Fernando, el colombiano que triunfa con el Royal Ballet de Londres

Fernando, el colombiano que triunfa con el Royal Ballet de Londres

El artista nacido en Buenaventura bailó y habló en el Hay Festival sobre una difícil trayectoria.

Fernando Montaño

Montaño, el ‘hijo pródigo del Pacífico’ bailó junto a la agrupación Suricato, en un ‘performance’ que sintetiza jazz y ballet.

Foto:

Yomaira Grandett / EL TIEMPO

Por: John Montaño
06 de febrero 2018 , 08:30 p.m.

Fernando Montaño, el colombiano que triunfa en Europa como una de las estrellas del Royal Ballet de Londres, mide 1,74 metros. Pero en escena se agiganta. Sobre el tablado parece que un pájaro de fuego da saltos insuperables y ejecuta las más asombrosas expresiones de un cuerpo humano. Sus movimientos, exóticos, han logrado cautivar a los amantes de este arte en el mundo.

Fernando lo sabe muy bien. No obstante, con ellos también asume riesgos, y por eso confiesa que a veces teme una mala caída.

“Hay momentos en que da miedo, porque uno salta muy alto, y cuando menos te lo esperas estás volando, pero sabes que tienes que caer y ya has tomado tanto vuelo que da miedo. Soy un bailarín que tiene bastante salto y, a veces, no controlo el poder y la fuerza de mis piernas. Pero, aun así, es una sensación de libertad gigantesca”, relató el artista nacido en Buenaventura y quien fue uno de los invitados especiales del Hay Festival, el encuentro de la cultura y la literatura que concluyó hace una semana en Cartagena.

Sus perfectos movimientos fueron aplaudidos en el teatro Adolfo Mejía, de la ciudad Heroica, donde se presentó, primero al lado del pianista Pablo Andrés Burbano, para el estreno mundial de The Golden Dave, un montaje con música de Stravinsky. Luego estuvo acompañado por la agrupación bogotana Suricato, en un performance que mezcló jazz y ballet. Una noche mágica cartagenera en la que el artista emocionó al auditorio cuando saltó luciendo un sombrero vueltiao para llenar al ballet del sabor de la cumbia.

En la trasescena del Adolfo Mejía, este talento habló con EL TIEMPO sobre su visión de Colombia y envió un mensaje a los jóvenes. “Estoy extremadamente contento porque lo que se escucha ahora son noticias positivas, y da un regocijo enorme escuchar información positiva de Colombia”.

Fernando nació el 6 de marzo de 1985 en Buenaventura, pero siendo muy niño su familia se trasladó a Cali. Muy temprano reveló su talento para el baile, y así obtuvo a los 14 años una beca para la Escuela Nacional de Ballet de Cuba, gracias a una convocatoria en la cual ocupó el segundo puesto.

Por muchos años bailó para el Ballet Nacional de Cuba. Luego, otra beca le abrió las puertas en Italia, donde vieron su talento en escena y fue invitado a hacer audiciones con el Royal Ballet. Él es el único colombiano que ha llegado a la prestigiosa compañía, donde lleva 11 años.

“Cuando tú ves a un europeo, un norteamericano y un latino danzar –señala el artista– hay algo que nos caracteriza, algo que los otros no tienen, la esencia que te hace más exótico, tu energía se siente en la escena.

Aunque lleva más de una década en Europa, el hijo de Buenaventura no olvida sus raíces ni los tiempos difíciles que vivió en su infancia, en esa región del litoral Pacífico acosada por el conflicto armado; por eso, Fernando considera que la paz es una oportunidad que hay que cultivar. “Los colombianos debemos unirnos y aprovechar este momento histórico, único, que estamos viviendo porque si no lo hacemos ahora, nunca vamos a poder surgir y ser un país grande”.

No obstante su relevancia en la escena de la danza londinense, es un sencillo y carismático. “La humildad es extremadamente importante y te va a diferenciar del resto de los artistas, incluso en el ballet, donde las coreografías ya están estipuladas”.
“En el Royal Ballet somos muy pocos bailarines negros –dice, orgulloso de su sangre afro–, como tres o cuatro, pero sobresalimos por nuestro color, energía o porque somos más exóticos”.

Hay que tener disciplina y perseverancia

Su mayor aspiración no es el brillo personal, sino algún día impulsar a jóvenes talentos colombianos, a quienes también les envió un mensaje:

“Hay que ponerse metas en la vida, tener disciplina, perseverancia y confiar en uno; si no se confía en uno, no podemos esperar que las demás personas nos crean; es extremadamente importante tener eso claro, así como el sentido de pertenencia”.
Entre sus muchas facetas, el bonaverense ha incursionado en el cine y el modelaje. Protagonizó el documental Narciso, inspirado en el mito griego del joven enamorado de su propia imagen.

En el documental, Montaño danza en espacios no convencionales, como escaleras y una piscina, mostrando toda la sensualidad afro. “Alcanzar el sueño fue difícil, pero mantenerme en la élite ha sido más duro –confiesa–. Espero poder seguir dándoles a mi país y a todo el mundo buenas noticias”.

