclama a Odiseo, y de alguna manera también a Homero, por haberle cercenado su voz, por haber ignorado el drama de una mujer que también sufrió y vio cómo su vida se desperdiciaba en una espera casi eterna. “‘La odisea’ es una obra fantástica, muy humana, pero, si miras profundamente, las mujeres son muy despreciadas”, dice Moreira, quien con las actrices quiso darle una visión femenina y actual a este clásico.

Obra La Odisea

Obra 'La Odisea', del grupo brasileño Cia. Hiato.

Foto:

Bruna Quevedo / Festival Mirada

Y al final, y para no despedir al público con un simple aplauso, las seis actrices y el actor que protagonizan ‘La odisea’ invitan a los espectadores a que se paren de sus asientos y los acompañen en el escenario durante los últimos cinco minutos de función. Allí se rompen otra vez las fronteras del público y el teatro, así como en esta Mirada también se rompieron las de la realidad y la ficción y Virgüez también unió a Colombia y a Brasil. “Imagínate lo que es entrar a escena después de escuchar un audio con mi voz en portugués para hacer una obra sobre Colombia con artistas brasileños”.

YHONATAN LOAIZA GRISALES
Cultura y Entretenimiento
@YhoLoaiza
SANTOS* (Brasil)
*Por invitación del Sesc Santos 

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.