‘El flamenco es un arte que le llega a personas con un poco de alma'

‘El flamenco es un arte que le llega a personas con un poco de alma'

Jesús Carmona es un referente internacional del flamenco gracias a espectáculos como ‘Ímpetu’s’.

Jesús Carmona, bailarín de flamenco

Jesús Carmona es licenciado en Danza Española y Flamenco y ha producido una decena de espectáculos que ha llevado por todo el mundo.

Foto:

Cortesía Compañía de Flamenco Jesús Carmona

08 de septiembre 2018 , 09:13 p.m.

Dicen que nadie es profeta en su tierra, y Jesús Carmona no es la excepción. A sus 32 años, este bailaor de flamenco es un referente a nivel mundial, pero no en su tierra, España, donde todavía le cuesta arrancar a pesar de haber sido primer bailarín del Ballet Nacional de España entre 2007 y 2010. “Afuera se valora más nuestro trabajo que aquí”, dijo tras recibir a principios de agosto el premio a Mejor Artista Internacional y Producción Internacional de Danza gracias a su espectáculo ‘Impetu’s’ en los Latin UK Awards 2018, en Londres.

Nació en Badalona, Barcelona, en 1985, y debutó profesionalmente a los 16 años, en el emblemático teatro Zorrilla de la ciudad condal. Se licenció en Danza Española y Flamenco por el Instituto de Teatro y Danza de Barcelona, donde se formó con los grandes referentes de la danza clásica y flamenca actual, como Bárbara Kasprovich, Rodolfo Castellano, Ion Garnica, Eva Yerbabuena, Domingo Ortega y Manuela Carrasco.

Su primer montaje como productor llegó en el 2006, ‘El silencio de la luna’, con gran acogida de crítica y público. Cinco años después, ya con compañía propia, estrena el segundo, ‘Cuna negra & blanca’, que le consolidó como una de las grandes promesas del flamenco internacional. Después vendrían ‘7 balcones’ (2013), ‘Ímpetu’s’ (2015) y ‘Amator’ (2018). La gira de este último espectáculo le llevará a recorrer países tan dispares como Dubái, China, Australia o Brasil. “La espinita que tengo es que aún no he podido ir con toda mi compañía a ningún lugar de Cataluña debido a que las condiciones que me ofrecen no son aceptables”, indicó el bailaor en agosto.

¿Cómo empieza en la danza? ¿Cómo descubre que es su pasión?

Sinceramente, nunca ha existido ese momento en el que he dicho “quiero bailar”. Si es cierto que hubo un momento que yo dije “quiero ser profesional”, pero bailo desde muy pequeño, desde que tengo uso de razón. Siempre lo he tenido muy fácil para elegir mi profesión porque me ha elegido ella a mí, más que yo a ella.

¿Cuál ha sido su formación?

Empiezo con seis años en la escuela más cercana a mi casa y tuve la suerte de dar con Sonia Poveda, la hermana del cantaor Miguel Poveda, quien fue mi maestra y que me enseñó toda la base del flamenco y me enseñó a amarlo. Más tarde empecé en un grupo en Barcelona donde bailaba sevillanas, bulerías, tangos, soleares... Y una vez ya en el conservatorio aprendí baile clásico, contemporáneo y el resto de disciplinas.

¿Cómo fue ser el primer bailarín del Ballet Nacional de España?

Ha sido una de las experiencias más bonitas de mi vida y en la que más he aprendido sobre danza y teatro, sobre cómo trabajar en un espacio con el cuerpo de baile y, lo más importante, aprendí a tratar, dirigir y producir una compañía. Es indudablemente un privilegio para cualquier bailarín. E incluso allí conocí a mi mujer, la que va a ser la madre de mi hijo, así que se puede decir que el Ballet Nacional me ha dado más de lo que yo le he dado a él.

Después decide montar su propia compañía de baile…

Siempre he sido muy inquieto y creativo, por eso tenía claro que quería llevar a cabo mis propias producciones y expresar mis propias ideas. Llegó un momento en el Ballet Nacional que necesitaba expresarme por mí mismo y necesitaba desarrollar mi proyecto personal, por lo que decidí arriesgarme con mi propia producción.

Siempre he sido muy inquieto y creativo, por eso tenía claro que quería llevar a cabo mis propias producciones y expresar mis propias ideas

¿Cuántos espectáculos ha realizado con ella?

Tenemos cinco grandes producciones y dos o tres pequeños espectáculos para distintos tablaos. En total tendremos unas siete u ocho obras desde que nació la compañía hace unos ocho años.

¿En qué ciudades van a actuar en los próximos meses?

Estrené en el mes de abril en Segovia (España) ‘Amator’, que es mi última obra. Luego lo hicimos en ‘El Escorial’ (Madrid, España) y ahora estoy en Granada, Andalucía, impartiendo clases. Después me voy a Dubái, Emiratos Árabes, China y Taiwán con el espectáculo ‘Ímpetu’s’. Inmediatamente después nos vamos a Los Ángeles (EE. UU.) con ‘Amator’, y, para el año que viene, se está cerrando una gira por Brasil.

¿Por qué triunfa tanto la danza española y el flamenco en Asia?

Allí existe un gran público para el flamenco, y cuentan con muchísimas escuelas de esta especialidad. De hecho, solo en Tokio, Japón, hay más escuelas que en toda España. Es un arte que llega a todo el mundo, no importa la nacionalidad, el color de la piel o la clase política o social a la que pertenezcas. En definitiva, es algo que no tiene fronteras y que, a cualquier persona con un poco de alma, le llega.

Le acaban de conceder dos premios que reconocen el impacto de la cultura latina en Reino Unido: Mejor Artista Internacional y Mejor Producción Internacional de Danza en los Latin UK Awards 2018. ¿Cómo afronta estos galardones?

Estoy muy agradecido y feliz porque no solo reconocen mi trabajo sino el de toda mi compañía, lo cual es un orgullo. Incluso me siento afortunado de ser un medio para que el flamenco llegue a más gente y tenga más repercusión en el extranjero. Me siento como un granito de arena en esta gran playa que es el flamenco.

Desde muy pequeño he querido bailar y he luchado por ello. He hecho mucho más de lo que imaginaba, ya que he bailado en sitios que ni me esperaba, pero no sé qué sería si no fuera bailarín

Cuando no está bailando, ¿qué le gusta hacer?

Estar con mi familia. Como estoy tanto tiempo fuera, me agrada pasar tiempo con ellos. También ir al cine, al teatro o leer. No me gusta nada el deporte. Mi plan favorito es estar con mis amigos en una terraza tomando una cerveza, aunque haya fútbol (se ríe).

Si no hubiera podido bailar, ¿qué habría hecho?

Es una pregunta muy difícil que me hago yo mismo muchas veces, pero nunca he encontrado la respuesta. Desde muy pequeño he querido bailar y he luchado por ello. He hecho mucho más de lo que imaginaba, ya que he bailado en sitios que ni me esperaba, pero no sé qué sería si no fuera bailarín.

¿Qué consejo le daría a alguien que quiere dedicarse a la danza?

Si no bailan con amor, que no lo hagan. La danza requiere tanto sacrificio; tienes que entregar tu tiempo, tu alma, tu dinero, tu espacio. Tienes que renunciar a muchas cosas para bailar. Es algo que necesita tanta pasión que, si no la tienes, mejor no lo hagas porque no lo vas a disfrutar. También es algo que hay que tomarse muy en serio, porque se trata de nuestro patrimonio cultural y hay que cuidarlo mucho.

ANA FERNÁNDEZ ALONSO
EFE Reportajes
En Twitter: @EFEnoticias

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