La dura carrera de un artista

Antes de partir a Londres, donde reside, volvió al Adolfo Mejía, vestido de fino paño inglés, para conversar sobre su vida y su dura carrera artística.

“De mi madre tengo el recuerdo de la constancia y la perseverancia de crecer como individuo. Ella siempre estaba haciendo cursos de artesanías, vendía mercancía, era muy activa. Con mis hermanos me da, a veces, un poco de rabia porque ellos tuvieron a su lado a mi mamá mucho tiempo, y yo no. Yo venía una vez al mes, la veía muy poquito. Esto es algo que también aprendí en Cuba: los cubanos, pese a todas las dificultades por el bloqueo y el Gobierno, tienen una capacidad de reinventarse de donde no hay, y creo que eso me influyó para ser recursivo, eso es importante en la vida”, manifestó en un diálogo pausado.

Recordó que entre sus grandes maestros está el coreógrafo italiano Giorgi Madia, quien precisamente lo dirige en el documental Narciso. Pero en su camino han sido más las espinas que las rosas.

“Cuando mi madre falleció, yo estaba montando El pájaro de fuego y a la vez ensayaba Romeo y Julieta. Hay una escena en la cual lady Capuleto baja por las escaleras y ve a Teobaldo muerto. Ella corre y empuja a la gente que rodea el cuerpo sin vida y se lanza sobre él. En ese momento no sabía que mi madre había muerto, pues esperaron todo el día para decirme. Pero siempre, cuando interpretamos esta escena, la recuerdo. Creo que si me hubiesen dicho durante el montaje esa triste noticia, no sé si hubiese podido bailar en el espectáculo. En sí, el artista hasta en ese tipo de cosas, como la muerte de la madre, logra superar y hacer un performance”, narró, y fue evidente el llanto, pero con humildad pidió disculpas.

Rápidamente pasa a otro plano de su carrera artística. “Cuando la familia real viene a visitar la compañía, siempre hay un protocolo y una formación con los principales bailarines adelante y otro grupo atrás. Cuando llegué estaba siempre en la fila de atrás, y el príncipe atravesaba la fila y venía hacia mí para saludarme, y, claro, los otros bailarines, irónicamente, un poco celosos, me decían: ‘Ah, ¡ahora eres el mejor amigo del príncipe Carlos!, ¿no?’. Y yo pienso que es el carisma, la energía, y le pido a mi madre en el cielo que me permita ser siempre humilde y recordar de dónde vengo”.

Fernando ha bailado en los más importantes escenarios de México, Rusia, Japón, China, España, Cuba, Turquía, Italia, Panamá y Estados Unidos. Pero, para él no siempre todo es ballet. Contó que devora literatura, va a exposiciones de arte y no todos sus amigos son artistas, también ha entablado amistad con personas que nada tienen que ver con el arte, pero dice que todos lo “enriquecen”.

El encuentro con Colombia, gracias al Hay Festival, fue un diálogo amable que dejó grandes reflexiones y permitió ver el lado humano de este artista, que constantemente viaja a Cali para ver a su padre y sus hermanos, y para recordar a su abuela Fernanda, quien bailaba currulao y amó la fiesta popular... Porque es allí donde está la semilla del bailarín de ballet más prominente de Colombia.

Los grandes logros del colombiano

En 2013, Fernando Montaño fue descrito por la BBC de Londres como el Billy Elliot colombiano (el niño prodigio de la cinta del mismo nombre). También fue exaltado en Nueva York por su trabajo en las artes durante 2013 y 2014, y se lo eligió, unánimemente, como personaje del año en los premios Lukas de Londres. El 19 de noviembre del 2015 hizo su debut como protagonista en el papel del amante, en la obra Las dos palomas.

‘Gracias al arte he cruzado fronteras’

En este artista cosmopolita se mezclan dos características claves: la pasión por su arte y la disciplina. "El amor a la danza, a mi trabajo, es mi guía superior. Gracias a la danza he superado miles de obstáculos, he cruzado fronteras y he conocido gente y artistas grandes que son mi inspiración", dice atrás del gran telón negro del Adolfo Mejía. Una constante en la vida de este artista ha sido una férrea disciplina. "Me levanto siempre a las 8:30 de la mañana, y hago algunos ejercicios básicos, ya hacen parte de mi rutina, y algo que no puede faltar en esas primeras horas del día es un vaso de agua con limón. A las 10:30 a. m. voy a mi primera clase, hasta mediodía, y luego en la tarde regreso para ensayar con el grupo o si estamos en un montaje a ello nos dedicamos". Uno de los grandes referentes en su carrera en el bailarín ruso de ballet, Rudolf Nureyev. "Fue un artista muy completo que además hizo cine y televisión, eso me inspira", dice.

JOHN MONTAÑO
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO  CARTAGENA 
@PilotodeCometas

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